LA PAREJA COMO FACHADA (II): fragilidades

17 agosto 2016
Familia Donoso

Familia Donoso

Las fachadas que ocultan relaciones humanas, suelen no ser demasiado sólidas. Al menor accidente se quiebran. Cualquiera que se preocupe de investigarlas, descubre fallas que permiten llegar a eso que trataban de no mostrar. Créase o no, los mismos personajes que las construyeron y probablemente debieron beneficiarse con ellas, suelen participar en el proceso de demolición, como si estuvieran hartos de mentir y necesitaran despojarse de todo aquello que los protegía y les quitaba libertad de acción.

El escritor José Donoso armó a comienzos de los años `60 un matrimonio con Pilar, mujer que lo admiraba y se dedicaba a secundarlo en su carrera literaria. Ella lo acompañó a Europa, y si no pudo darle un hijo, se unió a él para adoptar una niña de tres meses de edad. Formaron una familia cosmopolita, intelectual, hasta la muerte del hombre. Entonces la fachada mantenida durante cuatro décadas comenzó a desmoronarse. Donoso había llevado un Diario íntimo desde su juventud. Lo vendió a la biblioteca de la Universidad de Princeton, con la condición de que no fueran puestos a disposición del público hasta varios años más tarde. Pilar murió y la hija comenzó a escribir en Correr el tupido velo su experiencia de esa familia terrible, que se mostraba tan unida. El suyo era un testimonio devastador sobre los padres, confirmado por su propio suicidio poco después y la publicación de los diarios de Donoso algunos años más tarde. Leer el resto de esta entrada »


AUTOEROTISMO Y DESDÉN POR LA PAREJA (II)

12 agosto 2016

Esa necesidad de olvidar su yo en la carne extraña, es lo que el hombre llama noblemente necesidad de amar. (Charles Baudelaire)

Alfred Kinsey en portada de Time

Alfred Kinsey en portada de Time

A mediados del siglo XX, los estudios del médico Alfred Kinsey revelaron que una enorme mayoría de los hombres y mujeres de los EEUU había probado la autoestimulación alguna vez, desde la más temprana infancia  y a lo largo de toda su vida. Ellos aceptaban confesarlo más que ellas, haber incurrido en esa práctica, una situación que si bien contrariaba la opinión dominante de que las mujeres no lo intentaban nunca, por pudor o temor, por autoestima, podía interpretarse como una verdad a medias (a pesar de la liberación sexual proclamada por el feminismo, las mujeres todavía se resistían a reconocer que se masturbaban, tanto si carecían de pareja, como si la tenían y de ese modo satisfacían una demanda que por diversos motivos no lograban satisfacer sus parejas).

Una imagen tranquilizadora y romántica de las relaciones humanas, sistemáticamente alimentada por los medios masivos, comenzó a derrumbarse en ese momento. La posibilidad de que cada uno de los integrantes de la pareja pensase en sí mismo, en su propia satisfacción, cuando estaba solo o acompañado. Leer el resto de esta entrada »