¿ENVEJECER EN PAREJA? (II): DEBATE Y AGONÍA

29 julio 2019

Sartre y Beauvoir

A pesar de su arduo entrenamiento intelectual, que le permitió encarar una larga carrera literaria y convertirse en líder de opinión pública, en asuntos como Derechos Humanos y feminismo, Simone de Beauvoir revelaba un fuerte condicionamiento romántico cuando se refería a su relación de Jean-Paul Sartre.

O veré a Sartre morir o moriré antes que él. Es horrible no estar allí para consolar al que sufre el dolor que uno le causa al partir. (Simone de Beauvoir: Todos los hombres son mortales)

Sartre y Beauvoir no se habían casado y más aún, habían pregonado las ventajas de una civilizada relación abierta, sostenida durante décadas, que sirvió de modelo a muchas mentes esclarecidas de la primera mitad del siglo XX, pero al menos ella se veía como si estuviera unida a él hasta que la muerte los separara (una situación que la realidad se encargó de desmentir: cada uno optó por una alternativa política distinta durante sus últimos años, y eso fue distanciándolos, como cualquiera hubiera podido prever, de no estar enamorado). Lee el resto de esta entrada »

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PAREJAS IMAGINARIAS (II): NIÑOS, ARTISTAS, AMIGOS DIABÓLICOS

29 junio 2019

Samuel Clemens (luego Mark Twain) adolescente

-¡Chico del diablo! ¿Cuándo acabaré de aprender sus mañas! ¡Cuántas jugarretas como esas me ha hecho y todavía me engaña! Las viejas bobas somos más bobas que nadie! (…) Parece que adivina hasta dónde puede atormentarme, antes de que llegue a montar en cólera, y sabe el muy pillo, que si logra desconcertarme o hacerme reír, todo se acaba, porque no soy capaz de golpearlo. (…) Tiene el diablo en el cuerpo. (Mark Twain: Las aventuras de Tom Sawyers)

Habla la tía Polly y tal vez alguien cercano al escritor Mark Twain, que de acuerdo a su testimonio tuvo en la infancia un amigo imaginario, a quien le atribuye el calificativo de enemigo imaginario, porque debía ser Satanás, compañero de travesuras que horrorizaban a los adultos bien pensantes de una comunidad provinciana similar a la de Tom Sawyer y Huckleberry Finn. Creativos, insubordinados, los niños de la ficción no consiguen ser controlados por sus parientes y educadores. La disciplina escolar les resbala y las amenazas de castigos en el más allá que profiere del pastor protestante no los hacen retroceder. No se necesita mucho más para convencer a los adultos y ellos mismos que tienen el diablo en el cuerpo. Promediando el siglo XIX, en los EEUU, esa convicción no conduce a la hoguera, como había ocurrido en el pasado. Solo se esperaba que al crecer, los jóvenes entraran en razón, olvidaran sus tonteras y se incorporaran a la conservadora sociedad que los había traído al mundo. Lee el resto de esta entrada »


PAREJAS IMAGINARIAS (I): LOS ADULTOS Y SUS FANTASMAS

24 junio 2019

In memorian A.M.E.G.C.

Francisco de Goya: Aquelarre

Durante la Edad Media, cualquier relación que se confesara o sospechara de un ser humano con alguien (algo) que se supusiera de otro mundo, siempre y cuando no fuera un ángel o las figuras de la religión oficial, era entendida como proveniente del Demonio y se la reprimía sin piedad, para evitar que el daño que pudiera causar el Maligno se extendiera por la comunidad cristianizada. Las brujas, de acuerdo a la creencia ampliamente difundida, habían sellado en el curso de los aquelarres nocturnos del Sabath, un pacto con las potencias oscuras, a quienes entregaban sus almas por la eternidad (imposible imaginar un precio más alto) en la esperanza de obtener favores en este mundo, como el de volar o causar daño a sus enemigos, que de otro modo les hubieran estado negados. Lee el resto de esta entrada »


¿PAREJAS CONCERTADAS O ATRACCIÓN CIEGA? (II): TRAMPAS Y ATAJOS EN LA FORMACIÓN DE PAREJAS

18 abril 2019

John Fitzgerald Kennedy y Jacqueline Bouvier

Yo [nombre del contrayente] te quiero a ti [nombre del contrayente] como mi esposa(o) y me entrego a ti, y con la ayuda de Dios prometo serte fiel en las alegrías y en las penas, en la salud y la enfermedad, en la riqueza y la pobreza. Quiero amarte, respetarte y permanecer a tu lado todos los días de mi vida. (Voto matrimonial católico)

En 2007, la legisladora de la derecha alemana Gabriele Pauli, propuso la institución de un matrimonio civil que no durara más de siete años. Transcurrido ese plazo, los contrayentes podrían renovar el contrato por un lapso similar o darlo por concluido, sin necesidad de acompañar justificaciones de ningún tipo. Los Tribunales se aliviarían de engorrosos procesos de divorcio y las parejas mal avenidas solo tendrían que juntar un poco de paciencia para librarse de una relación incómoda. La iniciativa no prosperó y sin embargo contradice la imagen conservadora en lo valórico, de un sector político que en otros países logró detener durante décadas la legalización del divorcio, por considerarlo atentatorio a sus dogmas religiosos.

Hay una imagen establecida de la pareja humana que se resiste a considerarla como un contrato más, entre los muchos que la gente establece a lo largo de su vida; como una opción que se rescinde en cualquier momento, en caso de que alguna de las partes llegue a sentirse decepcionada por la experiencia. Aunque tantas parejas actuales fracasen, el matrimonio continúa siendo en muchas culturas un sacramento, un solemne pacto de por vida, celebrado ante los representantes eclesiásticos y estatales, resultando por eso más solemne que el resto de los contratos.

En 2011, en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal de México, se planteó (como era de prever, sin demasiado éxito, por la previsible resistencia de la Iglesia católica) discutir la opción de un matrimonio renovable cada dos años, con el objeto de reducir los conflictos de familia, que causan tanto sufrimiento a los involucrados y de todos modos conducen al divorcio.

Dos años es un tiempo mínimo que te permite conocer y valorar cómo es la vida en tu pareja. Si renuevas, significará que hay un entendimiento con tu pareja, que tienes claras las reglas de la relación y que ambos cónyuges tienen certeza jurídica de sus derechos y obligaciones. (Lizbeth Rosas Montero)

Puesto que las parejas humanas distan en la vida cotidiana de estar a la altura de lo que esperan de ellas los familiares, los líderes políticos y religiosos, ¿cómo no entender que se arbitren atajos y trampas que tienen como único objetivo satisfacer la demanda de bienestar de la gente?

Boda iraní

En Irán, que es una república islámica, donde los códigos morales son tan estrictos que castigan el adulterio con la lapidación de las mujeres involucradas, una pareja formada por una mujer viuda o divorciada y un hombre casado, puede entregarse tranquilamente al disfrute del sexo, si ambos toman la precaución de solicitar a un mulá (un líder religioso) que firme un documento autorizando lo que se considera un matrimonio temporal. Eso se hacía tradicionalmente a espaldas de la esposa del hombre casado, hasta que el gobierno obligó recientemente a informarlas.

La validez del contrato es un dato flexible; puede ser por un par de horas o por decenas de años. La opción se encuentra vigente desde la época de fundación del islamismo, en el siglo VII de nuestra era. En la actualidad, opinan los críticos del subterfugio, solo sirve para encubrir la prostitución, una actividad que el régimen islámico no podría aceptar nunca, si se presentara como tal.

Es más fácil quedar bien como amante que como marido, porque es más fácil ser oportuno e ingenioso de vez en cuando, que todos los todos los días. (Honoré de Balzac)

La idea del matrimonio duradero se ha vuelto en la actualidad cada vez más difusa e indigna de crédito para los jóvenes. Ellos se preguntan: ¿para qué casarse? Los padres y abuelos lo hicieron en su oportunidad, y sobran las evidencias de sus fracasos de pareja, que los enredan en disputas odiosas. De acuerdo al ejemplo que brindan los mayores, la pareja estable es una atadura más opresiva que protectora, perdió vigencia hace tiempo y sin embargo ha continuado promoviéndose como el ideal de existencia adulta. No es un sentimiento nuevo, pero en la actualidad se ha vuelto una tendencia cada vez más extendida.

Los amores mueren de hastío y el olvido los entierra. (Jean de la Bruyere)

victoria albert

Victoria y Albert

En otras épocas, cabía suponer que al contraer matrimonio, cualquier adulto lograba acceder a una vida sexual no restringida por la opinión de la sociedad. Ese era un estímulo poderoso a la hora de buscar pareja. En la actualidad, la censura colectiva a las relaciones sexuales de los jóvenes solteros no detiene a nadie, y tanto los hombres como las mujeres, gozan de suficiente libertad para disfrutar su sexualidad sin comprometerse. Tan solo se les pide que tomen precauciones para no contraer ni contagiar enfermedades venéreas, para no incurrir en embarazos no deseados. En otras palabras, se da por sentado que no resistirán la demanda planteado por sus hormonas y el relajamiento de las costumbres que se han vuelto tendencia dominante de la modernidad.

When somebody needs you / it´s no good unless he needs you / all the way / Trough the good or lean years / and for the in-between years / come what may. (Jimmy Van Heusen y Sammy Cann: All the way)

Al casarse, como suele entenderse hoy, las parejas complican sus vidas inútilmente, formalizando una relación que, una vez pasado el enamoramiento inicial, nada les promete que serán capaces de respetar. Cuando miran alrededor, no ven nada que permanezca, excepto para devaluarse y convertirse en estorbo. Si algo les preocupa es no sufrir ese destino. ¿Qué valor puede otorgársele hoy a la fidelidad, en una cultura donde todo aquello que en un momento se apreciaba, no tarda en volverse obsoleto, pasado de moda y exige ser reemplazado por algo similar, aunque se lo anuncie mejor, que tampoco ha de permanecer?

Cuando el futuro se presenta amenazador e incierto, queda la retirada sobre el presente, al que no cesamos de proteger, arreglar y reciclar en una juventud infinita. A la vez que pone el futuro entre paréntesis, el sistema procede a la “devaluación del pasado”, por su avidez de abandonar las tradiciones (…) e instituir una sociedad sin anclajes ni opacidades. (Giles Lipovetzky: La era del vacío)

lidoonsvarna

Festival Lidoonsvarna

Los integrantes de la pareja desconfían de su capacidad personal para atarse a compromisos tan penosos como la fidelidad, el respeto y pretenden continuar disponibles para entablar nuevas relaciones, a pesar de haber establecido proyectos de vida en común (por ejemplo, trajeron hijos al mundo) ¿serán capaces de aceptar los rituales tradicionales que atan a los contrayentes y simultáneamente dificultan los intentos de disolver los nexos?

Entre las mujeres jóvenes sobre todo, se advierte el proyecto de tener hijos sin atarse a una pareja estable (o el de mantener una relación lo más distante posible con las parejas que les permitieron engendrar esos hijos). En paralelo, el compromiso de mantener una familia, sacrificando la rápida satisfacción personal, se revela como una carga excesiva para los hombres jóvenes.

En la actualidad, los jóvenes prefieren no atarse a nada (por ejemplo, un empleo) ni nadie por mucho tiempo. Dejan esa opción para más tarde, cuando hayan terminado una carrera universitaria o todavía después, cuando obtengan cierta seguridad económica. Socialmente se tolera que posterguen durante años el rito de legalizar una pareja con la que pueden haber engendrado hijos o adquirido propiedades.

pareja-hivSe teme el fracaso de cualquier relación basada en la pura atracción física o se apuesta al fracaso de cualquier proyecto de relación duradera, por lo que consideran que al casarse complican las cosas más de lo necesario. Los trámites de disolución de parejas, lo han vivido ellos o sus amigos y parientes, suelen ser costosos y humillantes.

Simultáneamente, se supone que la atracción sexual es el único índice confiable de compatibilidad de las parejas. Cuando sus integrantes se excitan y disfrutan en la cama o donde sea, todo el resto, asuntos como el apoyo mutuo, la fidelidad o la tolerancia, quedan convertidos en asuntos de menor importancia (tal vez ninguna).

Se trata de un razonamiento narcisista reciente y no por ello más acertado que la vieja concepción de las parejas arregladas por otras personas, a quienes por su oficio o mayor edad se consideraba dotadas de criterios más confiables que aquellos provenientes de los mismos contrayentes.

Aprender a amar y constituirse en un nosotros, comienza por aprender a amarse a sí mismo, sigue con aprender a amar a un semejante y pasa por el coraje a amar a alguien diferente, aprender a tolerar la vulnerabilidad y a luchar en torno al problema de ser todo lo que uno es, lo que tiene que incluir a otro. (Carl Whitaker: Meditaciones nocturnas de un terapeuta familiar)

novias vietnamitas

Novias vietnamitas

En la tradición china, establecida en épocas tan remotas como la Dinastía Zhou  (1050 a 256 a.C.) los hombres de las clases altas no podían elegir por sí mismos a sus parejas. Tampoco les estaba autorizado permanecer solteros al llegar a cierta edad, porque el Estado los multaba. Aunque solo fuera en atención a su bolsillo,  ellos debían casarse. Para eso estaban obligados a recurrir a una meiren experimentada, la casamentera que se encargaba de buscarles una esposa acorde con su posición social.

Parte fundamental de su tarea (bien remunerada) era investigar los antecedentes de la familia de la novia, no fuera que se descubriera demasiado tarde en ella alguna mancha que el matrimonio trasladara al historial del novio. La meiren recibía un documento que incluía la fecha y hora del nacimiento de la novia, para ser depositado en el altar familiar del novio e interpretado por un astrólogo.

Casamentera china

Si los horóscopos de la pareja resultaban compatibles, la meiren entregaba a la familia de la novia otro documento que contenía la fecha y hora del nacimiento del novio. Una vez concretado el acuerdo, la casamentera fijaba la fecha y el sitio de la ceremonia nupcial. También se encargaba de leer el futuro de la pareja. Ella era la intermediaria en el envío de regalos a la novia, realizado por la familia del novio. La pareja objeto de estos cuidados, se conocía habitualmente en vísperas de la ceremonia, cuando todos los problemas habían sido resueltos.

Si bien los padres empiezan a presionar a sus hijos para casarse apenas terminan la universidad, cuando los hijos están en el colegio (…) tienen completamente prohibido tener algún tipo de relación amorosa. Cuando están en el colegio, la prioridad máxima es estudiar, por lo que muchos chinos llegan a la universidad sin haber tenido un novio(a) anteriormente. (…) No entienden el concepto occidental de “probar y probar hasta encontrar a la persona indicada” y no se sentirían a gusto haciéndolo. Para ellos, iniciar una relación significa estar tratando a esa persona como un futuro candidato a matrimonio. (Cassandra Armijo)

Desde los primeros años del siglo XXI, un portal chino de Internet que tiene doce millones de seguidores, organiza ferias de fin de semana que se anuncian como las oportunidades ideales para hallar pareja en una sociedad que no logra desequilibrarse en este ámbito. Se informa que en Dongguan, una ciudad industrial china, hay tantas mujeres educadas que disfrutan de buenos empleos, que se ven en la alternativa de vivir solteras o aceptar compartir sus parejas masculinas (a las que no dudan en mantener financieramente).

Se ha calculado que casi la mitad de la población china se encuentra soltera en la actualidad. Miles de solteros frecuentan el portal de armado de parejas. Previo pago de 100 yuanes, cada interesado presenta un Currículum Vitae similar al que se utiliza en la búsqueda de empleo. Distintos casamenteros presentan una cartera de clientes a los interesados en establecer una pareja. La educación superior y los empleos de cierta responsabilidad, son algunos de los antecedentes más apreciados por los participantes. Las viejas costumbres resurgen, a pesar de los cambios profundos que ha experimentado la sociedad, gracias a la nueva tecnología.


HALAGO Y AGRESIÓN DEL PIROPO (II): OTROS TIEMPOS

15 septiembre 2018

Monica Bellucci en Malena

Es sumamente injusto que [las mujeres] tengamos que aprender desde la pubertad en adelante, a mirar el suelo cuando pasamos cerca de una construcción, o junto a un grupo de hombres, para evitar notar cómo sus miradas se clavan en nuestras pechugas. (Integrante del Observatorio Contra el Acoso Callejero de Chile)

El piropo del siglo XXI difiere del clásico, al parecer. O las actitudes de quienes participan en la situación dejaron de ser las de antes. Las destinatarias del piropo ya no aceptan complacidas o resignadas los comentarios que les dirigen los hombres, tanto los conocidos como los desconocidos; más bien se sienten degradadas por quienes las asedian con palabras perturbadoras, que anuncian proyectos de agresiones sexuales. Lee el resto de esta entrada »


DESGASTE Y PERSISTENCIA DE LAS PAREJAS (II): LA IDEALIZACIÓN

8 septiembre 2018

Eleanor y Franklin Delano Roosevelt

Franklin Delano Roosevelt y su esposa (y prima) Eleanor Roosevelt, habían dejado de ser una pareja cuando el hombre fue elegido Presidente de los EEUU. En el pasado habían tenido varios hijos, pero ya no vivían juntos. Cada uno de ellos mantenía discretas relaciones estables con otras personas, a pesar de lo cual se reunían para el registro de imágenes oficiales y compartían proyectos políticos. Las parejas oficiales, armadas para satisfacer la demanda emocional de la audiencia masiva (que también son los votantes) no pueden ser evitadas en la sociedad norteamericana. Lee el resto de esta entrada »


CANCIONES DE LA PAREJA SOMETIDA (II): EL HOMBRE ENTRONIZADO

31 agosto 2018

Jacques Demy / Jean Cocteau: El bello indiferente

MUJER: No soy de esas mujeres que no hace más que interrogar e interrogar y que siguen a los hombres hasta enterarse de lo que quieren saber. No temas. (…) El señor hace lo que le da la gana y la señora debe quedarse en el hotel, encerrada bajo siete llaves… ¡Entendido! Antes no lo comprendía; ahora sí. (Jean Cocteau: El bello indiferente)

En el pasado, tal vez las mujeres tuvieran un Dios aparte, puesto que dentro del hogar, considerado su feudo (y al mismo tiempo su prisión) las obligaciones que le habían sido asignadas eran tantas y sus derechos tan escasos, que cuesta imaginarlas capaces de sobrevivir en una cultura convencida de que todas ellas (si exceptuamos a María) calificaban como seres humanos de segunda clase, a los que unos casos se protegía y en otros se abusaba, de acuerdo al humor masculino. Quizás las mujeres del pasado no consideraran que entre sus opciones de vida figuraba la posibilidad de enfrentar de igual a igual a sus parejas y reclamar atención a sus necesidades, por injusto que fuera el trato al que estuvieran sometidas.  Ni sus madres o amigas lo habían intentado con demasiado éxito, ni los guías espirituales de los templos que frecuentaban las alentaron nunca a cometer tal desatino, ni los correos sentimentales de las revistas femeninas hubieran convalidado ensoñaciones tan absurdas como esas. Lee el resto de esta entrada »