PAREJAS SIMBIÓTICAS (NO SER NADIE SIN EL OTRO)

15 diciembre 2010

Josef von Sternberg y Marlene Dietrich

La naturaleza ofrece modelos de relaciones de pareja feroces, cuando se las observa desde la perspectiva humana. La mantis religiosa devora al macho durante la cópula, y no por ello el macho intenta salvar su vida, mientras se abandona a la urgencia de reproducirse. La Naturaleza le depara una única oportunidad, que anuncia del fin de su existencia. Tampoco puede considerarse a la hembra como un ser demasiado cruel, que utiliza al macho exclusivamente como herramienta (y a continuación como alimento) que le permite perpetuar la especie.

Dos estructuras individuales se van fagocitando [una a la otra], de manera que se pierde la identidad individual, permaneciendo solamente la del sistema. Hay una gran dependencia de una persona con la otra, prácticamente todo lo que hace uno tiene que pasar por el beneplácito del otro, la sensación de soledad es insoportable, no se toleran espacios vacíos y la responsabilidad pasa a ser compartida del todo. (…) Prácticamente son uno. (Xavier Serrano) Lee el resto de esta entrada »

Anuncios

LANCELOT, ELAINE, GINEBRA Y ARTURO

8 diciembre 2010

Walter Crane: Lancelot y Arturo

En la literatura del Medioevo cristiano, las parejas que más atractivas resultan para los contemporáneos, son aquellas que involuntariamente, víctimas de algún hechizo o cegadas por la pasión amorosa, se ponen al margen de las convenciones sociales, y en lugar de suspirar por aquellos a quienes aman y sin embargo renuncian, se dedican de convertir en realidad sus deseos eróticos. Aunque de algún modo son héroes admirados por aquellos que conocen su historia, quedan simultáneamente marcados como réprobos. Lejos de permanecer impunes, sus actos reciben un castigo proporcional a las faltas que cometieron.

Tristán e Iseo disfrutan un amor compartido, al precio de incurrir en una traición a la confianza que depositó en ellos el prometido de la mujer. Es una pareja que no puede ser aceptada por los cánones morales de la sociedad medieval. Tampoco Abelardo y Eloísa pueden estar juntos, ni siquiera para continuar sus búsquedas intelectuales, dado el peso de la opinión dominante, que no perdona a un sacerdote renunciar a sus votos de celibato, como no le perdona a una mujer pretender convertirse en intelectual. La castración del hombre no se considera una crueldad innecesaria, sino un recordatorio de lo que se esperaba y pese a todo, se exige de él. Lee el resto de esta entrada »