DOS DEL MISMO SEXO (I): Entre ellos

17 julio 2010

Organizar la reproducción de la especie, para impedir que se detenga o debilite, es uno de los objetivos recurrentes de las instituciones humanas.  La Biblia no deja muchas dudas respecto del género de aquellos que pueden establecer una pareja (que es una relación reproductiva), sin ser condenados a la pena capital:

Ex voto

Ex voto mexicano

Si alguno se ayuntare con varón como [lo hace] con mujer, abominación hicieran; ambos han de ser muertos; sobre ellos será su sangre. (Levítico; 20:13)

Entre las prohibiciones que se ponen habitualmente a las parejas, se incluyen la de ser parientes próximos (explicable por los riesgos genéticos que se ciernen sobre la descendencia), la de provenir de sectores antagónicos de la sociedad, y sobre todo la de pertenecer al mismo sexo. En la Antigüedad, se toleraban las relaciones de adultos jóvenes (erastés) con adolescentes (eromenos), que se definían como sus aprendices; parejas que se disolvían al cabo de pocos años, cuando los menores crecían y se convertían en adultos. No obstante, hay historias como la de Aquiles y Patroclo, que habían superado esa edad y formaban una pareja  inseparable de guerreros, tal como sucedió más tarde con Alejandro Magno y Hefestion. Leer el resto de esta entrada »


VIUDAS ALEGRES

4 julio 2010

Reconstrucción de Tumba de Mausolo

Cuando las parejas prometen en el momento de casarse que van amarse y atenderse en la riqueza y la pobreza, en la  salud y la enfermedad, hasta que la muerte los separen, no suelen detenerse a pensar en dos hechos incómodos: primero, que no siempre van a estar en condiciones de cumplir tan solemne promesa. Segundo y lo más probable, que el hombre muera antes que la mujer,  como demuestran las estadísticas, dejándola a ella en libertad de lamentar sinceramente la pérdida hasta el fin de sus días o consolarse mediante la elección de una nueva pareja. Leer el resto de esta entrada »