ENDIMIÓN Y SELENE, PAREJA DE DOS MUNDOS

14 marzo 2010

Edward Burne-Jones: La Bella Durmiente

La imagen de un cuerpo femenino dormido, incapaz de resistir los deseos del hombre que la contempla y puede despertarla con un beso (aunque también podría abusar de su indefensión), se presenta más de una vez en los cuentos de hadas. En la versión de Giambattista Basile, la Bella Durmiente es violada por el príncipe y solo despierta nueve meses más tarde, al sentir que uno de sus hijos (porque ha parido mellizos) muerde su seno en busca de alimento. Lo más probable es que los cuentos presenten figuras femeninas, que despiertan para descubrir a quien será su definitiva pareja masculina, aquel que le ofrece la felicidad, la descendencia biológica y el ascenso social.

Un hombre dormido, contemplado por una mujer poderosa, que puede  decidir entre despertarlo o abusar de él durante el sueño, es una imagen menos frecuente, porque la cultura patriarcal no está dispuesta a erosionar la posición dominante del macho en la pareja. Lee el resto de esta entrada »

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DELIRIOS EN PAREJA

10 marzo 2010

Hermanas Papin

Si dos (o más) personas se necesitan y se aceptan sin cuestionarse, tanto en sus afinidades como en sus diferencias, pueden formar una pareja, situación para la cual no todo el mundo suele calificar. La tentación de evaluar al otro, de intentar alterarlo, incluso con el declarado propósito de mejorarlo, hace que muchas parejas fracasen pronto o no lleguen a establecerse nunca. Algunos esperan más (esperan demasiado) de quienes tienen junto a ellos, no se conforman con los detalles contradictorios que descubren en el curso de la vida en común y se oponen a sus expectativas, nacidas de la desinformación inicial. Hay quienes pasan toda la vida en compañía  de otra persona, y no obstante discuten con ella repetidamente sus diferencias, se critican en sus decisiones cotidianas, llegan a tolerarse con bastante esfuerzo, tras negociar acuerdos provisorios, tal vez se resignan a todo aquello que no les gusta de la relación, negocian no siempre con éxito las variadas formas de comunicación que se dan entre ellos, sin quebrar por eso la relación.

Hay en esos casos algo superior, un proyecto de vida en común, que se impone sobre las diferencias no ignoradas y prolonga la duración de ese encuentro. Aquellos que se dan por vencidos ante el primer contratiempo, suelen condenarse a la soledad. La coincidencia total en el interior de una pareja no suele darse casi nunca, y al descubrirla puede considerársela como el signo alarmante de que uno de los integrantes se ha sometido al otro y en el proceso ha renunciado a plantear sus legítimos puntos de vista disidentes. Lee el resto de esta entrada »