ARIADNA Y OTRAS MUJERES ABANDONADAS POR SUS PAREJAS

23 junio 2017

En la mitología griega, los dioses del Olimpo experimentan las mismas pasiones y debilidades que los humanos, sus criaturas (y probablemente sus modelos, como ya sospechaba Hesíodo). La pareja formada por los dioses Hera y Zeus se encuentran y desencuentran en una serie de episodios no exentos de comicidad, por los repetidos adulterios de Zeus y los justificados celos de Hera. Algo similar pasa en la vida conyugal de la pareja del viejo y feo Hefesto y la bella Afrodita, que lo sucesivamente lo engaña con Ares, Anquises y Adonis. La infidelidad, sin embargo, por humillante que resulte para alguna de las partes, no quiebra del todo la relación inicial.

Dido y Eneas

El héroe Jasón arma una pareja tormentosa con la exiliada Medea, a quien deja tras haberle dado un par de hijos, para aprovechar un matrimonio de conveniencia con Glauca, hija del rey de Tebas. La inmortal Selene se enamora del mortal Endimión, y al ser víctima de una maldición, solo puede entrar en contacto con el hombre, cuando él está dormido y sin despertarlo. Logra amar, sin que su pareja sepa que es amado y (menos aún) que dormido corresponde a ese amor.

Dido es una reina viuda y exiliada, que funda la ciudad de Cartago. De acuerdo a La Eneida de Virgilio, otro exiliado, el troyano Eneas, es el hombre de quien Dido se enamora, a pesar de su decisión previa de consagrarse a la memoria de su marido. Eneas es alguien que no puede permanecer con ella, porque Júpiter le ha encomendado otra misión en otro lugar del Mediterráneo, la fundar la ciudad de Roma. Como no logra detenerlo, Dido se inmola en una hoguera. De nuevo, una mujer capaz de tomar decisiones trascendentales, revela que no es nadie, sin la compañía de un hombre que dé sentido a su vida. Perdida su pareja, la mujer no tiene otra alternativa que morir.

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