ÍNCUBOS Y SÚCUBOS (II): LAS FORMAS SEDUCTORAS DEL MALIGNO

15 mayo 2018

Voltaire

Dios ha hecho al hombre a su imagen y semejanza, pero el hombre también ha procedido así con él. (Voltaire)

A diferencia de lo que había pasado durante el Medioevo, el racionalismo del siglo XVIII negaba la existencia de Dios, a partir de una crítica al cristianismo, entendido como una religión del Estado, contaminada por el poder, ridiculizada por sus inconsistencias y destinada a desaparecer, como consecuencia del trabajo pedagógico de la Ilustración. Simultáneamente negaba la existencia del Mal, y al hacerlo asumía una postura desafiante, que no se diferenciaba mucho de la atribuida al Demonio en los textos sagrados del monoteísmo.

El ser humano estaba solo en este mundo, y ningún freno moral, ninguna contención impuesta por la sociedad, podía interponerse en su búsqueda de la felicidad personal. Los libertinos, dedicados al cultivo de sus placeres egoístas, lejos de ser figuras detestadas, planteaban el ideal de comportamiento moderno para los filósofos. Lee el resto de esta entrada »