BÚSQUEDAS (¿Y ENCUENTROS?) DE PAREJAS

25 mayo 2013

 

Lucas Cranach el Viejo: Adán y Eva

Lucas Cranach el Viejo: Adán y Eva

Es una verdad universalmente aceptada que un hombre soltero en posesión de una fortuna, debe estar en busca de una esposa. (Jane Austen)

Adán no tuvo que buscar pareja. Solo planteó la solicitud a su Creador y Yaveh se la suministró de inmediato, a partir de una de sus costillas y el barro que se encontraba en el lugar. La incertidumbre, también la excitación que experimentaron Giacomo Casanova y otros seductores masculinos (también la Moll Flanders de Daniel Defoe) de buscar pareja y no siempre encontrarla, o de no buscarla de ningún modo y sin embargo hallarla por todas partes, con una facilidad asombrosa, y a pesar de lo anterior no conformarse con lo encontrado, le estuvo negada al primer hombre. Lee el resto de esta entrada »


LANCELOT, ELAINE, GINEBRA Y ARTURO

8 diciembre 2010

Walter Crane: Lancelot y Arturo

En la literatura del Medioevo cristiano, las parejas que más atractivas resultan para los contemporáneos, son aquellas que involuntariamente, víctimas de algún hechizo o cegadas por la pasión amorosa, se ponen al margen de las convenciones sociales, y en lugar de suspirar por aquellos a quienes aman y sin embargo renuncian, se dedican de convertir en realidad sus deseos eróticos. Aunque de algún modo son héroes admirados por aquellos que conocen su historia, quedan simultáneamente marcados como réprobos. Lejos de permanecer impunes, sus actos reciben un castigo proporcional a las faltas que cometieron.

Tristán e Iseo disfrutan un amor compartido, al precio de incurrir en una traición a la confianza que depositó en ellos el prometido de la mujer. Es una pareja que no puede ser aceptada por los cánones morales de la sociedad medieval. Tampoco Abelardo y Eloísa pueden estar juntos, ni siquiera para continuar sus búsquedas intelectuales, dado el peso de la opinión dominante, que no perdona a un sacerdote renunciar a sus votos de celibato, como no le perdona a una mujer pretender convertirse en intelectual. La castración del hombre no se considera una crueldad innecesaria, sino un recordatorio de lo que se esperaba y pese a todo, se exige de él. Lee el resto de esta entrada »