LA PAREJA EN LA TRADICIÓN CRISTIANA

20 enero 2010

Matrimonio en sepulcro romano

Son verdaderamente dos en una sola carne y donde la carne es única, único es el espíritu. Juntos rezan, juntos se arrodillan, juntos practican el ayuno. Uno enseña al otro, uno honra al otro, uno sostiene al otro. (Tertuliano)

El hombre es la cabeza de la mujer, del mismo modo que Cristo es la cabeza del hombre. (Tomás de Aquino).

Hay religiones orientales que toleran o promueven el disfrute de la sexualidad humana, pero las monoteístas no se cuentan entre ellas. Para la tradición del cristianismo, resulta legítimo el emparejamiento humano, siempre y cuando se efectúe con fines reproductivos y en el interior de un matrimonio celebrado ante la Iglesia, que garantiza el cumplimiento de un contrato de asistencia y compañía, hasta que la muerte separe a los contrayentes. Gracias al acuerdo solemne, que pone a Dios como testigo, el hombre se compromete a mantener y orientar a quien acepta como su esposa, mientras la mujer accede a que ese único hombre utilice su cuerpo como instrumento para aplacar la concupiscencia, vale decir, para evitar males mayores, tales como el adulterio efectivo o el abandono a pensamientos pecaminosos. Lee el resto de esta entrada »