PAREJAS IMAGINARIAS (II): NIÑOS, ARTISTAS, AMIGOS DIABÓLICOS

29 junio 2019

Samuel Clemens (luego Mark Twain) adolescente

-¡Chico del diablo! ¿Cuándo acabaré de aprender sus mañas! ¡Cuántas jugarretas como esas me ha hecho y todavía me engaña! Las viejas bobas somos más bobas que nadie! (…) Parece que adivina hasta dónde puede atormentarme, antes de que llegue a montar en cólera, y sabe el muy pillo, que si logra desconcertarme o hacerme reír, todo se acaba, porque no soy capaz de golpearlo. (…) Tiene el diablo en el cuerpo. (Mark Twain: Las aventuras de Tom Sawyers)

Habla la tía Polly y tal vez alguien cercano al escritor Mark Twain, que de acuerdo a su testimonio tuvo en la infancia un amigo imaginario, a quien le atribuye el calificativo de enemigo imaginario, porque debía ser Satanás, compañero de travesuras que horrorizaban a los adultos bien pensantes de una comunidad provinciana similar a la de Tom Sawyer y Huckleberry Finn. Creativos, insubordinados, los niños de la ficción no consiguen ser controlados por sus parientes y educadores. La disciplina escolar les resbala y las amenazas de castigos en el más allá que profiere del pastor protestante no los hacen retroceder. No se necesita mucho más para convencer a los adultos y ellos mismos que tienen el diablo en el cuerpo. Promediando el siglo XIX, en los EEUU, esa convicción no conduce a la hoguera, como había ocurrido en el pasado. Solo se esperaba que al crecer, los jóvenes entraran en razón, olvidaran sus tonteras y se incorporaran a la conservadora sociedad que los había traído al mundo. Lee el resto de esta entrada »


ADÁN Y EVA DESPUÉS DE LA CAÍDA

29 noviembre 2009

Edward von Steile: Adán y Eva después de la caída.

Todas las parejas viven una etapa de encantamiento inicial, que justifica su reunión y tarde o temprano se disipa, debido a las traiciones, la objetividad que finalmente se impone sobre la pasión, o la rutina capaz de desgastar la belleza de cualquier sueño de los enamorados, por embriagador que sea en el comienzo. Pero no todo es para lamentarse, porque al superar ese lapso del apasionamiento, en el que todo se percibe distorsionado, mejor de lo que es realmente, nacen lazos de amistad y colaboración que pueden ser tanto más duraderos y confiables que la atracción física.

El escaso tiempo que Adán y Eva pasan en el jardín del Edén, suele concentrar la atención de todos aquellos que piensan en su historia. Pintores y escultores se deleitan en la representación de sus cuerpos jóvenes y desnudos. Durante esa etapa que de acuerdo a los cálculos del Obispo Usher no insume tres semanas, se acumulan la mayor felicidad posible y también el primer acto de desobediencia de la pareja, uno tan trascendente que condena al resto de los seres humanos a vivir lejos de su Creador, en el desamparo del mundo en el desamparo que todos conocemos. Lee el resto de esta entrada »