INFIDELIDAD, OTHELLO Y EL POBRE DES GRIEUX

20 noviembre 2011

Demi Moore y Ashton Kutcher

Tomo y obligo: ¡mándese un trago! / De las mujeres mejor no hay que hablar. / Todas, amigo, dan muy mal pago / Y hoy mi experiencia lo puede afirmar. / Siga un consejo: no se enamore / Y si una vuelta le toca hocicar, / Fuerza, canejo, sufra y no llore, / Que un hombre macho no debe llorar. (Manuel Romero y Carlos Gardel: Tomo y obligo)

La fidelidad es uno de los ingredientes fundamentales de una pareja entre los seres humanos, a diferencia de lo que pasa en una cantidad de especies animales, en las que el acuerdo entre dos individuos de distinto sexo no se prolonga más allá del tiempo necesario para la reproducción. La fidelidad es también una de las apuestas más difíciles que realizan los seres humanos. Esa promesa de exclusividad sexual que se hace a la otra persona o se exige de ella, pone una barrera demasiado alta para la relación, que no todo el mundo se encuentra en condiciones de aceptar, o que acepta por un tiempo (mientras dura el enamoramiento) y luego se ve imposibilitado de mantener. Lee el resto de esta entrada »


PAREJAS (PROVISORIAS) REMUNERADAS

20 mayo 2010

Pretty Woman: Richard Gere y Julia Roberts

Aquellos (hombres y mujeres por igual) que no disponen de una pareja estable, reconocida como tal por toda la comunidad, ni se encuentran en condiciones de obtenerla, dado su escaso atractivo personal o el convencimiento de que la búsqueda y retención de otra persona constituyen una pérdida de tiempo y energías, se conforman con pagar el servicio de quienes se encuentran dispuestos a acompañarlos y satisfacer sus deseos. Se trata de parejas que de no mediar una retribución económica u otros favores similares, no les prestarían demasiada atención a sus acompañantes. Prostitutas, mantenidas, escort service, gigolós, quedan incluidos en esa categoría de parejas provisorias que el dinero suministra. Lee el resto de esta entrada »


PRESENTACIÓN

12 octubre 2009

Historias como las de Manón Lescaut y Carmen, establecieron desde el siglo XVIII la imagen tan temible como seductora de mujeres capaces de arrastrar a los hombres hacia la perdición (destruyéndose ellas también, conviene recordarlo). Como son ficciones elaboradas por hombres, resulta menos difundida la imagen opuesta, de mujeres víctimas del encanto falaz del sexo opuesto. En un caso y otro, lo evidente es que las relaciones de pareja plantean riesgos considerables, junto a un atractivo que impide evaluar de manera objetiva esos riesgos. Despreocupándose de lo que pase después, los seres humanos tratan de acercarse y relacionarse con otros seres humanos.

Entre dos encaran los imprevistos que les reserva la vida, confían que al reunirse van a ser capaces de sobrellevarlos mejor. Según algunos, pueden ser más de dos los miembros de la pareja, y no valdría la pena tomar en cuenta a qué sexo pertenecen. Tampoco la sexualidad es el único objetivo de la asociación. Cuando logra establecerse una relación como esa, muchos intentan dotarla de permanencia ilimitada. La capacidad de reunirse goza del reconocimiento de quienes rodean a la pareja. Sus integrantes deben afrontar más de un riesgo por el solo hecho de estar juntos y pensar de a dos. Utilizan el mismo espacio, elaboran proyectos comunes, asumen compromisos a largo plazo. Respetan reglas de convivencia que no siempre coinciden con las del resto de la sociedad. Controlan un territorio dotado de cierta autonomía, un lugar que no es de fácil acceso para los intrusos. Continuar leyendo…