PAREJAS APASIONADAS

9 febrero 2010

Se miran, se presienten, se desean, / Se acarician, se besan, se desnudan, / Se respiran, se acuestan, se olfatean, / Se penetran, se chupan, se demudan, / Se adormecen, despiertan, se iluminan, / Se codician, se palpan, se fascinan, / Se mastican, se gustan, se babean, / Se confunden, se acoplan, se disgregan, / Se aletargan, desfallecen, se reintegran. / (Oliverio Girondo)

 Desde hace un milenio, en el imaginario de Occidente, la posibilidad de que la pasión amorosa nazca en las circunstancias menos apropiadas y viole todas las reglas que traten de morigerarla, que desafíe a cualquier institución que pretenda oponérsele, es un hecho tan evidente que no requiere ser puesto a prueba por nadie. No es cuestión de hormonas que efectúan su trabajo de seducción en silencio, ni de imágenes arquetípicas que se persiguen sin llegarlas a conocer del todo, como pretendía Karl Jung. Una vez que los amantes descubren a quien habrá de ser su pareja, sin importar que la busquen de manera consciente, o que el azar, el Diablo o Dios faciliten el encuentro, se instala entre ellos una lógica incontrolable, que promete momentos de felicidad incomparable y (lo más seguro) un desenlace fatal. Lee el resto de esta entrada »

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