PAREJAS IMAGINARIAS (II): NIÑOS, ARTISTAS, AMIGOS DIABÓLICOS

29 junio 2019

Samuel Clemens (luego Mark Twain) adolescente

-¡Chico del diablo! ¿Cuándo acabaré de aprender sus mañas! ¡Cuántas jugarretas como esas me ha hecho y todavía me engaña! Las viejas bobas somos más bobas que nadie! (…) Parece que adivina hasta dónde puede atormentarme, antes de que llegue a montar en cólera, y sabe el muy pillo, que si logra desconcertarme o hacerme reír, todo se acaba, porque no soy capaz de golpearlo. (…) Tiene el diablo en el cuerpo. (Mark Twain: Las aventuras de Tom Sawyers)

Habla la tía Polly y tal vez alguien cercano al escritor Mark Twain, que de acuerdo a su testimonio tuvo en la infancia un amigo imaginario, a quien le atribuye el calificativo de enemigo imaginario, porque debía ser Satanás, compañero de travesuras que horrorizaban a los adultos bien pensantes de una comunidad provinciana similar a la de Tom Sawyer y Huckleberry Finn. Creativos, insubordinados, los niños de la ficción no consiguen ser controlados por sus parientes y educadores. La disciplina escolar les resbala y las amenazas de castigos en el más allá que profiere del pastor protestante no los hacen retroceder. No se necesita mucho más para convencer a los adultos y ellos mismos que tienen el diablo en el cuerpo. Promediando el siglo XIX, en los EEUU, esa convicción no conduce a la hoguera, como había ocurrido en el pasado. Solo se esperaba que al crecer, los jóvenes entraran en razón, olvidaran sus tonteras y se incorporaran a la conservadora sociedad que los había traído al mundo. Lee el resto de esta entrada »


LOS ARTISTAS Y SUS MUSAS

16 octubre 2012

Marlene Dietrich

De acuerdo a una imagen tradicional del trabajo artístico, los creadores disponen del auxilio de las musas, criaturas divinas, de sexo femenino, que los inspiran durante su trabajo. Clío, Melpómene, Terpsícore, Talía, Euterpe, Erato, Urania, Polimnia y Calíope, las nueve musas de la Grecia antigua, eran ninfas, seres que protegían la actividad de los artistas. Al comienzo fueron tres, luego fueron aumentadas a siete, llegaron a ser nueve, doce, treinta. El mito intenta explicar una situación que siempre intriga: ¿Dónde hallan los artistas el impulso que los lleva a producir su obra? Lee el resto de esta entrada »