SOLEDAD DE LOS SANTOS

8 octubre 2012

Matías Grunewald: Tentaciones de san Antonio

Hay culturas marcadas por la perturbadora imagen inicial de que el pecado y la ruina de la especie humana provienen nada menos que de la vida en pareja. Adán hubiera sido inmortal y feliz, de no haber escuchado a la tentadora Eva, que lo acompañaba como su esposa y lo empujó a la perdición, se les dice a los judíos, cristianos y musulmanes, apoyándose en textos que todos ellos consideran sagrados.

Hombres y mujeres se necesitan para procrear y (en no menor medida) también para darse compañía y dialogar. Eso no quita que exista una fundamental desconfianza entre unos y otras, ni que se plantee desde las tribunas más autorizadas la soledad de los santos como el ideal supremo al que un individuo virtuoso debería aspirar. Lee el resto de esta entrada »


SUSTITUTOS INSUFICIENTES DE LA PAREJA

22 mayo 2012

Auguste Rodin: El beso

Tener una pareja, como satisfacer la sed o el apetito o disponer de un techo para descansar, son algunos de los reclamos básicos de los seres humanos. A veces, la pareja brinda respetabilidad ante el grupo, promete satisfacción sexual o asegura protección económica, pero lo fundamental puede ser otra necesidad más compleja: muchos aspiran a no estar nunca del todo solos, quieren dialogar y disponer de alguien (o en su defecto, algo) que les permita sentirse apoyados y contenidos ante las circunstancias no siempre cómodas de la vida cotidiana. Lee el resto de esta entrada »


MUJERES SEDUCTORAS, CONSCIENTES DE SUS PODERES Y DESTRUCTIVAS

24 septiembre 2010

Mujer, mujer divina, / Tienes el veneno que fascina. / En tu mirar / Mujer alabastrina, / Tienes vibración de sonatina / Pasional. (Agustín Lara: Mujer)

John William Waterhouse: Una sirena

No es raro que los hombres sueñen con mujeres fatales, que les permitirían disfrutar una excitación improbable en las relaciones con mujeres sumisas. Hay parejas temibles, que mejor sería no encontrar, porque después de que eso ocurre, ya no es posible sobrevivir a su maldad. En la mitología griega, las sirenas atraían con sus cantos a los navegantes, con objeto de hacerlos naufragar. En las orillas del Rin, la virgen Lorelei cumplía la misma función. Entre los eslavos, eran las rusalkas. Se trata siempre de figuras femeninas seductoras, instaladas en roqueríos (las sirenas y Lorelei) o entre las ramas de los árboles de un bosque (las rusalkas) que no van en busca de sus víctimas masculinas. Aguardan, pacientes, como las arañas en el centro de su red, que las víctimas penetren el territorio que ellas controlan, para someterlos a su voluntad, que siempre es darles la muerte. Lee el resto de esta entrada »