PAREJAS DE PERDICIÓN

3 enero 2016
Retrato de Giovanni Arnolfini y esposa (1434) Jan van Eyck

Jan van Eyck: Retrato de Giovanni Arnolfini y esposa (1434)

La necesidad de amor y compañía, suele ser en los seres vivos una necesidad tan difícil de postergar como la de respirar o alimentarse. En ciertos niveles elementales de la existencia, todo parece reducirse a la búsqueda ciega de la reproducción. Al avanzarse en la complejidad de la consciencia, se definen sentimientos que no siempre se logra controlar y con frecuencia enredan a quienes los experimentan. En su búsqueda de contactos amorosos, los seres humanos hacen concesiones imprudentes, opuestas al instinto de conservación, imaginan respuestas favorables que no habrán de obtener nunca del objeto de su afecto, cometen errores de cálculo que les cuestan demasiado caros y no pueden revertir.

La gente quiere ser amada; en su defecto, admirada; en su defecto, temida: en su defecto, odiada y despreciada. Quiere evocar algún tipo de sentimiento. El alma se estremece ante el olvido y busca la conexión a cualquier precio. (Hjalmar Söderberg: Doctor Glas)

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SCHEHEREZADA Y LAS ESPOSAS VÍCTIMAS DE BARBA AZUL

14 septiembre 2010

Scherezada cuenta una historia a Schahriar y Doniazada

En las parejas tradicionales, los maridos podían ser figuras enigmáticas e incluso amenazantes para sus mujeres, quienes, dada la estrecha protección familiar en la que habían crecido, rara vez hallaban la oportunidad de conocer en profundidad a sus pretendientes antes del matrimonio. Los hombres solían tener un pasado en el que figuraban otras mujeres, y de acuerdo a los valores dominantes en la sociedad, eso no debía considerarse un defecto. Cuanto más variadas eran las experiencias de los hombres con el sexo opuesto, se suponía que estarían en capacidad de guiar con mejor a sus esposas inexpertas. Al revés, no era lo mismo. Una mujer con suficiente experiencia del sexo opuesto, como para no ser engañada por las apariencias que los hombres adoptaran durante el noviazgo, quedaba sumida en el descrédito. Eso había sido así durante milenios, al punto de considerarse una ley inmutable de la Naturaleza. Lee el resto de esta entrada »


PAREJAS TÓXICAS

29 mayo 2010

Zelda Fitzgerald

Hay gente que desde una perspectiva dotada de cierta objetividad, no debiera empeñarse en vivir junta, porque al reunirse queda en claro que realmente nada los une, fuera de pasiones tales como los celos, la envidia, el rencor o la competencia que han establecido para destruirse uno al otro. No es que los nexos se hayan debilitado con el tiempo, ni que tengan otros intereses eróticos. Por lo contrario, parecen más unidos que nunca, pero cada uno se dedica a envenenar la existencia de la pareja, como si fuera su principal razón para existir. El panorama que ofrecen, puede resultar fascinante para los observadores externos, dada la inminente destrucción de los protagonistas que promete. ¿Cuándo lo lograrán? ¿De qué modo? Lee el resto de esta entrada »


DELIRIOS EN PAREJA

10 marzo 2010

Hermanas Papin

Si dos (o más) personas se necesitan y se aceptan sin cuestionarse, tanto en sus afinidades como en sus diferencias, pueden formar una pareja, situación para la cual no todo el mundo suele calificar. La tentación de evaluar al otro, de intentar alterarlo, incluso con el declarado propósito de mejorarlo, hace que muchas parejas fracasen pronto o no lleguen a establecerse nunca. Algunos esperan más (esperan demasiado) de quienes tienen junto a ellos, no se conforman con los detalles contradictorios que descubren en el curso de la vida en común y se oponen a sus expectativas, nacidas de la desinformación inicial. Hay quienes pasan toda la vida en compañía  de otra persona, y no obstante discuten con ella repetidamente sus diferencias, se critican en sus decisiones cotidianas, llegan a tolerarse con bastante esfuerzo, tras negociar acuerdos provisorios, tal vez se resignan a todo aquello que no les gusta de la relación, negocian no siempre con éxito las variadas formas de comunicación que se dan entre ellos, sin quebrar por eso la relación.

Hay en esos casos algo superior, un proyecto de vida en común, que se impone sobre las diferencias no ignoradas y prolonga la duración de ese encuentro. Aquellos que se dan por vencidos ante el primer contratiempo, suelen condenarse a la soledad. La coincidencia total en el interior de una pareja no suele darse casi nunca, y al descubrirla puede considerársela como el signo alarmante de que uno de los integrantes se ha sometido al otro y en el proceso ha renunciado a plantear sus legítimos puntos de vista disidentes. Lee el resto de esta entrada »