MATRIMONIOS BLANCOS

25 febrero 2010

Giotto: Desposorios de la Virgen

Supongamos que uno de los integrantes de una pareja, por cualquier motivo, no deseaba casarse, a pesar de que las circunstancias lo obligaron a hacerlo, por las razones más opuestas; desde la transmisión de la herencia y el servicio a la Patria, hasta la consideración por su propio bienestar y el cálculo de la conveniencia de tener algún apoyo cuando llegue la vejez.

Si bien el solitario no fue capaz de resistir la presión social, de todos modos no acepta la totalidad de sus obligaciones, por lo que una vez que logra dejar fuera a los testigos, rechaza en la intimidad de la alcoba consumar el matrimonio que tanto exigían. Cuando logra convencer a su pareja de mantener la distancia, eso se denomina un matrimonio blanco. Lee el resto de esta entrada »

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LA PAREJA EN LA TRADICIÓN CRISTIANA

20 enero 2010

Matrimonio en sepulcro romano

Son verdaderamente dos en una sola carne y donde la carne es única, único es el espíritu. Juntos rezan, juntos se arrodillan, juntos practican el ayuno. Uno enseña al otro, uno honra al otro, uno sostiene al otro. (Tertuliano)

El hombre es la cabeza de la mujer, del mismo modo que Cristo es la cabeza del hombre. (Tomás de Aquino).

Hay religiones orientales que toleran o promueven el disfrute de la sexualidad humana, pero las monoteístas no se cuentan entre ellas. Para la tradición del cristianismo, resulta legítimo el emparejamiento humano, siempre y cuando se efectúe con fines reproductivos y en el interior de un matrimonio celebrado ante la Iglesia, que garantiza el cumplimiento de un contrato de asistencia y compañía, hasta que la muerte separe a los contrayentes. Gracias al acuerdo solemne, que pone a Dios como testigo, el hombre se compromete a mantener y orientar a quien acepta como su esposa, mientras la mujer accede a que ese único hombre utilice su cuerpo como instrumento para aplacar la concupiscencia, vale decir, para evitar males mayores, tales como el adulterio efectivo o el abandono a pensamientos pecaminosos. Lee el resto de esta entrada »