¿PAREJAS CONCERTADAS O ATRACCIÓN CIEGA? (I): OPORTUNIDADES Y LÍMITES

26 julio 2017

Marc Chagall: Los novios de la Torre Eiffel

Las parejas arregladas por las familias, gozan en Occidente de mala imagen, desde el romanticismo del siglo XIX. La modernidad alimenta la ilusión de seres humanos independientes, que subordinan todo al impulso del enamoramiento, en su búsqueda de una felicidad inmediata e inexplicable. Otras alternativas, como las ofrecidas por las casamenteras y otros intermediarios, que dependan de la razón e incluyan el consenso de la comunidad, son vistas como anacrónicas, inútiles y hasta opuestas a la felicidad. ¿Por qué recurrir a intermediarios, cuando los involucrados en una pareja están convencidos de conocer mejor que nadie sus propios intereses?

Los judíos conservaron la tradición de las casamenteras, mujeres maduras que durante la diáspora de su pueblo viajaban de aldea en aldea, promoviendo la formación de parejas que de no ser por ellas no se hubieran conocido. Gracias a ellas, la gente de su colectividad no se quedaba soltera, ni (lo que resultaba más lamentable aún) se casaba con personas de otros credos, una circunstancia que anunciaba el debilitamiento de una cultura milenaria. Lee el resto de esta entrada »


AUTOEROTISMO Y DESDÉN POR LA PAREJA (I)

19 enero 2016
Vivian Maier: Autorretrato

Vivian Maier: Autorretrato

Los niños pueden tener amigos imaginarios, con los que sobrellevan su soledad. Esta no es una situación demasiado rara, en una cultura que otorga mucho tiempo de aislamiento a los niños, mientras los adultos trabajan y los abandonan al empleo de los medios. Los niños hablan con esos personajes inexistentes, los convierten en depositarios de sus secretos, evitan la temible sensación de no tener quien los oiga. Los teléfonos celulares, aplicaciones como whatsapp, los chats y otras alternativas, suministran versiones actualizadas de esa relación con interlocutores distantes, que atenúan la sensación de soledad, al punto de hacer creer que se trata del sustituto (mejorado) de una compañía efectiva. No obstante, al crecer y madurar, se espera que los solitarios desaparezcan de algún modo, que encuentren compañía real, incluso que establezcan parejas estables, con todos los riesgos que la convivencia acostumbrada a la promiscuidad mediática permite prever. Lee el resto de esta entrada »


CELESTINAS, CHAPERONAS Y CASAMENTERAS

29 enero 2011

 

Lorenzo Lotto: Micer Marsilio y su esposa

Es forzoso al hombre amar a la mujer y la mujer al hombre. (…) El que verdaderamente ama es necesario que se turbe con la dulzura del soberano deleite, que por el Hacedor de las cosas fue puesto, porque el linaje de los hombres perpetuase. (Fernando de Rojas: La Celestina)

Hombres y mujeres tienden a formar parejas sexuales, rara vez tríos o grupos más extensos, incapaces de contener el impulso de sus hormonas para dedicarse a una vida de privaciones en nombre de un objetivo superior, como plantea la mayor parte de los cultos religiosos y proyectos políticos. Por un lado son alentados (incluso conminados) por la sociedad a formar parejas estables, y al mismo tiempo que se les ponen obstáculos de todo tipo, destinados a impedir la concreción de esos impulsos, como ha quedado expresado de manera insuperable en Le Chien Andalou, el cortometraje de Luis Buñuel y Salvador Dalí. Los dos posibles amantes se desean, se convocan, se dirigen el uno hacia el otro, intentan superar la rémora del pasado, pero no llegan a encontrarse.

Raros son los ejemplos de culturas en las que el amor libre se acepta (por ejemplo, los primeros años de la Unión Soviética o las comunas hippies, medio siglo más tarde). En esos espacios restringidos, los individuos se reúnen o separan fluidamente, de acuerdo a la variación del capricho y el atractivo sexual de los participantes. Las hormonas no suelen fundamentar relaciones sólidas ni duraderas, que es lo fundamental desde la perspectiva de las instituciones. Por lo tanto, hombres y mujeres deben superar las barreras en ocasiones odiosas, que se les plantean desde las instituciones, para dificultar el cumplimiento de algo que continúa siendo un deber. Lee el resto de esta entrada »