PAREJAS ROTAS DE LA MODERNIDAD


Brad Pitt y Jennifer Aniston

El espectáculo de las parejas que se rompen, después de haberse constituido delante de millones de testigos suministrados por los medios masivos, ha pasado a convertirse en una rutina. Brad Pitt se divorcia sin demasiado escándalo, pero no poca sorpresa para sus seguidores, de Jennifer Aniston, por la notoria infidelidad con Angelina Jolie, una compañera de trabajo. A continuación, Pitt y Jolie entablan una relación que parece afirmarse con cada niño que adoptan, hasta que después de una década de convivencia formalizan el matrimonio. No mucho después, la pareja se rompe y empieza una guerra de acusaciones mutuas, para decidir quién habrá de quedarse con la tenencia de los hijos.

Groucho Marx

En otras épocas, esta abigarrada trama hubiera quedado reservada para el chismorreo de unos pocos vecinos  de los protagonistas, hasta hundirse luego en el olvido. En el ámbito tecnológico y mercantil de la modernidad, el divorcio se revela como la materia de una nueva mitología, donde seres inalcanzables (los actores, los deportistas, los políticos, los jerarcas de la industria) son ofrecidos al disfrute imaginario de millones de lectores y espectadores.

Conozco a centenares de maridos que volverían felices al hogar, si no hubiera una esposa que los espera. Quiten a las esposas del matrimonio y no habrá ningún divorcio. (Groucho Marx)

El gran problema de las parejas humanas, es que rara vez llegan a serlo del todo y por mucho tiempo. ¿Cómo asemejar a quienes llegan al matrimonio desde opuestas experiencias de vida, comenzando por la tan compleja de pertenecer a distintos géneros, en el caso de la pareja heterosexual? Queda por averiguar si tiene algún interés relacionarse con alguien demasiado parecido. Nadie suele ser del todo sincero cuando se trata de informar a una posible pareja sobre la persona con la que se está relacionando. Ocultar, mentir o embellecer son las estrategias habituales. ¿Quién tiene una imagen objetiva de sí mismo? Lo más probable es que la haya retocado por pudor o en defensa propia. ¿Quién se presenta tal cual es, cuando lo que pretende es dejar de estar solo?

Los intelectuales católicos plantean una responsabilidad que no acepta excepciones, tan difícil de sobrellevar que, lo más probable, solo cumplen los héroes de su fe.

El divorcio es, en el mejor de los casos, un fracaso, y nos interesa buscar curar su causa que completar sus defectos. (Gilbert K. Chesterton)

El enamoramiento encubre inicialmente ciertas inadecuaciones de los contrayentes, que una vez pasado el punto más alto de la pasión, quedan al descubierto y se vuelve difícil tolerar. La incompatibilidad de caracteres que se argumenta en los procesos de divorcio, puede parecer un argumento banal, pero define un conflicto efectivo. Muchas parejas no sobreviven a la desilusión de percibir la realidad que alimenta su relación. Retrospectivamente los ex integrantes de la pareja experimentan enojo: ¿cómo pudieron engañarlos a tal punto personas en las que confiaron? ¿Cómo pudieron ellos mismos ser tan imbéciles, que no advirtieron las discrepancias que ahora les parecen demasiado evidentes?

Rita Hayworth

Todos los hombres que he conocido, se van a la cama con Gilda y despiertan conmigo. (Rita Hayworth)

Se acepta en la cultura de la modernidad que el fantaseo compartido puede unir a una pareja que tal vez no tenga mucho en común. Cuando uno de los integrantes no consigue disfrutar del juego tanto como esperaba, la inevitable separación se impone. La actriz Rita Hayworth sabía distanciarse de los personajes de mujer fatal que le encomendaban los empresarios de Hollywood, atendiendo a la demanda de los espectadores de todo el planeta, mientras sus parejas habían quedado aferradas al maravilloso mito, que no existía fuera de la pantalla.

Algunos matrimonio terminan bien; otros, en cambio, duran para toda la vida. (Woody Allen)

Que los opuestos se atraigan es una atractiva idea para construir ficciones, como The Tame of the Shrew (La Fierecilla Domada) de William Shakespeare, donde una mujer caprichosa es casada contra su voluntad con un hombre que pone todas sus energías en someterla, pero en la práctica la continuidad de la relación que pueda establecerse entre personalidades discordantes suele ser bastante difícil de verificar. Tal vez en el pasado, cuando el poder de la opinión pública y las iglesias, planteaba límites bastante estrictos a la vida privada de las personas, ellas se resignaban a las situaciones incómodas que sufrían, puesto que no se les dejaba espacio para otras alternativas.

La modernidad cambió esa situación. Los fracasos matrimoniales dejaron de estar escondidos, cuando incluían a figuras del espectáculo. Mostrarlas en conflictos, como antes involucradas en romances y bodas glamorosas, las humanizaba y llegaba a convertirlas en equivalentes a los viejos héroes de los cuentos de hadas.

Una mujer bellísima y actriz famosa de mediados del siglo XX, casada seis veces, que fue también una científica tardíamente reconocida por sus aportes a la electrónica, ha dejado anotada su opinión sobre el tema:

Tengo que dejar de casarme con hombres que se sientan inferiores a mí. En algún lugar debe haber un hombre que pueda casarse conmigo sin sentirse inferior. Necesito un hombre inferior superior. (Hedy Lamarr)

¿Cómo afrontar la vida cotidiana con alguien que se siente superior a su pareja, o que impone de hecho su superioridad en más de un aspecto (intelectual, económico, social) sin ofrecer a cambio ningún lado vulnerable que permita aceptar sin demasiada ofensa tales desventajas? A diferencia de lo que sucede con una relación ocasional, una pareja existe paralelamente en el ámbito privado y en el público, es puesta a prueba de acuerdo al juicio de la sociedad y la experiencia más subjetiva de los participantes. La pareja no puede funcionar en un plano y fallar en el otro.

En forma paralela, ¿cómo afrontar la vida cotidiana con alguien que se siente inferior o que impone las evidencias de su inferioridad de manera agresiva a la pareja, sin mezcla de signos de autoestima por ningún lado? Las dos situaciones se definen como demasiado odiosas para ser asumidas por una pareja. Para compartir la existencia con otra persona, estar a la par o al menos suspender las comparaciones es un dato fundamental.

Las parejas que acaban divorciándose suelen mostrarse incapaces de encontrar argumentos que detengan la escalada de la tensión. La diferencia existente entre las parejas que mantienen una relación saludable y aquellas que terminan divorciándose, radica en la presencia o ausencia de vías que ayuden a disolver las desavenencias conyugales. Las válvulas de seguridad dependen (…) de acciones tan sencillas como atajar la discusión a tiempo, antes que se desproporcione. (Daniel Goleman: La Inteligencia Emocional)

Las fotografías de la actriz Demi Moore con sus hijas, con el actor Bruce Willis, su anterior pareja de un lado y un hombre bastante más joven, Ashton Kutcher, su nueva pareja del lado opuesto, pudo resultar atractiva para los medios, porque presentaba la evidencia del trato civilizado que se había concertado entre personas que habían roto una relación, pero continuaban entendiéndose.

Algunos años más tarde, el divorcio de Moore y Kutcher desarmaba esa hipótesis optimista. La pareja se había quebrado en medio de una disputa plagada de mutuas acusaciones y reclamos que llegaban a los medios. Eso era lo que correspondía esperar. Si una pareja se desarma, lo hace de la peor manera, porque ambos se encuentran enojados y tratan de inferirse tanto daño como les resulta posible.

Si alguien te quiere robar a tu esposa, la mejor forma de vengarte de él, es dejar que se la lleve. (Sacha Guitry)

La separación de los actores Tom Cruise y Kathie Holmes después del nacimiento de su hija Suris, llegó para confirmar las apuestas de la audiencia mediática. Nadie creía duraran mucho juntos. Él era adepto a un culto que ella, cristiana, no aceptaba. Él había alcanzado el punto culminante de su carrera y solo podía esperar su declinación a medida que envejeciera, mientras ella había abandonado su carrera para dedicarse a la maternidad. Separarse no iba a ser fácil. Había mucho dinero en disputa y sobre todo la tenencia de la hija, que la madre no quería exponer al culto de la Cientología.

Dinero e hijos son dos de los temas de discusión más engorrosos que incluye un divorcio. ¿Cómo llegar a un acuerdo, cuando la pareja se ha llevado tan mal que optaron por disolver el vínculo? Los abogados han convertido ese desacuerdo en un campo privilegiado para su actividad profesional.  Ellos resultan necesarios para zanjar las dificultades, y al mismo tiempo ellos son los impulsores de dificultades para la parte que no representan.

Desde un punto de vista institucional, las relaciones de pareja se establecen para perdurar en el tiempo (quizás no sea para toda la vida, como simplifica la fórmula del matrimonio cristiano, pero al menos lo suficiente como para dejar la marca de una vida en común). Al mantenerlos juntos, se trata de facilitar la identidad de la descendencia y los derechos al patrimonio que se haya reunido en el curso de la relación, a pesar de lo cual hay ocasiones que las leyes no pueden ignorar, en las que esas relaciones se debilitan y pueden extinguirse.

Para resolver los conflictos que se suscitan cuando las buenas intenciones del comienzo fallan, existen procedimientos de separación y divorcio en casi todos los países, que establecen cómo se apartan dos personas que estuvieron unidas en matrimonio. La eventualidad del fracaso no puede ignorarse, pero al mismo tiempo la complejidad de los problemas que acarrea, no pueden resolverse a cabalidad.

Cuando dos personas están bajo la influencia de la más violenta, la más insana, la más ilusoria y fugaz de las pasiones, se les pide que juren que seguirán en esa condición sobreexcitada, anormal y agotadora hasta que la muerte los separe. (George Bernard Shaw)

Desde el punto de vista emocional, una relación de pareja tarda en diluirse, y a veces alguno de los integrantes se empeña en detener el proceso o revertirlo. ¿Sirve de algo la buena voluntad? Cuando hay enojos que causaron la ruptura, se negocian compensaciones o se permite que el olvido haga su trabajo reparador. Todo eso requiere tiempo. No se vuelve atrás en las situaciones concretas que causaron la ruptura. Solo se libera del compromiso de mantenerse unidos a aquellos que habían anunciado que permanecerían juntos en los buenos momentos y en los malos… pero ya no son capaces de mantener la promesa.

A veces, la situación permite que se hable, por ejemplo del “padre de mi hijo” o “la madre de mis hijos”, para no nombrar siquiera a esa persona cuya existencia es imposible negar, pero con quien no se desea tener el menor contacto. Nexos como la paternidad y la maternidad no desaparecen, a pesar de las crisis de afecto y la acumulación de ofensas graves.

Las relaciones de pareja, en cambio, tienden a debilitarse con el tiempo, que apaga la pasión que pudo haberlas alimentado o convierte la vecindad con la persona que se había amado hasta poco antes, en algo imposible de tolerar. La decisión de quebrar la pareja es hoy más cómoda que nunca para ambos géneros. Algunas parejas solo parecen existir por la facilidad del quiebre.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: