DOS EN UN MISMO CUERPO


Leonardo da Vinci: Andrógino

Leonardo da Vinci: Andrógino

En el mito que Platón atribuye a Aristófanes en El Banquete, se dice que los seres humanos eran inicialmente dobles, tenía cuatro brazos, cuatro piernas, dos caras, dos sexos, etc. Había tres clases: mientras algunos estaban compuestos por dos machos, otros lo estaban por dos hembras, y finalmente otros eran macho y hembra al mismo tiempo. Eran fuertes, estaban unidos por la espalda y no tardaron en revelarse ambiciosos. Concibieron la idea de asaltar el cielo. El irritable Zeus los castigó dividiéndolos en dos, y a partir de entonces, las distintas mitades deambulan insatisfechas por el mundo real, en busca de la pareja que les fue extirpada.
Los sexólogos del siglo XX no necesitaron recurrir a esta explicación fantasiosa para sostener que el sexo biológico (se nace hombre o mujer, de acuerdo a los datos que suministran los genitales) no se corresponde necesariamente con la orientación sexual del individuo (su tendencia a adoptar determinados comportamientos en materia sexual), ni tampoco con la identidad de género (el individuo se siente hombre o mujer), factores que juegan un rol fundamental en la diversidad de formas que adquiere la sexualidad humana.

Hermafrodita

Hermafrodita

De acuerdo a la mitología griega, el hijo adulterino de Afrodita y Hermes era un niño bello, pero estaba maldito. Su madre lo abandonó en el Monte Ida, al cuidado de las ninfas. Al crecer, una de ellas, Salmacis, se enamoró de él y aprovechó la oportunidad en que el joven se bañaba en un lago para desnudarse y abrazarlo mientras nadaba. Él se resistió, pero la ninfa era más fuerte y rogó a los dioses que nada pudiera separarla de su amado. Como la súplica fue oída, los dos cuerpos se fundieron en uno solo, que tuvo a partir de entonces los dos sexos.

Mezclados de los dos / sus cuerpos se unieron (…) / así, cuando en un abrazo tenaz se unieron sus miembros / ni dos son, sino su forma doble, ni que mujer decirse / ni que muchacho, pueda, y ni lo uno ni lo otro, y también lo uno y lo uno y lo otros, parece. (Ovidio: Las Metamorfosis)

La imagen del hermafrodita es perturbadora, desde que se tiene memoria, por varias razones. Primera, por la imposibilidad de ubicarlo en alguna de las categorías habituales que identifican la correspondencia con un género. El hermafrodita es a la vez macho y hembra. Son demasiados signos sexuales, en un ámbito en el que se espera que todo resulte lo más simple posible. Esa abundancia puede resultar irritante, incluso perturbadora para los observadores. Aunque se corresponda con algo real, aunque raro, sugiere una impostura, que insulta a quien la acepte.
El hermafroditismo se da en ciertas especies animales (como sucede con los caracoles) pero es extremadamente raro entre los humanos. Tal vez por eso llama tanto la atención e invita a admirarse o asquearse a los espectadores que desean verificar que algo así es posible. Cuando no hay signos anatómicos que den sustento a esa idea, hay procesos mentales que llevan a ciertas personas a empeñarse en aparentar un género que no es el suyo.

Catalina de Erauso vestida de hombre

Catalina de Erauso vestida de hombre

Catalina Erauso fue criada por las monjas, que la instruyeron en lo que se consideraban las labores propias de su sexo. Tempranamente se rebeló contra esa disciplina. En 1600 consiguió las llaves de su encierro, se cortó la cabellera, cosió para sí misma ropas de hombre y escapó del convento. Como si se tratara de la protagonista de una inverosímil novela de aventuras, consiguió que un pariente lejano, desconocedor de su identidad femenina, la alojara y ayudara a estudiar Latín, aunque más tarde intentara abusar de ella. Catalina no estaba dispuesta a consentirlo, robó a su protector y abusador frustrado, huyó de él, consiguió empleo en la corte del Rey, pasó medio año en la cárcel, tras una pelea callejera, volvió a entrar en contacto con su familia, sin renunciar a la nueva identidad que había asumido, hasta que decidió alejarse de Europa, en busca de mejor suerte, como hacían tantos hombres jóvenes de su tiempo.
Catalina, que a veces se hacía llamar Antonio de Erauso, Pedro de Orive, otras Francisco de Loyola o Alonso Díaz, pasó la mayor parte de su vida vistiendo ropas masculinas. Fue un soldado como tantos, en la conquista de América. Se la recuerda hoy como la Monja Alférez. Los retratos que han llegado de ella, la muestran como una mujer de aspecto rudo y traje militar. Cuesta imaginar que lograra salirse con la suya en el ambiente militar, pero logró mantener la falsa identidad durante años. En Tucumán, localidad del Virreinato del Río de la Plata, prometió casarse dos veces, para abandonar a las novias después. Cuando estaban por ejecutarla, como castigo por participar en una trifulca, pidió al Obispo que una comisión de mujeres verificara su género y algo todavía más asombroso, su virginidad.

Descubrió ser mujer al obispo (…) cosa que hasta entonces jamás a mi noticia había venido, de que en mí y en todo el reino causó extraña admiración, particularmente por haberle visto acudir con esfuerzo varonil a todas las cosas que se encargaban en la milicia, sufriendo las necesidades de ella, y haberla conocido con mucha virtud y limpieza, sin haber entendido cosa en contrario; por todo lo cual es merecedora que Su Majestad le haga merced. (Juan Recio de León)

Protegida por el Obispo, Catalina regresó a España, donde Felipe IV le mantuvo el grado militar que había alcanzado en las Indias y le permitió usar su apelativo masculino. Se había convertido en una celebridad y no se resignaba a las invitaciones a recluirse en un convento que le hacían. En Roma logró que el Papa Urbano VIII la autorizara a vestirse de hombre.
La coexistencia de rasgos de ambos géneros en una misma persona, convierten en una curiosidad no demasiado agradable para quien debe asumir esas características inusuales. ¿Qué o quién es efectivamente? ¿Cómo debe presentarse ante el mundo? ¿Será aceptado(a) tal como pretende? ¿Quién se le acercará para darle compañía o agredirlo(a)? ¿No será visto(a) como una anomalía despreciable?

No mezcla su presencia ni con hombres ni con mujeres, pues su pudor excesivo, que ha nacido con la idea de que solo es un monstruo, le impide conceder su simpatía abrasadora a quienquiera que sea. (…) Teme que uniendo su vida a un hombre o a una mujer, le reprochen tarde o temprano, como una falla enorme, la conformación de su organismo. (Isidore Ducasse, Conde de Lautreámont: El hermafrodita)

Charles-Geneviève-Louis-Auguste-André-Thimothée d´Eon de Beaumont, un militar y espía francés que vivió durante el siglo XVIII y murió en la primera década del siglo XIX, pasó gran parte de su existencia presentándose en sociedad como un hombre y los últimos treinta y tres como mujer. La sola enunciación de sus varios nombres introduce algunas dudas respecto del género: tres de los nombres que le pusieron sus padres son femeninos y tres masculinos.

Caballero D`Eon

Caballero D`Eon

Quizás el joven D´Eon no manifestara demasiado interés por las mujeres, ni tuviera suficiente barba para obligado a afeitarse, pero sus parientes y conocidos lo consideraban un hombre. Había nacido en el seno de una familia acomodada, estudió Leyes, practicaba esgrima. Hizo una carrera como espía internacional, mientras estuvo al servicio de Luis XV. En el curso de algunas de sus misiones, se vio obligado a disfrazarse de mujer (y adoptar para ello el nombre de Lía de Beaumont) cuando tuvo que entregar una correspondencia secreta a la Zarina rusa o informar sobre lo que ocurría en la corte inglesa. Debe haberlo hecho bien, porque fue galardonado por sus servicios a la corona francesa. Cuando Luis XVI ascendió al poder, en cambio, D´Eon debió someterse a un peritaje sobre su sexualidad, cayó en desgracia, lo retiraron del ejército y al mismo tiempo le prohibieron vestirse de hombre.
D´Eon vivió muchos años en el exilio de Londres, donde conservó la identidad femenina. No obstante, la simulación no podía ser tan prolongada ni perfecta. El enigma de su género era tema de conversaciones mundanas. Se hacían apuestas sobre su verdadera identidad, que él no aclaraba. Al morir, los médicos que examinaron su cuerpo, confirmaron que había sido un hombre. ¿Cómo podía, sin embargo, haber confundido a un seductor tan experimentado como Casanova en 1763?

Conocí al caballero D`Eon, secretario de embajada que más tarde dio tanto que hablar en Europa. Este caballero D´Eon era una bella mujer que antes de entrar a la diplomacia había sido abogado y capitán de la Legión de Honor. Sirvió a Luis XV como soldado valeroso y negociador consumado. A pesar de (…) sus modales de hombre, no necesité ni quince minutos para reconocer que era una mujer, ya que su voz era demasiado franca para ser una voz de castrado, y su figura demasiado redonda para ser la de hombre, sin considerar la falta de barba. (Giacomo Casanova: Memorias)

 

Gerda Wegener: Retrato de Lili Elbe

Gerda Wegener: Retrato de Lili Elbe

Einar Morgens Wegener hubiera podido reclamar un lugar en la Historia, como la primera persona que cambió de sexo gracias a la cirugía. Al nacer en 1882 fue identificado como varón. Al morir en 1931, se le conocía como Lili Elbe. Entre un momento y otro, Einar estudió en la Escuela de Arte danesa y se casó con Gerda Wegener, otra artista plástica. Einar comenzó a vestir las ropas de su mujer durante los viajes que realizaron antes de la Primera Guerra Mundial, por Francia e Italia. Vestida de ese modo, le había servido de modelo de ilustraciones de moda a Gerda. Luego se animó a asistir a fiestas con ella, en un ambiente permisivo, como el de Paris, aparentando ser una pareja de lesbianas. Einar había ganado confianza y se presentaba en público como Lili Elbe.
Hacia 1930, en lugar de suicidarse como había planeado, por no tolerar la situación de falsa identidad que se veía obligado a fingir, Lili creyó que realmente le sería posible cambiar de sexo en una clínica de Dresden. A comienzos del siglo XX se habían realizado en Viena algunos experimentos con ratas, que se consideraban exitosos. Lili no podía esperar, se sometió a cinco riesgosas operaciones, durante las cuales, en curso de un par de años, le fueron extirpados los genitales masculinos. Después de eso, consiguió que el Estado danés le otorgara un pasaporte en el que figuraba su nueva identidad.

No es con mi cerebro, ni con mis ojos, ni con mis manos que deseo ser creativa, sino con mi corazón y con mi sangre. (Lili Elbe)

Aunque por entonces se desconocían los riesgos del rechazo de órganos, los médicos intentaron trasplantarle ovarios, pero su cuerpo los rechazó. Otra operación fallida, fue el posterior trasplante de un útero (Lili deseaba convertirse en madre) medio siglo antes de que existieran las drogas que facilitan hoy la compatibilidad de órganos. Esta historia de pesadilla termina con la muerte de Lili, probablemente como consecuencia del rechazo de su cuerpo al órgano ajeno.

Portada prensa norteamericana sobre Jorgensen

Portada prensa norteamericana sobre Jorgensen

La historia Christine Jorgensen, una generación más tarde, fue menos trágica. Aunque había nacido como George William Jorgensen, hijo de un carpintero, que se enroló en el ejército norteamericano y luchó en la Segunda Guerra Mundial, a partir de los 24 años, en 1951, se sometió a dosis masivas de hormonas femeninas (un recurso que no existía en la época de Lili Elbe), y durante más de un año a una serie de operaciones en Dinamarca, que eliminaron aquello que fue descripto como órganos masculinos poco desarrollados.

Como puede verse en las fotos adjuntas, tomadas antes de la operación, he cambiado bastante. Pero hay otros cambios más importantes. ¿Recuerdan a la tímida, miserable persona que salió de los Estados Unidos? Bien, esa persona ya no existe, y como pueden ver estoy de muy buen ánimo. (Christine Jorgensen: Una autobiografía)

El proceso de cambio de sexo fue largo, doloroso y (de acuerdo al contexto cultural donde ocurrió) también espectacular, rodeado de una publicidad impensable en el pasado. William había sido convertido físicamente en una mujer que era fotografiada y entrevistada por los medios. Su historia ocupó la primera plana de la prensa sensacionalista de la época. Hollywood le brindó la oportunidad de mostrar su nueva identidad y produjo una reconstrucción ficticia de su historia. Los circuitos de clubes nocturnos la recibieron como una atracción más. durante los años que siguieron.
Cuando Christine intentó contraer matrimonio, en dos oportunidades, tuvo que desistir, porque no le estaba permitido alterar su certificado de nacimiento. Para el Estado, continuaba siendo un hombre, aunque exteriormente hubiera dejado de serlo.

Una respuesta a DOS EN UN MISMO CUERPO

  1. gonzalezm83 dice:

    “Hombre y mujer los creo”, machihembra…” versículos más tarde agrega, “y viendo a Adán tan solo, tomó una costilla y le dió una pareja” ¿por qué narraría dos veces en dos momentos distintos con verbos distintos la creación humana la Biblia sino para recordarnos que el hermafroditismo fue en un principio la creación que estaba en la mente de Dios? Si es así por otro lado, ¿por qué optó Dios por separarlos? y aún más inquietante, ¿dónde está la mitad hembra de Adán cuando el texto dice que Dios sentía pena por él al verlo tan solo?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: