IMÁGENES RETOCADAS DE PAREJAS CÉLEBRES


Mastroianni y Eckberg

Mastroianni y Eckberg

El director de cine Federico Fellini, que no debió ser un hombre tan alegre como pretendían sus películas, reunió en L´Intervista a dos de sus actores favoritos, Anita Eckberg y Marcello Mastroianni, que participaron en La Dolce Vita, donde ambos se encuentran en la plenitud de sus dotes de seducción. En L´Intervista, en cambio, Mastroianni filma un comercial disfrazado de Mandrake, Eckberg ha engordado y vive retirada del mundo del cine, en medio de la campiña romana, acompañada por sus perros. Confrontarlos con lo que fueron veinte años antes, no pasa de ser una crueldad innecesaria para ambos y penosa para sus admiradores. ¿Por qué habrían de mantenerse iguales o incluso mejorar sus imágenes al envejecer?

Mastroianni, Ekberg, Fellini

Mastroianni, Ekberg, Fellini

El intento de actualizar un mito y el desencanto suelen combinarse en un nudo inextricable. Allí donde hay algo que se amó, y por cualquier motivo se consideró digno de ser preservado en la memoria, que se perfeccionó con el olvido, al perder los detalles que no lo favorecían, es inevitable constatar que el tiempo cuestiona, desgasta y ridiculiza, con lo que resulta imposible recuperar su estado anterior, tal como plantea la célebre canción de Charles Trenet.

Que reste-t-il de nos amours / que reste-t-il de ces beaux jours / une photo, vielle photo / de ma jeunesse. / Que reste-t-il des billets doux / des mois d´avril, des rendez-vous / un souvenir qui me poursuit / Sans cesse. (Charles Trenet)

Ginna Lollobrigida madura

Ginna Lollobrigida madura

Las maduras actrices Mae West o Gina Lollobrigida, enjoyadas y maquilladas profusamente, exhibiéndose junto a hombres treinta o cuarenta años más jóvenes que ellas, invitan a apartar la vista, porque es imposible que se encuentren a la altura de su etapa más seductora, y no obstante continúan exhibiéndose ante fotógrafos y espectadores, para que resulte inevitable comparar pasado y presente. Pueden obtener una reacción de respeto (¡qué valientes son al presentarse en plena decadencia!) pero lo más probable es que generen un rechazo emocional: hubiera sido mejor que no se mostraran en situación tan desmedrada.

Brigitte Bardot madura

Brigitte Bardot madura

Las fotos recientes de Brigitte Bardot la exponen sin maquillaje ni cirugías plásticas, acompañada por sus perros o casada con Bernard d´Ormale, militante de la ultraderecha francesa, medio siglo después de su máximo esplendor en la pantalla de cine, cuando formaba pareja con Roger Vadim, su director y descubridor, o con los actores más atractivos de la época. Ella no alienta a buscar nuevas imágenes, en lo posible más favorecedoras, que permitan darle continuidad a su mito personal. Eso que hoy registra la cámara, es lo que ella ha decidido ser, una mujer vieja, consciente de sus límites, no la ingenua libertina que fantasearon por décadas sus admiradores.

Le di mi juventud y mi belleza a los hombres, ahora le doy mi sabiduría y mi experiencia, lo mejor de mí, a los animales. (Brigitte Bardot)

A pesar de que la realidad triunfa, cuando se propone demoler mitos, la gente que los atesora continúa demandando fantasías parecidas a nuevas figuras, encargadas de suministrar lo mismo que ofrecían las figuras del pasado y ya no están en condiciones de continuar suministrando. No es de extrañar que prospere una industria cultural dedicada a satisfacer ese reclamo y estimular el consumo cotidiano de diversión, a través de la oferta de nuevos mitos o la actualización de los ya establecidos.
La modernidad dedica enormes recursos y energías a este tipo de productos. Elabora películas, programas de radio y televisión, video clips, video juegos, páginas de internet, prensa de farándula. Las imágenes de parejas son algunas de las presencias más frecuentes del discurso de los medios. No es demasiado probable que se trate de parejas extraídas de la realidad, que son mostradas tal cuál son, porque la realidad puede no ajustarse demasiado a las expectativas de los consumidores de diversión y eso justifica que la maquille, se la distorsione, se la censure sin la menor consideración.

La gente necesita fantasía. Yo intento ayudarlos a olvidar el trabajo y otros problemas, para disfrutar, por mi intermedio, una mezcla de humor, buena música y ropas de fantasía. Yo les doy un breve descanso de la monotonía. (Liberace)

Liberace

Liberace

A mediados del siglo XX, en los EEUU, el pianista Liberace ocultaba su verdadera edad a sus admiradoras, sometiéndose a periódicos estiramientos de la piel. También escondía la calvicie mediante un frondoso bisoñé. Con el mismo criterio de suprimir lo prosaico del espectáculo musical que realizaba, su imagen de eterno soltero, disponible y sin ataduras, distraía de su evidente condición homosexual, una situación que llegó a negar enfáticamente cuando algún periodista se arriesgó a interrogarlo. Si había una mujer en su vida, era su anciana madre, mencionada pero no exhibida. Callar, distraer o mentir, formaban parte de la construcción de una imagen pública seductora, de la que dependían la aceptación de la audiencia y la carrera del artista.

Ricky Martin y pareja

Ricky Martin y pareja

Medio siglo más tarde, Ricky Martin, otro músico popular, se permitía exponer efectivamente sus preferencias sexuales cuando se lo preguntaban. Después de haber llenado páginas y páginas con fotografías de bellas acompañantes del mundo del espectáculo, él se sentía autorizado a presentar ante la prensa a una pareja estable del mismo sexo, para engendrar a continuación hijos, mediante el alquiler de un útero anónimo, todo ello sin perder por ello el favor de sus admiradoras.

No quiero que mis hijos crezcan en una casa llena de mentiras o pensando que hay algo malo con ser gay. (Ricky Martin)

Tener pareja suministra un aura de estabilidad a relaciones que hasta no hace mucho se prefería ocultar. Como sucede con cualquier figura notoria del show business, es difícil pensar en Ricky Martin o Ellen Degeneres sin reparar en una imagen cuidadosamente elaborada por entrenadores físicos, cirujanos plásticos, asesores de vestuario y peinado, maquilladores y fotógrafos que controlan todo lo que la audiencia recibirá de los personajes que admiran, pero estos subrayados y retoques, en la actualidad no tienen la misma función disuasora que tuvo en el pasado, porque la intimidad se exhibe hoy, al parecer, sin demasiadas restricciones. Mostrarse tal cual es la celebridad, garantiza que es moderna, progresista, confiable, más atractiva que aquellos personajes que algo ocultan.

Rock Hudson y Phyllis Gates

Rock Hudson y Phyllis Gates

El actor Rock Hudson interpretó con suficiente convicción para su audiencia, a personajes heterosexuales, que permitían confundir la ficción con en la realidad, aunque él sintiera atracción por personas de su mismo sexo. Los estudios de Hollywood que lo tuvieron contratado y se preocupaban de su rentabilidad, armaron un breve matrimonio con una anónima secretaria, así como le habían brindado antes una infinidad de parejas femeninas y salidas públicas, con el objeto de enfrentar a los fotógrafos. Los productores lograron el conserva mito hasta el final, cuando el VIH destruyó físicamente al actor, expuso su verdadera condición y lo llevó a la muerte en 1984.

Me gusta mantener mis secretos y creo que moriré con ellos. (Rock Hudson)

Janet Gaynor y Adrian

Janet Gaynor y Adrian

Gracias a la simulación consentida por la industria del espectáculo, la moralidad dominante se imponía en el pasado, para facilitar el disfrute de la audiencia masiva. En la historia de dos parejas de amigos durante décadas, como fue el caso de la actriz Janet Gaynor y el diseñador de vestuario Adrian por un lado, y la actriz Mary Martin y Paul Gregory por el otro, un acuerdo permitió que los cuatro exhibieran una normalidad intachable, que les permitió mantenerse en el ámbito del espectáculo sin sufrir represalias de una audiencia poco tolerante. Qué pasaba entre ellos, cuáles eran las verdaderas parejas, mientras vivían en casa vecinas durante décadas, dejaba de importar, siempre y cuando aparentaran ajustarse a los cánones morales de la mayoría.

Lisa Marie Presley y Michael Jackson

Lisa Marie Presley y Michael Jackson

Hacia fines del siglo XX, la prensa internacional explotó la noticia del inesperado matrimonio de Michael Jackson y Lisa Marie Presley. Se publicaron fotos de la ceremonia y la luna de miel, en la que participó un enano como acompañante, demostrando que la modernidad tolera las situaciones menos verosímiles, con tal que resulten atractivas. Jackson y Presley aparentaron ser una pareja por algún tiempo y luego procedieron a divorciarse de mutuo acuerdo.

Entré en un agujero en el que me decía: yo lo salvaré… y era desilusionante. Tenía en la cabeza la romántica idea de que yo podría salvarlo a él y de que juntos salvaríamos al mundo. (Lisa Marie Presley)

Gracias a la soledad (o al menos la no exhibición de parejas) Greta Garbo, Marlene Dietrich o Jackeline Bouvier Kennedy Onassis pudieron mantenerse lejos de la prensa durante los últimos años de sus vidas, en los que con toda seguridad habían dejado de ser tan seductoras como cuando gozaban de notoriedad. No necesitaron ocultarse demasiado para conseguirlo, porque simplemente dejaron de efectuar declaraciones, dejaron de posar para los fotógrafos. Al cabo de un tiempo de persistir en una estrategia tan elemental como esa, comenzaron a ser descuidadas y finalmente olvidadas por los medios, hasta que llegó el momento de organizar sus notas necrológicas.
Envejecer en soledad, despreocupándose de la cámara, es un recurso infalible para espantar a los fotógrafos peor intencionados. No publicar memorias ni responder a las críticas, no tarda en desalentar a los medios, que se dedican a explorar personajes más productivos de noticias.

Nunca dije “quiero estar sola”. Solo dije “quiero que me dejen sola”. Hay una gran diferencia. (Greta Garbo)

Aquellos personajes públicos que ya no generan noticias, pierden actualidad, por lo que no tardan en ver desvanecidas las imágenes favorables o destructivas que alguna vez elaboraron los medios para volverlos atractivos. Logran de ese modo el descanso que tanto buscan, mientras que aquellos que intentan mantenerse vigentes se exponen a un destino bastante cruel. Tienen que esforzarse para continuar atrayendo la atención de la audiencia.
Las periódicas ceremonias de destrucción de parejas célebres que en algún momento protagonizaron la actualidad, revelan que la lógica interna de la industria cultural ha pasado a tener protagonismo y los personajes que ella adopta en su discurso, pasan a convertirse en prisioneros de una dramatización que vuelve cada vez más riesgoso el ascenso al Olimpo de la fama. Alcanzar la cima es anunciar su caída.

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