PAREJAS Y POLÍTICA EN EL MUNDO CONTEMPORÁNEO


Soubre: Lady Macbeth

Soubre: Lady Macbeth

El poder de una esposa para arruinar la carrera política de su marido, se encuentra ejemplificado de manera contundente en Macbeth, la tragedia de Shakespeare. Cuando la esposa alimenta la ambición del marido y lo alienta a cometer crímenes que le llamarán el camino hasta el trono, ella lo pierde mientras lo encumbra, y no tarda en destruirse a sí misma y al hombre que utilizaba para encumbrarse, dejando a una nación en duelo. Si se buscara una moraleja, sería que no es conveniente para los hombres permitir que las mujeres se inmiscuyan en una actividad impropia de su género.

Cuando se busca la situación opuesta, de una mujer capaz de armar la carrera de su marido, sin reclamar ningún protagonismo para ella, los ejemplos abundan, pero resultan menos atractivos, porque de acuerdo a la opinión dominante, se supone que así deberían ser siempre las cosas.

Eva Braun y Adolf Hitler

Eva Braun y Adolf Hitler

Adolf Hitler no tuvo una esposa, Eva Braun, hasta los últimos días de abril de 1945, un par de días antes de que ambos se suicidaran (él se disparó una bala en la cabeza, ella tragó una cápsula de cianuro). La relación que mantenían se prolongó durante algo más de una década, pero un Jefe de Estado como Hitler se presentaba como un hombre célibe, aunque atractivo para las mujeres, totalmente comprometido en una causa que no dejaba espacio para una esposa o hijos.
Eran criterios rígidos, parecidos a los planteados para sus estrellas por la industria del cine. Eva era una secretaria visitada de vez en cuando por el Führer, que no pasaba la noche con ella. No intervino en la política o en los negocios, por ser asuntos de hombres. Respetaba la orden de retirarse de la habitación cuando Hitler recibía visitas. Ni siquiera fue miembro del Partido Nazi. De acuerdo a lo que se cuenta, solo llegó a protestar en 1943 por la paralización de la producción de cosméticos, por causa de la guerra. Muy tardíamente, en 1944, comenzó a aparecer en fotos oficiales, pero nunca junto a su pareja.

Eva Braun sería una gran decepción para los historiadores. (Albert Speer)

Eleanor y Franklin Delano Roosevelt

Eleanor y Franklin Delano Roosevelt

Franklin Delano Roosevelt y su esposa Eleanor (que también era su prima) después de haber tenido varios hijos y separado como pareja, aunque no divorciados, para evitar que la madre del político le cortara los fondos, habían establecido un acuerdo útil para los proyectos políticos de ambos. Vivían a corta distancia, se encontraban en las reuniones familiares y para complacer la demanda de la prensa, mientras mantenían discretas y prolongadas relaciones con sus inmediatos colaboradores.
A pesar de la libertad que disfrutaban, Eleanor permaneció a la sombra de su marido, durante los años ´30 y comienzos de los `40, cuando él fue elegido tres veces Presidente de los EEUU. En más de una ocasión, como en las políticas de integración racial, que debían cambiar la vida de los afronorteamericanos, ambos discreparon. Ël era más prudente y ella más arriesgada. Una vez que el hombre murió, en 1945, Eleanor pasó a destacarse por sus propios méritos, como defensora de los derechos de las mujeres y en la organización de las Naciones Unidas.

La batalla por los derechos de las mujeres es de una larga data y ninguno de nosotros debe apoyar todo aquello que los socave. (Eleanor Roosevelt)

Juan Domingo Perón y Eva Perón

Juan Domingo Perón y Eva Perón

¿Qué hubiera sido de la carrera política de Juan Domingo Perón en la Argentina de mediados del siglo XX, sin el aporte de su segunda esposa, Eva Duarte, actriz no muy destacada mientras permaneció soltera y luego fundadora del mito que rodeó a su marido, hasta mucho después de la muerte de ambos?

Los problemas del pueblo llegan al conductor [se refiere a Perón] todos los días, durante el almuerzo o la cena, en las tardes apacibles de los sábados, en los domingos largos y tranquilos, y llegan de mi voz leal y franca. (…) Así el pueblo puede estar seguro de que entre él y su gobierno no habrá divorcio posible. (Eva Duarte: La Razón de mi Vida)

Una mujer que se proclama humilde, mientras dispone de los recursos ilimitados que le fueron concedidos por el líder político, se presenta a sí misma como la primera admiradora del hombre con quien ha establecido una pareja y al mismo como su intermediaria que le permite comunicarse con el pueblo. Es un privilegio que puede reclamar sin demasiados riesgos de que la contradigan, porque ha elaborado una imagen carismática, venerada por millones de seguidores.
Ella se ofrece, ante millones, como el modelo que hombres y mujeres deberían imitar, si aspiran a recibir sus dones. La figura de la Virgen María, venerada por los católicos, lo demuestra: la mujer fiel, incluso cuando se encuentra sometida a un hombre poderoso, suele ofrecer un paradigma tentador, que la gente no puede dejar de lado.

En política, lo que cuenta no es lo que eres, sino lo que gente cree que eres. (John Fitzgerald Kennedy)

John Fitzgerald Kennedy y Jacqueline Bouvier

John Fitzgerald Kennedy y Jacqueline Bouvier

La pareja formada a mediados del siglo XX por John Fitzgerald Kennedy y Jacqueline Bouvier, fue presentada a la audiencia masiva como el modelo que hubiera debido ser imitado por infinidad de parejas jóvenes, incapaces de alcanzar esos niveles de glamour. Ricos, bellos, poderosos, bienintencionados, ¿cómo suponer una pareja de conveniencia, que ocultaba los amoríos extraconyugales del hombre, tanto como los de ella? Parecían perfectos, cuando las cámaras de los fotógrafos de prensa o los reporteros de televisión los encuadraban. Habían sido acondicionados para seducir a millones de observadores, y dieron satisfacción a sus admiradores de todo el planeta. Él era el encargado de la actividad política, ella se ocupaba de los aspectos domésticos de la vida del Presidente norteamericano, suministrando una imagen de armonía y seguridad.
Cada uno se destacaba en su territorio. Ninguna competencia entre ambos. ¿Hubiera sido Jacqueline capaz de asumir una carrera política por sí misma? Nada sugiere que eso figurara en sus planes. ¿Hubiera sido Kennedy capaz de lograr tantos éxitos en la política, mientras mantenía una despreocupada vida de soltero, que cambiaba de mujeres como de camisa? Los electores norteamericanos desconfían de los hombres públicos que no logran organizar una vida familiar. Aunque la relación fuera tan solo una fachada, se correspondía con lo que la gente esperaba.

La verdad es que a veces resulta difícil, incluso para mí, reconocer a la Hillary Clinton que otras personas ven. (Hillary Clinton)

Bill Clinton y Hillary Rodham Clinton

Bill Clinton y Hillary Rodham Clinton

Hacia fines del siglo XX se contaba un chiste sobre la pareja formada por el Presidente Bill Clinton y su esposa, Hillary Rodham. Mientras recorrían los EEUU, la Primera Dama hizo detener la comitiva oficial ante una humilde estación de servicio, atendida por un hombre insignificante y le informó a su marido que ese había sido su novio, antes de conocerlo a él. Halagado, Clinton pregunta si ella imagina donde hubiera estado, tantos años después, de haberse quedado con él. Claro, habría respondido Hillary: estaría en la Casa Blanca.
En la sociedad tradicional, una mujer era capaz de apoyar al hombre que la había seleccionado con ese objeto (y que podría desecharla, si no cumplía con ese rol). La abogada Hillary Rodham se convierte en Hillary Clinton y apoya la carrera de su marido y colega, incluso cuando queda en evidencia que él, una vez convertido en Presidente de los EEUU, ha sido infiel con una estudiante en práctica, Monica Lewinski.a<

Barack y Michelle Obama

Barack y Michelle Obama

Aceptar a la pareja, perdonar sus debilidades, afirma la carrera política de Hillary, después de que deja de ser la Primera Dama, para ser candidata a la Presidencia y Secretaria de Estado del Presidente Barack Obama. Allí donde otras esposas aprovecharían la infidelidad para negociar un conveniente divorcio que les asegure la tranquilidad y una sólida cuenta bancaria, ella asume un rol arcaico y enaltecedor de víctima que todo lo perdona por amor.

Si usted quiere que algo se diga, pídaselo a un hombre. Si quiere que algo se haga, pídaselo a una mujer.(Margaret Thatcher)

Dennis y Margaret Thatcher

Dennis y Margaret Thatcher

Calificar como una figura protagónica de la política, supone condiciones inhabituales, sin importar el género al que se pertenezca. Se trata de habilidades de comunicación y análisis de los hechos de la actualidad, búsqueda de soluciones, liderazgo, que no cualquiera dispone y cuesta mantener durante el tiempo que se requiere para llegar a establecer un cierto proyecto. Margaret Thatcher difícilmente hubiera podido desarrollar su carrera política en los años `80, que la condujo a ser Primera Ministra del Reino Unido durante once años, sin el apoyo de Denis, su marido, que permaneció todo el tiempo ajeno a los tejemanejes políticos, silencioso y en segundo plano, mientras ella se volvía internacionalmente famosa como la temida “dama de hierro”.
Su imagen pública de dirigente conservadora, implacable, ocultaba que se dedicaba a preparar la cena cuando regresaba a casa, como que debía recurrir al alcohol para relajarse de tantas responsabilidades.

Angela Merkel y Joachim Sauer

Angela Merkel y Joachim Sauer

En la actualidad, Joachim Sauer, el marido de la Primera Ministra alemana Angela Merkel, es un profesor universitario que no comparte los intereses de su esposa y casi nunca la acompaña en los actos oficiales, continúa ocupándose de algo tan distante de la política como la Física teórica. La pareja había convivido ocho años, cuando decidieron casarse, probablemente ante el ascenso a la notoriedad de la mujer.

Mi marido no entiende lo que hacemos en la Cancillería. (Angela Merkel)

Durante los últimos años, se ha definido una tendencia entre los políticos de todo el planeta, que buscan parejas femeninas muy atractivas (no se sabe si para disfrutarlas ellos, que pueden pagarlas, o para seducir por su intermedio a la audiencia masiva). Es un regreso de la mujer ornamental de la política tradicional. Para que un hombre se destaque, necesita una mujer bella, bien vestida, casi siempre muda, que demuestre con su evidente sumisión y lujo, el poder que él detenta.

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