PAREJAS SOÑADAS Y PESADILLA DE LA EUGENESIA


El único método compatible con las nociones de civilización y raza, para evitar la reproducción de los no aptos, es la esterilización y la orientación intencionada del instinto de apareamiento. (Nikola Tesla)

Pinturas prehistóricas

Pinturas prehistóricas

Los seres humanos aplican normas empíricas de selección y manipulación genética desde el Neolítico, que les han permitido obtener mejoras substanciales de los vegetales y animales domésticos. Cuando se trata de padrillos o toros, los reproductores son librados de otra tarea que no sea esa, tan placentera para ellos y útil para sus propietarios, mientras que los machos restantes son castrados. Esto define las dos vertientes eugenésicas: por un lado, se trata de multiplicar los individuos mejor evaluados para cumplir ciertas funciones, mientras que por el otro se restringe la continuidad de los individuos mal evaluados.

Evolución de los equinos

Evolución de los equinos

Hay más 300 razas de perros en la actualidad, menos de un centenar de razas de gatos, no menos de tres razas de gallinas, y solo un par de razas de caballos, como apenas un par de razas de vacunos. En cuanto a los seres humanos, a pesar de la variedad de colores de piel y ojos, texturas y colores de pelo, formatos de ojos y narices, desde el punto de vista de la Genética, solo puede identificarse una variedad: el Homo Sapiens, de acuerdo a la denominación elaborada por Linneo en el siglo XVIII.
Cuando se observan los éxitos logrados en la crianza de perros, gatos, caballos, canarios, cerdos o conejos, cuyo rendimiento, resistencia o belleza se consigue incrementar mediante la selección y reproducción, surge la pregunta insidiosa: ¿por qué no aplicar esas técnicas a los seres humanos, para que también ellos superen sus limitaciones habituales?

Evolución de los humanos

Evolución de los humanos

Siempre existe la alternativa de dejar que el encuentro y la reproducción ocurran por el simple impulso de los individuos, como ha ocurrido desde el comienzo de los tiempos, desperdiciando oportunidades y energías en un cortejo que suele ser mentiroso, no puede ser controlado, y con frecuencia se frustra.
Si los legisladores de Conneticut prohibieron en 1896 el matrimonio de cualquier persona que se diagnosticara como débil mental o epiléptico, probablemente lo hacían con las mejores intenciones, para evitar que esas las incapacidades que ellos sufrían pudieran ser transmitidas a los hijos (tal vez no hubiera demasiada evidencia científica que soportara la decisión, pero las víctimas tampoco gozaban de suficiente crédito para que alguien atendiera sus reclamos).

Pareja con Síndrome de Down

Pareja con Síndrome de Down

Los exámenes prenupciales tienen ese mismo objetivo, que desde la razón cuesta criticar. ¿Por qué debería permitirse la reproducción de gente inepta? De acuerdo a los partidarios de la Eugenesia, la esterilización forzada de ciertos individuos evaluados como indeseables, no era más que una medida humanitaria, que ayudaba a facilitar la aplicación de las leyes que restringían su sexualidad para no perjudicar a la sociedad. Aunque todos seamos iguales ante las leyes, ellos precisamente no debían reproducirse. En apenas un cuarto de siglo, más de 50.000 enfermos mentales norteamericanos fueron beneficiados por esa disposición no solicitada.
Cuando un hombre y una mujer arman una pareja, cualquiera deduce que lo hacen porque al menos una de las partes se siente atraída por la otra. En el mejor de los casos, la atracción será compartida por ambos, pero también puede ocurrir que lo hagan por obligación, dando cumplimiento a compromisos establecidos con la comunidad: ellos deben reproducirse, aunque les desagrade hacerlo con esa otra persona.

Que los mejores cohabiten con las mejores, tantas veces como sea posible, y los peores con las peores. (…) Poner en manos del azar los apareamientos carnales y demás actos en una sociedad donde los ciudadanos traten de ser dichosas, es cosa que ni la religión ni los magistrados permitirían. (Platón: La República)

Francis Galton

Francis Galton

Platón plantea introducir la regulación del Estado en un proceso multitudinario que la experiencia demuestra no ser demasiado eficaz. Los niños nacidos con defectos físicos evidentes, eran abandonados fuera de las ciudades, para que el clima o las bestias se encargaran de ellos.
Francis Galton diferenciaba a los aptos para reproducirse y los menos aptos, cuyos intentos debían ser desalentados. ¿Cómo? En los EEUU, por ejemplo, el matrimonio entre gente proveniente de distintas “razas” estaba prohibido por las leyes, hasta muy avanzado el siglo XX.
Charles Darwin planteaba una visión histórica donde la selección de los más aptos se revelaba como uno de los mecanismos fundamentales de la conservación de la vida (el resto, podía quedarse en el camino, como intentos fallidos que en buena hora se descontinúan). La probabilidad de organizar el futuro, con el objeto de controlar la evolución de la especie, resultaba menos plausible.

A fin de que la mujer pueda llegar al mismo nivel que el hombre, ella debería, cuando sea casi adulta, ser entrenada con energía y perseverancia, y tener su razón entrenada al punto más alto, y entonces ella probablemente transmitiría estas cualidades, sobre todo a sus hijas adultas. Todas las mujeres, sin embargo, no podrían crecer de esta manera, a menos que durante muchas generaciones aquellas que destacaran en las virtudes más vigorosas se casaran y produjeran descendencia en un mayor número que las demás mujeres. (Charles Darwin: El Origen del Hombre)

Isadora Duncan

Isadora Duncan

Hacia fines del siglo XIX, la Eugenesia era una ciencia en desarrollo, pero de todos modos respetada. Gente progresista en lo político, como el dramaturgo George Bernard Shaw, la defendía sin restricciones. El científico Nikola Tesla la consideraba fundamental para el progreso de la humanidad. Para Brave New World, la novela de Aldous Huxley, en cambio, la eugenesia daba forma a una pesadilla futurista que sometía a la especie humana a la estructura societaria de las hormigas o las abejas.

Isadora Duncan: Tengo derecho a elegir el padre de mis hijos. (…) Una combinación de mi belleza y su cerebro maravillaría al mundo.
George Bernard Shaw: Lamento declinar su oferta, que agradezco, porque los niños pueden nacer con mi belleza y su cerebro.

El término eugenesia ganó lamentable notoriedad en el curso de los años ´30, cuando se combinó con el nacionalismo, y los dirigentes de Alemania lo utilizaron para justificar su política de aniquilamiento masivo de judíos, gitanos, homosexuales y discapacitados, con el objeto declarado de facilitar el horizonte de lo que ellos describían como la sana raza aria. Eugenesia era en este caso el equivalente a eutanasia. Las esterilizaciones decretadas por el Estado alemán a lo largo de apenas una década, se encargaron de impedir que alcohólicos, criminales sexuales y enfermos mentales pudieran perpetuarse a través de la descendencia.

Niños Lebensborn

Niños Lebensborn

En cuanto a los especímenes más destacados de la autodenominada raza aria, ellos debían poblar el mundo que estaba siendo despoblado de seres despreciables; por lo tanto, ellos gozaban de prerrogativas, tales como las establecidas para los miembros del ejército y las SS, autorizados a reproducirse con el mayor número posible de hembras nativas de los países nórdicos, de acuerdo a lo planteado en el proyecto Lebensborn.
La enormidad del despropósito puede eclipsar la evidencia de que el proyecto selector fue reiterado varias veces en el curso de la Historia del último siglo (rechazo del mestizaje o miscegenetion en los EEUU, purgas estalinistas, Revolución Cultural China, apartheid sudafricano), solo que aplicándolo a la discriminación y eventual exterminio de otros grupos humanos, cuando llegan a combinarse con otras ideologías.
Políticas de esterilización masiva (y otras de restricción a la entrada de inmigrantes que muestran ciertas características “raciales”) han sido aplicadas en el pasado y la actualidad, en países que de ningún modo pueden ser definidos como represivos.

Mildred Jeter y Richard Loving

Mildred Jeter y Richard Loving

De acuerdo a esas ideas, convertidas en leyes, aprobadas por parlamentos democráticamente elegidos y aplicadas por la Justicia, algunos seres humanos tienen el derecho a sobrevivir y reproducirse en libertad, mientras que otros se encuentran indefensos, despojados de sus pertenencias y condenados de antemano a desaparecer lo antes posible.
¿Acaso cualquiera tiene el derecho de ocupar este planeta y brindar sus genes a las nuevas generaciones? Cuando se trata de animales o vegetales, no hay dudas. Ciertos especímenes quedan marcados como indeseables. No se quieren más terneros con dos cabezas, ni tomates sin sabor, en el caso de que la caprichosa Naturaleza los haya traído al mundo. No, eso no es tolerable, según aquellos que siguiendo a Malthus, se encuentran convencidos de que los recursos del planeta no son infinitos y debe administrárselos con prudencia.

Heidi Klum y Seal

Heidi Klum y Seal

Aquellos privilegiados por sus genes y árboles genealógicos, no tenían por qué preocuparse. Hicieran lo que hicieran, el Estado los protegería y tanto ellos como sus descendientes disfrutarían de las condiciones ideales para continuar en este mundo. Los abusos del régimen nazi causaron el descrédito general de la Eugenesia. Cualquier regulación del deseo de establecer una pareja entre los humanos, resultaba odiosa. Después de la II Guerra Mundial, la Asamblea de las Naciones Unidas planteaba como un derecho inalienable:

Los hombres y las mujeres, a partir de la edad núbil, tienen derecho, sin restricción alguna por motivos de raza, nacionalidad o religión, a casarse y fundar una familia. (ONU: Declaración Universal de los Derechos Humanos, artículo 16)

matrimonio discapacEn la actualidad, sin embargo, tras el desarrollo explosivo de la Genética, que permite acceder a la estructura del ADN, la Eugenesia regresa como una idea cada vez más plausible. ¿Por qué resignarse a que ciertos defectos de la especie se perpetúen? El Estado totalitario del modelo nazi se encuentra retirada, pero sus ideas han pasado a ser defendidas por un mercado en el que los individuos imponen sus demandas. Los padres desean que sus hijos tengan ciertas características que ellos aprecian, y aguardan de la Ciencia que satisfaga su reclamo de consumidores dispuestos a pagar por ese servicio.

Nuestra cultura es dos cosas; peregrina y mestiza. Mezcla de muchas razas y culturas; ésta es la razón su continuidad y su fuerza. (Carlos Fuentes)

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