PAREJAS OCULTAS


Irenne Dunne y John Boles en Back Street

Irenne Dunne y John Boles en Back Street

El cine de Hollywood elaboró durante los años ´30 la imagen de una pareja encubierta capaz de conmover a todo el mundo, por tradicionales que fueran sus puntos de vista. En Back Street, una mujer que trabaja y se mantiene a sí misma (una situación poco frecuente en la época) acepta permanecer en la penumbra, a la espera de que el hombre de quien se enamoró, consiga liberarse de su esposa. La otra, habitualmente presentada como destructora de hogares, pasaba a convertirse en paciente víctima de una promesa masculina que no llegaba a concretarse.
Ella renunciaba a la maternidad y el reconocimiento social. Para muchos, ese era suficiente castigo a su falta. Con esto se lograba que la moral dominante fuera respetada (la pecadora era castigada y sobre todo, nunca llegaba a ser del todo feliz) mientras quedaba insinuada la incapacidad del matrimonio para hacer feliz a todo el mundo.
En los dos remakes que se producen en décadas posteriores, el mismo personaje ganó en reconocimiento profesional, se volvió más visible en el ámbito de su trabajo, para facilitar la aceptación de una audiencia femenina que ya no se conformaba con depender de las promesas de un hombre.

Lucas Cranach el Viejo: Adán y Eva

Lucas Cranach el Viejo: Adán y Eva

De acuerdo a la Biblia, Adán no puede haber tenido que ocultarle demasiado a Eva, respecto de su pasado amoroso (queda por aclarar, sin embargo, lo sucedido con Lilith). Sus descendientes, en cambio, cada vez que inician una relación, suelen descubrirse comprometidos en situaciones del pasado que resultan difíciles de explicar, porque los responsabilizan de faltas que pueden ser sancionadas por la ley, la opinión pública o simplemente el enojo de su pareja actual. Para evitarlo, mienten o esconden todo aquello que no les conviene mostrar. La existencia de alguna pareja o más de una, en el pasado o el presente, por ejemplo.
Aunque en toda relación de pareja, incluso aquellas que toman la precaución de unirse legalmente, no puede evitarse la existencia de detalles que se reservan del escrutinio público (por ejemplo, las prácticas sexuales), el ocultamiento completo de la relación denota alguna prohibición imposible de desafiar. Romeo y Julieta se casan en secreto, porque no pueden mostrar ante la comunidad el nexo que han contraído y tampoco saben cómo afrontar la disputa que existe entre las dos familias.

Eleanor y Franklin Delano Roossevelt

Eleanor y Franklin Delano Roossevelt

El presidente norteamericano Franklin Delano Roosevelt estaba obligado a exhibirse como un marido fiel y vigoroso, capaz de conducir a su país por una grave crisis económica y la Segunda Guerra Mundial, aunque fuera un inválido confinado a una silla de ruedas, apartado desde hacía años de su esposa, y mantuviera una prolongada relación con Lucy Pebensi, durante los años iniciales de su carrera política y otra con Marguerite (Misy) LeHand y Lucy Pebensi, durante dos décadas. Ambas eran presentadas oficialmente como sus secretarias privadas y la actitud de la prensa de entonces no era la actual, cuando lo que se oculta es precisamente lo que se intenta develar, porque se sabe que es lo más atractivo para la audiencia.
Si el personaje es un individuo anónimo, el ocultamiento de la pareja resulta bastante fácil, aunque las consecuencias del develamiento sean riesgosas. Landru, el asesino francés de comienzos del siglo XX, no tenía problemas en seducir a una serie alarmante de mujeres tan acaudaladas como incautas, que le cedían sus ahorros y luego pasaban a mejor vida, porque la figura del asesino se confundía con cientos de hombres maduros.
Varias historias de viudas negras, mujeres que asesinan durante la misma época a los hombres que cometen el error de confiar en ellas y no prestarle suficiente atención a su pasado, demuestran que el comportamiento criminal no es exclusivo de los hombres. El ocultamiento resulta casi siempre un factor amenazante para la pareja.

Agnés Sorel

Agnés Sorel

Los reyes han tenido la oportunidad de satisfacer sus caprichos sexuales, mientras que paralelamente se veían obligados a contraer matrimonios de conveniencia, donde primaban los intereses de la nación que representaban. Agnés Sorel fue amante de Carlos VII de Francia. Tres hijas nacieron de una relación de ocho años. Luis XIV mantuvo una relación con Madame de Maintenon, hasta que la oportuna muerte de su esposa le permitió desposarla en un matrimonio morganático (aquel entablado entre personas de distinto rango social). Algo parecido le sucedió a Luis XV con quien había sido su amante, Marie-Emilie de Joly de Choin y se convirtió en su esposa después de que él enviudó de María Ana Cristina de Baviera, la esposa que había debido tomar por razones de Estado.

No se trataba de relaciones demasiado ocultas (en el palacio de Versailles, en medio de una corte ociosa y numerosa, nada hubiera podido mantenerse mucho tiempo en secreto) pero el respeto de las convenciones obligaba a no oficializar la relación. Aunque las mujeres podían recibir el título de Amante del Rey, los hijos nacidos de la relación, que solían recibir títulos de nobleza, no estaban en condiciones de heredar la corona.

Esta relación que ha sido atribuida durante mucho tiempo únicamente a la consideración del rey y el carácter agradable de la dama, se mostró entonces tan profunda e íntima, que se propagó la voz de que el rey se había casado en secreto. (…) Esta idea, que al principio fue considerada un mero chisme (…) empezó más tarde a parecer a muchos razonable, aunque nadie se atrevía a hablar de ello. (Ezequiel Spanheim)

Se ha discutido si Thomas Jefferson, que asumió dos veces la Presidencia de los EEUU, tuvo una pareja negra, Sally Hemings, hermana menor de su cocinero, durante las últimas décadas del siglo XVIII. Si eso fue así, no la exhibió en público, ni la reconoció como su esposa, a pesar de estar viudo. Cuando Jefferson liberó a los hijos que la mujer tuvo, pudo haber sido en reconocimiento a la relación que ella habría mantenido con uno de sus sobrinos, que también vivía en Monticello o con el mismo patriarca. Los recientes exámenes de ADN apoyan la segunda hipótesis. Mucho antes, cuando los personajes estaban vivos, los adversarios políticos de Jefferson dieron por sentado que la relación interracial había ocurrido y fue criticado por lo que consideraron su excesivo favoritismo hacia los negros.
En un país democrático como los EEUU, hasta muy avanzado el siglo XX, no estaban permitidos los matrimonios interraciales. Los negros debían emparejarse entre ellos, los orientales entre ellos, los indígenas entre ellos, etcétera, dejando para los blancos, protestantes y anglosajones (wasps) la responsabilidad de conducir el país y mantener lo que consideraban su pureza racial. Una sociedad plural en tantos otros aspectos, coexistía con discriminaciones heredada de la época en que la esclavitud era legal.
La represión de las parejas de distintas etnias, reapareció en la Alemania nazi, para evitar las relaciones entre arios y judíos. En Sudáfrica, desde 1945 a 1985, las leyes del apartheid condenaban a la cárcel a quienes incurrieran en ese desafío.

Nelly Ternan

Nelly Ternan

Charles Dickens se había transformado en un escritor célebre del siglo XIX, cuando conoció a la joven actriz Nelly Ternan. Se convirtieron en amantes y la situación fue mantenida en secreto, porque el hombre estaba casado y tenía varios hijos. Cuando la relación fue descubierta por la esposa, Dickens la abandonó a ella y continuó su relación con Tenan hasta el final de sus días. El divorcio era inconcebible.
Dos famosos autores de libros para niños, Lewis Carrol (Alice in Wonderland) y James Barrie (Peter Pan) lograron un reconocimiento que la sociedad inglesa se hubiera visto obligada a retirarles, horrorizada, de haber interpretado con un criterio menos miope las parejas que ellos no se tomaban el trabajo de ocultar. Los niños no solo eran sus lectores y los protagonistas de sus ficciones, sino también sus compañeros de juegos y paseos en los que no participaban otros adultos.

James Barrie y amiguito

James Barrie y amiguito

Carrol se interesaba en las niñas todavía impúberes, a quienes halagaba con excursiones, poemas y cientos de fotografías que las mostraban sin ropas o luciendo disfraces que de todos modos descubrían sus cuerpos. Barrie prefería los varones adolescentes, de los que Peter Pan, habitante de Neverland, es el paradigma insuperable.
Cuando Michael Jackson, hacia fines del siglo XX, denomina Neverland a su palacio rural de California, adhiere a las fantasías de Barrie con una sinceridad desconcertante. En el mundo actual, en cambio, la pedofilia resulta difícil de ignorar. Para los victorianos, debe haber sido una situación invisible, no porque no existiera, sino porque se negaban a percibirla. Ellos se conformaban con la inocencia declarada de las relaciones entre niños y adultos, y le daban la espalda a cualquier contradicción que perturbara esa imagen de fábula.

Hoover y Tolson

Hoover y Tolson

Un hombre tan poderoso como J. Edgar Hoover, capaz de mantenerse durante casi medio siglo como Director del FBI norteamericano, logró conservar junto a él a Clyde Tolson, su ayudante y pareja, sin presentarlo nunca como aquello que efectivamente era. ¿Cómo hubiera podido chantajear a tantas personalidades influyentes (presidentes, legisladores, jueces) con los secretos que tenía sobre su vida privada, cuando él también tenía bastante que ocultar?
La posibilidad de que un hombre (o una mujer) se sienta atraído por la idea de formar pareja con otro hombre (con otra mujer), cuestiona la noción de que el objetivo fundamental de la pareja humana es la procreación. Eso explica la desigual atribución de roles. Parejas del mismo género no concitan demasiada confianza. La sociedad suele oponerse a tales relaciones y exige de aquellos que se apartan de la normas tradicionales un disimulo o una represión que cuesta sostener.
Cuando algunas personas no aceptan las apariencias establecidas para la selección y conservación de las parejas, deben resignarse a cierta dosis (grande o pequeña) de infelicidad. Será el precio que pagan para seguir adelante con su proyecto disidente de vida. Algunos encuentran la manera de infringirlas en privado, un ámbito en el que las parejas se mueven con mayor libertad y pueden eludir las sanciones del colectivo. Cuando la privacidad resulta insuficiente, la gente se arriesga. Por eso proliferan el adulterio, la prostitución y se establecen parejas que sirven como pantallas de otros estilos de vida no aceptados por la mayoría.
Junto a lo anterior, hay también parejas (son las menos) que proclaman su desconocimiento de las convenciones que venera y teme infringir la sociedad. Por distintos motivos, enfrentan a la opinión mayoritaria y proclaman la decisión personal de continuar una relación que la mayoría reprueba, sin importarle su opinión. A veces, logran que las toleren, a pesar de que se encuentran totalmente expuestas.

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