DE LA PASIÓN A LA AMISTAD EN LAS PAREJAS


David y Betsabé

David y Betsabé

Al rey David le basta una mirada desde la azotea de su palacio (hoy diríamos una descarga hormonal de dopamina) para enamorarse de la bella Betsabé, mujer casada con Urías, uno de los generales de su ejército, al punto de mandar a la muerte al marido y arriesgar la corona y su vida por ella, con el objeto de convertirla en su esposa. Sobre la respuesta de la mujer se sabe menos. Ella acepta la pasión del rey, porque la mentalidad de la época (hace tres mil años) no le concede otra alternativa que excitar la pasión del monarca y sufrir las consecuencias.

Los seres humanos experimentan distintos grados de atracción y desagrado hacia otras personas con las que se relacionan. Se quiere estar cerca de algunos, cuya compañía suministra seguridad y causa placer, así como estar lo más lejos posible de otros, a quienes se evalúa como hostiles, dañinos o aburridos. Para los primeros se dejan de lado todas las barreras, mientras se espera derribar paralelamente todas sus barreras, en un contacto que debería durar el mayor tiempo posible. A los otros, se confía eludirlos o anularlos. La indiferencia es una actitud bastante rara y suele implicar más disgusto que aceptación de las diferencias que puedan tenerse.

Cuando se trata de establecer una pareja, que incluye la intimidad física y la colaboración estrecha entre dos personas que se apartan del resto, para disfrutar la compañía mutua, la posibilidad de ser compatibles o incompatibles define todo. La atracción física dependería (según se sabe ahora) del olfato que percibe la descarga hormonal de otra persona. El sublime amor a primera vista, que los poetas y la gente común describen como una experiencia que todos habrían tenido al menos alguna vez en la vida, suele ser el efecto de algo tan elemental como un aroma seductor.

El matrimonio es como una jaula; uno ve a los pájaros desesperados por entrar y a los que están dentro igualmente desesperados por salir. (Miguel de Montaigne)

Muchos consideran que la amistad entre un hombre y una mujer es un asunto imposible. Cuando algo parecido se anuncia, la mayor parte de la gente cree que hay algún engaño en juego, que por cualquier motivo se oculta la verdad, que incluye el sexo. En una comedia cinematográfica de los años `80, When Sally met Harry, se muestra la sorprendente relación de dos amigos que después de varios encuentros y desencuentros que les permiten conocerse a fondo, acceden a convertirse en amantes.

La coincidencia sexual de dos personas en el momento oportuno, solo es asunto de hormonas. Lograda la satisfacción más urgente del deseo, las diferencias cotidianas suelen arruinar cualquier intento de otorgarle continuidad. La combinación de experiencias, opiniones, estilos de comportamiento, que supone una amistad duradera, resulta mucho más compleja y rara vez ocurre. Por eso es que a pesar de los estereotipos románticos, la amistad puede ser más apreciada que la pasión, cuando se trata de relacionar a una pareja.

Más fácil es encontrar un amor apasionado, que una amistad perfecta. (La Bruyere)

La idea de que las parejas se forman como respuesta al interés erótico que los integrantes experimentan el uno por el otro, no es demasiado antigua, ni resulta igualmente apreciada en todas las culturas. Las parejas se han formado en el pasado y la actualidad, con el objeto de establecer pactos entre las familias, o tal vez para asegurar la procreación, cuando se trata de corresponder a la demanda de la sociedad que desconfía de los solitarios. Si la pasión interviene en el proceso, tal circunstancia no ha sido siempre lo más relevante. Muchas parejas fueron organizadas por otras personas: casamenteras, parientes, autoridades.

Para la cultura tradicional, el amor y el matrimonio podían conectarse, pero no era demasiado seguro que el amor condujera naturalmente al matrimonio, sino lo contrario: gracias al matrimonio, con el tiempo y los conflictos sobrellevados juntos, se llegaba a afianzar el amor de los contrayentes.

La verdadera amistad llega cuando el silencio entre dos parece ameno. (Erasmo de Rótterdam)

La necesidad de entender la naturaleza del amor ha movido a literatos y psicólogos por igual. Para C.S.Lewis, el autor de Las Crónicas de Narnia, un académico inglés dedicado al estudio de los textos filosóficos de la antigüedad y la exégesis de la religión anglicana, cabía diferenciar el Afecto basado en la familiaridad, la Amistad que establece la similaridad de gustos e intereses, capaz de suministrar seguridad a quienes lo experimentan; el Erotismo que incluye la idealización pasajera de la otra persona, la atracción sexual intensa pero también fugaz por la otra persona. Finalmente, Lewis plantea la Caridad, como una actitud en la que se beneficia al otro y no se espera otra recompensa que el bienestar de la persona amada.

De acuerdo a las hipótesis más recientes de Robert Sternberg (A triangular Theory of Love) habría siete tipos de amor, diferenciados por la presencia o ausencia de la pasión, la intimidad y el compromiso de las partes.

Jean.Paul Sartre y Simone de Beauvoir

Jean.Paul Sartre y Simone de Beauvoir

En el Cariño que se da entre los amigos, por ejemplo, se encuentra involucrada una relativa intimidad, pero no existe el componente de la pasión, como parece haberse dado en la prolongada relación de los escritores Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir.

El Enamoramiento se encuentra basado en la pasión pero carece de verdadero compromiso, por lo que a pesar de la urgencia que muestra al manifestarse, puede desaparecer tan pronto como apareció. Cuando figuras actuales de los medios masivos como Britney Spears o Kim Kardashian pasan del enamoramiento a la separación en el curso de pocos días, se confirma la hipótesis de que el entusiasmo es la base más endeble que puede imaginarse para una relación que impone tantas responsabilidades.

Jacqueline Bouvier y Aristoteles Onassis

Jacqueline Bouvier y Aristoteles Onassis

En el Amor vacío queda en pie el compromiso, pero no existe mayor intimidad, ni hay demasiado espacio pasión, tal como se da en los matrimonios de conveniencia, como probablemente fue el de Jacqueline Bouvier, tras la muerte de John F.Kennedy, por el naviero griego Aristoteles Onassis; o los acordados entre las familias de las parejas, que son tradicionales en muchas culturas arcaicas. Ese parece haber sido también el caso de C.S.Lewis, en su relación con la escritora norteamericana Helen Joy Davidman, primero epistolar, luego derivada en piedad, por el cáncer que aquejaba a la mujer y la condujo a la muerte.

“Fue demasiado perfecto para durar”. De ese modo estoy tentado a describir nuestro matrimonio. Pero puede ser entendido de dos maneras. Una sería feamente pesimista, como si Dios no aceptara ver a dos de Sus criaturas felices, que las interrumpiera diciendo “Nada de eso aquí”. (C.S.Lewis: A Grief Observed)

John William Watherhouse: Tristan e Isolda

John William Watherhouse: Tristan e Isolda

El Amor romántico está basado en la intimidad y la pasión. Es la imagen privilegiada de los grandes amantes literarios, para una sociedad que no concede mucho espacio a la intimidad y la pasión es vista como un estorbo. Según los críticos, esta opción despierta expectativas desmedidas de felicidad, que la realidad se encarga de frustrar. Las parejas que desafían esas prohibiciones tan eficaces, llegan a ser idealizadas por aquellos que se proyectan en ellas. Por eso se recuerda a Tristán e Iseo, Romeo y Julieta, Manon Lescaut y Des Grieux, Margarita Gautier y Armando Duvall, etc. Difícilmente se encuentran parejas opuestas a éstas, que sean felices de manera estable, sin contratiempos, deslizándose hacia la rutina.

El ardor amoroso espontáneo, premiado y no combatido, es por esencia poco duradero. Es una llamarada que no puede sobrevivir al resplandor de su consumación. Pero su quemadura continúa siendo inolvidable y los amantes quieren prolongarla y renovarla hasta el infinito. (Denis de Rougemont: El Amor y Occidente)

Eleanor y Franklin Delano Roossevelt

Eleanor y Franklin Delano Roossevelt

El Amor sociable incluye la intimidad y el compromiso, pero no la pasión, tal como se da en la historia de las parejas que superan la prueba del tiempo y las personas unidas por lazos de parentesco. Cuando se piensa en parejas de la política, como Franklin Delano Rosevelt y Eleanor Rosevelt por un lado, o Bill Clinton y Hillary Rodham por el otro, se advierte que el lazo de cooperación puede ser tan sólido, que la infidelidad y hasta la separación física no son capaces de negarlo.

En el Amor fatuo interviene la pasión, pero no se reconoce la presencia de una verdadera intimidad. Don Juan seduce a innumerables mujeres, que a continuación deja de lado,  como si apenas sumada a la lista que engrosan, perdieran todo atractivo para él. Cuando los medios masivos dan cuenta de las innumerables conquistas amorosas de George Clooney o Leonardo Di Caprio, refuerzan esa imagen del macho irresistible y a la vez incapaz de fijar su interés en una mujer, situación que resulta ser la más rentable para la dinámica de los medios, necesitados de una constante renovación de noticias. Las parejas estables pierden notoriedad. Las inestables entretienen.

En el Amor consumado se reconocen la presencia simultánea de intimidad, pasión y compromiso. Por ese motivo se lo reconoce como la forma más elevada y difícil de alcanzar, aunque de todos modos no perdura si no se lo alimenta diariamente. Cuando la pasión disminuye, se convierte en Amor sociable. El enamoramiento inicial dura meses o años, en el mejor de los casos; luego cede su lugar a una etapa de amor pasional, marcada por el incremento de la complicidad y el compromiso de la pareja, para devenir en una amistad donde el romance ya no importa demasiado o desembocar en ruptura que deja libres a los participantes para intentar otras relaciones.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: