TRANSFORMACIÓN DE LAS NIÑAS EN MUJERES


 

Madre adolescente

Madre adolescente

[Cuando yo era chica] el único anticonceptivo generalizado era el terror a la paliza paterna en caso de un embarazo fuera de la ley. Funcionaba en el 95% de los casos y si alguna joven se embarazó antes de tiempo, nunca se supo; ella, dependiendo de los medios económicos familiares, pasaba a cultivarse a Europa o al campo, a reponerse de una repentina tuberculosis. (Patricia Undurraga: Cuando yo era chica)

En diferentes culturas existe una falta de simetría en la llegada a la pubertad de los hombres y las mujeres. Con esto se atiende no solo a las evidentes diferencias en el desarrollo hormonal de cada uno de los géneros, sino al espacio que la sociedad les otorga. Los chicos se desarrollan más tarde que las chicas, pero tienen asignados roles dominantes en las relaciones de pareja, mientras las chicas se desarrollan antes y sin embargo continúan subordinadas.

Nora, la protagonista de Casa de Muñecas, la pieza teatral de Henryk Ibsen, descubre tras un doloroso proceso que incluye infinidad de tropiezos, desvíos, castigos y sacrificios, que no ha crecido intelectualmente y continúa siendo una niña, a pesar de haberse casado quince años antes y traído al mundo un par de hijos. La sociedad le asignó desde su nacimiento, por la mera circunstancia de ser mujer, un rol trivial que entra en conflicto con sus aspiraciones.

Gustave Dore: La bella durmiente

Gustave Dore: La bella durmiente

Los milenarios cuentos de hadas ofrecían una visión metafórica (y a todas luces consoladora) del proceso de transformación de las niñas en mujeres. Pasara lo que pasara, las protagonistas saldrían ganando en estabilidad y respeto, cuando llegaran al nuevo estado, una situación que exigía la incorporación de un hombre a sus vidas. Las jóvenes Blanca Nieves o Aurora (conocida luego como la Bella Durmiente) eran representadas como figuras encantadoras y pasivas, no por casualidad dispuestas en un lecho, inertes, a la espera del beso de un hombre deseable, el Príncipe encargado de despertarlas a la vida en pareja y ofrecerles una felicidad vitalicia. Otra versión más antigua de la Bella Durmiente, incluye una relación más compleja que la supuesta por un beso, porque la joven queda embarazada de dos gemelos que la despiertan cuando nacen y comienzan a mamar.

Gustave Dore: Cenicienta

Gustave Dore: Cenicienta

Cenicienta no se queda esperando al hombre que la sacará del oprobio en el que la ha sumido su familia. Como pescadora experta, no obstante la inocencia que le atribuye el cuento, se engalana con los recursos que encuentra en su lugar de trabajo, una cocina. A continuación concurre a la fiesta donde puede hallar pareja, y después de asegurarse que el Príncipe la desea, en lugar de entregarse escapa, con lo que adopta la estrategia sexual que siglos más tarde enunció un militar experto, Napoleón Bonaparte: “En el amor, aquel que huye vence”. El Príncipe tendrá que buscarla con paciencia, casa por casa, probando el zapato de cristal a todas las mujeres que encuentra, dispuesto a ofrecerle matrimonio, mientras ella espera en su fogón, que todas las competidoras sean eliminadas.

Los griegos de la Antigüedad hicieron aportes fundamentales a la cultura de la Humanidad, que todavía siguen vigentes, y sin embargo no tenían demasiado en claro la conexión entre la actividad sexual de hombres y mujeres, con la procreación. Las mujeres quedaban embarazadas de espíritus o planetas del firmamento. El viento o los árboles podían ser responsabilizados de la paternidad de seres humanos.

Durante el siglo XIX, entre los médicos, se consideraba la menstruación como una de las enfermedades femeninas, que la buena educación aconsejaba no mencionar en público.

Continuó diciéndome que de aquí a uno o dos años ciertas cosas ocurrirían en mi cuerpo, tendría “pérdidas blancas” y después sangraría todos los meses y tendría que llevar entre las piernas unas especies de vendas. Le pregunté si eso se llamaba “pérdidas rojas” y mi hermana se inquietó por saber cómo se las arreglaba una con esos vendajes: ¿cómo se hacía para orinar? La pregunta exasperó a Madeleine: dijo que éramos unas tontas. (…) Me quedé confundida de asombro: había imaginado que los secretos guardados por los adultos tenían más importancia. (Simone de Beauvoir: Memorias de una joven formal)

Durante el siglo XX, no todas las madres se consideraban dotadas de los conocimientos adecuados sobre la sexualidad, que les permitían instruir a sus hijas en aspectos fundamentales de su desarrollo biológico. En ocasiones, la timidez o el desconocimiento de las mujeres adultas se convertía en el obstáculo principal de la comunicación. ¿Cómo podían hablar en privado, personas tan cercanas en todos los aspectos, sobre algo que una mujer adulta se avergonzaba de describir?

Padres adolescentes

Padres adolescentes

Hace un par de generaciones, en las clases de Biología de secundaria se nombraba, por primera vez en público la existencia de la menstruación, los óvulos femeninos y los espermatozoides masculinos. Lo más probable era que la instrucción quedara rodeada de un aura de seriedad y carencia de diálogo, que ayudaba a agotar el tema y pasar a otros más cómodos. La terminología científica se encargaba de mantener cualquier interrogante de los estudiantes a prudente distancia. Tal como sucede con los chistes verbales, que si se intenta explicarlos terminan matando cualquier disfrute, los objetivos de la instrucción sexual en los colegios se cumplía, pero nadie lograba conectar lo que sabía antes de la clase, gracias a la desinformación de amigos y parientes, con lo que estaba obligado a repetir en clase.

Algunas décadas antes, en los países de habla inglesa, cualquier referencia a la sexualidad podía presentarse en un libro, siempre y cuando se empleara una lengua muerta como el latín, porque la lengua cotidiana retrocedía ante el desafío. De allí el impacto causado por las novelas de D.H.Lawrence, que intentaban poetizar actividades tan elementales como la sexualidad humana y eran leídos como textos audaces, cercanos a la pornografía.

La primera regla llegaba hace un siglo en medio de la adolescencia, cerca de la fiesta de quince, mientras hoy ocurre cinco a siete años antes, en plena infancia. Los especialistas atribuyen este cambio a la industria de la alimentación de nuestra época, saturada de hormonas y pesticidas (una situación que se estudió hace más de veinte años en Puerto Rico) mientras otros estudiosos lo relacionan con el sedentarismo y sobrepeso. El destaque de los pezones y rellenado de los pechos, la aceleración del crecimiento, luego la aparición del vello púbico y el de las axilas, eran signos perturbadores para muchas adolescentes del pasado. ¿Cómo los encaran en la actualidad las niñas todavía menos maduras emocionalmente? Aunque se trata de situaciones que todas las mujeres viven, tarde o temprano, cada una las experimenta de acuerdo a los prejuicios y temores que el entorno propone y resulta difícil eludir.

Para las culturas patriarcales, la menstruación planteaba un momento de alto riesgo para todo el grupo que rodeaba a la mujer. La preocupación de todos no era la situación de ella, sino el daño que podía causar una mujer con su involuntaria efusión de sangre, capaz de arruinar las cosechas y traer mala suerte e a una casa. Aquello que de acuerdo a las evidencias es un signo de buena salud, tenía efectos similares a los de una maldición.

Domani é troppo tardi

Domani é troppo tardi

Hacia 1952 se estrenó Domani é troppo tardi (Mañana es demasiado tarde) un filme italiano que se ocupaba del pasaje a pubertad. Cualquiera habría pensado que después del caos de la Segunda Guerra Mundial, en un país derrotado como era Italia, humillado por la ocupación de varios ejércitos extranjeros, según cuenta la novela de Alberto Moravia La Ciociara, los tabúes respecto de la información sexual de los jóvenes hubieran debido ser cosa del pasado, pero eso no debía darse. Los jóvenes de un país de mayoría católica estaban desconcertados y la eclosión de la sexualidad los desconcertaba.

Hon donsade en sommar

Hon donsade en sommar

Por la misma época, Hon dansade en sommar (Un solo verano de felicidad), una película sueca, indicaba que incluso en los países protestantes del norte de Europa, supuestamente los más liberados en aspectos morales, la sexualidad de los adolescentes era una actividad desinformada y reprimida por la sociedad, que conducía a los protagonistas a la frustración de su relación y la muerte.

A mediados del siglo XX, las toallas higiénicas o los tampones que en la actualidad hacen publicidad en revistas y la televisión, no estaban disponibles o al menos no eran demasiado utilizadas, por el común de las mujeres, tanto por el costo, como por el pudor de adquirirlas en una farmacia. Las toallitas reutilizables de tela, elaboradas en la intimidad de las familias, eran lavadas cuidadosamente por aquellas que las utilizaban y se tendían a secar, generalmente cubiertas por otras prendas, para escapar a la mirada de niños y adultos.

Anuncio Kotex 1929

Anuncio Kotex 1929

Hacia fines de los años `50, había publicidad de Kotex en la prensa femenina, pero de todos modos era una tan abstracta que no podía incomodar a nadie. Hacia los `60, con la difusión de la píldora anticonceptiva, el rol pasivo de la mujer, que se había mantenido sin mayores alteraciones durante siglos, comenzó a derrumbarse en la realidad y en el discurso de los medios.

Anuncio de Maidenform

Anuncio de Maidenform

En un célebre anuncio de Maidenform, la hembra agresiva, orgullosa de su sexualidad, aparece armada con pistolas, en una pose similar a la de los criminales míticos del Far West. Las armas que empuña son redundantes. Una mujer decidida a hacerse valer, puede no tener dos pistolas, pero utiliza sus senos que se han vuelto puntiagudos, gracias al artificio del sostén, como instrumentos que le permiten controlar el mundo.

La conversión de las niñas en mujeres pasó a ser representado por la modernidad como un proceso deseable y cómodo, que debía verificarse cuanto antes. De nuevo, un mito sustituía a otro, que se había desgastado, y las contradicciones del mundo continuaban escamoteadas. En un par de generaciones, se ha llegado a la situación actual, donde las niñas estimuladas por la publicidad, se maquillan, peinan y visten como mujeres adultas, en una caricatura de la madurez que no se corresponde con su evolución intelectual. Ahora tienen que sentirse mujeres antes de tiempo, aunque solo sea para sumarse a la masa de consumidores y hembras acosadas.

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