HOMBRES MANIPULADORES, MUJERES MANIPULADAS


Punch y Judy: teatro de marionetas inglés

Punch y Judy: teatro de marionetas inglés

Hay ficciones literarias o dramáticas del pasado, ahora audiovisuales, que gozan de enorme popularidad en un momento dado y luego pasan al olvido y solo son recordadas por unos pocos especialistas. Los motivos de su aceptación masiva pueden ser varios: quizás tienen pocos méritos, y sin embargo expresan en forma oportuna los temores, las expectativas o la opinión de lectores o espectadores sobre algún tema relevante, como las conflictivas  relaciones entre los sexos o la desconfianza ante los cambios de cualquier tipo que experimenta la sociedad.

Mil y una Noches: ilustración siglo XIX

Mil y una Noches: ilustración siglo XIX

Una mujer totalmente sometida a la voluntad de un hombre, es una imagen adecuada a las fantasías masculinas de dominación de todos los tiempos y las más opuestas culturas. En el texto de las Mil y Una Noches, la esclava Tawaddud, muy joven, bella, virgen, sabia y entregada por decisión propia a la voluntad del califa Harun-al-Rashid, halla su máxima felicidad en servirlo a él.

¿No es demasiada suerte para un hombre? No tiene que hacer ningún esfuerzo para seducir. Las mujeres que podría suponerse más conscientes de su valor, por sus dotes intelectuales superiores, se le rinden como si no tuvieran otra alternativa del Destino. Hasta un permisivo club Playboy del siglo XX, que se sabe diseñado para complacer las fantasías de los hombres, planteaba mayores resistencias al deseo masculino (las camareras no se tocan, por ejemplo).

En el imaginario de los hombres, la mujer puede quedar reducida al rol de una marioneta placentera, que ellos se encuentran en condiciones de manipular cómodamente. Sin el impulso que el hombre suministra, ella no tardaría en revelarse como un objeto inerte. Cuando esa ensoñación se da en Europa, en el seno de la sociedad que se considera la más culta del planeta, el contraste resulta más atractivo (por contradictorio) que si fuera en el África o en Asia, donde se supone que subsisten las costumbres más atrasadas respecto de la igualdad de los géneros.

Entonces se dedicó a enseñarle, amable y paciente al comienzo, (…) prometiéndole que sería la reina de los ruiseñores. Pero antes de que pudiera aprender algo, ella tenía que desaprender todo lo que daba por sabido, la respiración, la producción de su voz, la emisión, todo estaba equivocado. Ella trabajaba infatigablemente para complacerlo, y pronto olvidó los pequeños trucos de voz y fraseo que la Naturaleza le había enseñado. (George du Maurier: Trilby)

Svengali: el filme

Svengali: el filme de 1931

Trilby es una novela de fines del siglo XIX, escrita por el dibujante George du Maurier y también el nombre del personaje principal, una chica irlandesa, tan pobre como bella, una lavandera y modelo de pintores, que tiene algunos puntos de contacto con Elizabeth Siddal, musa de los pintores prerrafaelitas de la era victoriana. A pesar del contacto con artistas refinados de su época, su incapacidad para percibir la música está demostrada. No obstante, cuando Svengali la hipnotiza, ella se convierte en una cantante excepcional.

Si Trilby O´Ferrall llega a ser considerada una artista única por el público más exigente de Europa, lo es porque el hombre le otorga un don que ella no recuerda poseer, cuando recupera la conciencia, después de cada presentación. Sin el hombre, que es un extranjero indeseable, un judío, esa mujer no consigue ser nadie, como queda demostrado cuando Svengali muere durante un concierto. Su voz no le pertenece. Svengali la utilizaba como el ventrílocuo emplea un muñeco.

De grandes músicos del siglo XIX, como Niccoló Paganini, Franz Lizst o Arthur Rubinstein, se apreciaba la capacidad inexplicable para seducir a su audiencia femenina y sumirla en un estado de receptividad pasiva, no muy distinta del éxtasis religioso. Como esta seducción ocurría totalmente al margen de la religión cristiana, los contemporáneos optaban por atribuirla al Demonio que aterrorizaba a la gente del Medioevo. ¿Acaso puede esperarse tanto del hipnotismo? Personajes como Mesmer, Cagliostro, Puységur y Giaccomo Casanova habían entretenido a las cortes europeas del siglo XVIII, con sus espectáculos de lo que ellos anunciaban como ciencias ocultas, desde la óptica actual no pasaban de ser espectáculos de ilusionistas.

La Revolución Francesa liquidó buena parte de esa audiencia adinerada y ociosa, que esperaba ser sorprendida y escandalizada como parte de un simulacro.pero no el apetito por lo sobrenatural, tanto más notable cuanto se daba en el contexto racionalista y adverso al misticismo de la Ilustración. Querer algo más, en lo que después de todo no se cree, define una contradicción que el mundo del espectáculo resuelve sin esfuerzo. To es como si… a sabiendas de que se trata de un simulacro.

En 1851, el autodenominado magnetizador Auguste Lassaigne publicó las experiencias de su relación con la sonámbula Prudence Bernard, que convirtió en espectáculo de los teatros de variedades de la época. Los espectadores suelen ser sus propagandistas más entusiastas, demostrando una ingenuidad que cuesta compartir:

La Providencia le permitió encontrar en Prudence, su mujer, el temperamento de una sensibilidad exquisita, una sonámbula cuya lucidez sobrenatural debía, bajo su influjo [del hombre] imponerse en todos los corazones y conducir a la verdad, gracias al magnetismo, a las almas que había alejado una filosofía impía. (…) La sonámbula ve con los ojos de su magnetizador, piensa con su cerebro, oye a través de sus oídos, sufre las heridas del magnetizador. (Henri Delaage)

Para los espectadores teatrales de mediados del siglo XIX, esa mujer de quien su marido afirmaba que estaba dormida porque había sido previamente hipnotizada por él, podía ver el más allá, experimentar fenómenos inexistentes (como embriagarse bebiendo agua, caminar sobre imaginarios carbones encendidos o verse en un carruaje pronto a precipitarse en un precipicio). Se trata de ilusiones teatrales, como esas que aún hoy ofrecen los magos: el aserrado de una mujer encerrada en una caja, la desaparición de un elefante, etc. Si en la actualidad, nada se toma en serio, y solo se aplaude la habilidad del ilusionista para engañar a los espectadores, en el pasado podía creerse que Prudence pasara efectivamente por esas experiencias.

¿No es seductora la imagen de una mujer carente de voluntad, controlada por un hombre, que si lo desea puede abusar impunemente de ella? La difusión del gas hilarante como anestésico, durante las intervenciones odontológicas, provocó una serie de historias reales o ficticias de abusos atribuidos a dentistas, que reaparecen en las denuncias actuales de tantas adolescentes drogadas en discoteques, cuando aceptan tragos que no pueden ser más inocentes. Los hombres, entonces y ahora, tratarían de reducir la resistencia de las mujeres, para salirse con la suya.

Me dijo que había descendido a la Tierra para hacerme conocer las alegrías supremas del arte eterno y me pidió permiso para darme lecciones de canto.  (…) Fueron lecciones celestiales. La voz sabía exactamente el punto de mis estudios en que me había dejado mi padre y qué sencillo método había empleado. (…) Hizo progresos prodigiosos y tales que, en otras ocasiones hubieran exigido años. (Gastón Leroux: El fantasma de la Ópera)

Fantasma de la Ópera: filme

Fantasma de la Ópera: filme

En la novela de Gaston Leroux El Fantasma de la Ópera, convertida posteriormente en cine de horror y comedia musical, un hombre deformado por un accidente, que se oculta del mundo, elige a una muchacha del coro del teatro y la convierte en soprano. Ella debe someterse a los planes del hombre, que la protege y educa, pero también la atormenta con los celos más posesivos que puedan imaginarse. Ella debe dedicarse totalmente al arte (una misión absorbente y ajena a la sexualidad) y apartarse de cualquier hombre que pudiera desviarla del camino profesional que él ha trazado.

Mizoguchi: Zangiku Monogatari

Mizoguchi: Zangiku Monogatari

Hombres que son construidos por mujeres, que no le deben gran parte de lo que son a mujeres que no son sus madres, cuesta encontrar en nuestra cultura y en otras, porque es una idea que se opone a la visión dominante del machismo. Conra todas las evidencias suministradas por la naturaleza, en el machismo los hombres son quienes crean (y no independizan) a las mujeres. Zangiku Monogatari, un filme de Kenji Mizoguchi de 1939 constituye la excepción. Un actor mediocre, nacido en una familia de actores célebres, no confía en su propio talento. Al compararse con sus mayores, no puede evitar despreciarse. El encuentro con una empleada de servicio evita que se dedique a otro oficio, pero al mismo tiempo lo obliga a forjarse una carrera teatral sin el apoyo de los suyos. Después de cinco difíciles años juntos, él recibe la oportunidad de volver a la compañía de su familia, gracias al alejamiento de la mujer. En la escena final, el hombre triunfa en su profesión, mientras ella agoniza. En realidad, él triunfa gracias a que ella agoniza. Es un tema que reaparece en el cine de Mizoguchi y la resolución del conflicto que satisface a la opinión dominante.

La historia de una canción que ha recorrido casi un siglo de existencia, a través de innumerables versiones, sin perder vigencia a pesar de los cambios, demuestra el poder de la fantasía masculina que la sostiene.

Mistinguett: carátula del disco 78 rpm Mon Homme

Mistinguett: carátula del disco 78 rpm Mon Homme

Cuando Mistinguett canta Mon Homme en 1916, la imagen de la mujer sometida (y no por casualidad envilecida) por su pareja, le otorga a la sumisión de la mujer la forma de una humillación pública, tal vez conmovedora, pero sin atisbos de resistencia. Todo esto se inscribe en la tradición de los llamados bailes apaches, que convierten el maltrato de una mujer por su pareja en coreografía. En la letra de la canción, ella confiesa que no podría considerarse nadie sin él, que ocupa todos sus pensamientos, y no obstante, cuando se entrega a él, no pasa de ser un objeto de escaso valor, que el hombre controla y desprecia.

Dès qu´il s´approch´c´est fini / Je suis à lui / Quand ses yeux sur moi se posent / Ça me rend tout´chose / Je l´ai tell´ment dans la peau / Qu´j´en d´viens marteau / Qu´au moindre mot / I´m f¨rait faire n´importe quoi / J´tuerais, ma foi / J´sens qu´il me rendrait infâme / Mais je n´suis qu´un´femme. (Maurice Yvain, Albert Willemetz y Jacques-Charles: Mon Homme)

Fanny Brice: My Man

Fanny Brice: My Man

La versión inglesa que cantó Fanny Brice por la misma época que Mistinguett, la misma que años más tarde tentó a mujeres tan opuestas en sus registros vocales y actitudes escénicas como Billie Holliday, Barbra Streisand o Diana Ross, no destaca tanto la miseria del hombre manipulador, como la entrega incondicional de la mujer que se ofrece dócilmente, como una marioneta.

Oh, my man, I love him so / He´ll never know / All my life is just despair / But I don´t care / When he takes me in his arms / The world is bright / All right. / What´s the difference if I say / I´ll go away / When I know I´ll come back / On my knees someday. (Albert Willemetz y Channing Pollock: My man)

Hay dos registros de Brice, uno de comienzo de los años `20, donde la mujer parece orgullosa de ser abusada por el macho que se ha detenido a tomarla en cuenta, otro de fines de los años `30, en el que hay resignación y quejas mezcladas. Holliday cuenta una experiencia horrible, desde la impotencia de quien no ve la manera de impedir que se repita. Streisand y Ross son grandes cantantes, pero cuesta creer que acepten someterse a nadie, en una época en que las mujeres han adquirido gracias a los anticonceptivos y la apertura del campo laboral, un control efectivo sobre sus cuerpos.

¿Resulta aceptable hoy que una mujer víctima, lo mismo da si es ficticia o real, celebre el abuso que sufre de parte de un hombre? No es que los manipuladores y las marionetas hayan desaparecido de la faz de la Tierra, sino que dejó de vérselos con indiferencia o diversión, como sucedía en el pasado reciente. Reliquia de otra época, la canción ha perdido actualidad y lo más probable es que de ser cantada ahora, cuando la violencia en el interior de la pareja dejó de ser tema de rumores, chistes y chismes, para convertirse en materia de demandas legales, despertaría la indignación de los oyentes.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: