ADAPA, ADÁN Y EVA


Salvador Viniegra: El primer beso (de Adán y Eva)

Para quienes han crecido en el interior de alguna de las tres grandes religiones monoteístas, que leen la Biblia como un texto incuestionable, inspirado por Dios mismo, Adán y Eva son dos figuras imposibles de soslayar. ¿Cómo no compararse con ellos, para entender si hemos progresado o involucionado en cuanto a moral, inteligencia o belleza? ¿Cómo no atribuirles también el origen de todas nuestras evidentes limitaciones y desgracias? ¿Cómo no volver a considerarlos el paradigma de nuestra actual visión de las relaciones entre los sexos? Ellos son conocidos incluso por aquellos que no comparten las religiones que los presentan como fundadores de la Humanidad.

A pesar de la antigüedad de los textos del Génesis, redactados durante el reinado de Salomón, durante el siglo X antes de nuestra era, se sabe que fueron precedidos por otros textos orales, provenientes de la misma región, que se remontan al menos hasta el siglo XIV a.C. Es una larga etapa de oscuridad, que facilita la incorporación de las fuentes más opuestas. La Biblia los habría recogido, cuando llevaban medio milenio circulando por Medio Oriente, para adaptarlos a su propio contexto cultural.

Tableta mesopotámica

En tres tabletas de arcilla de la Biblioteca del rey Ashurbanipal (668 – 626), halladas entre las ruinas de la legendaria ciudad de Nínive, en la Mesopotamia asiria, aparece menciondo Adapa o Adamu, que habría vivido en Eridu, una localidad ubicada en las costas del Golfo Pérsico. El mismo personaje figura en mitos de los acadios, canaanitas, asirios, pero no en los sumerios.

Adapa no tiene esposa que se mencione, pero goza de evidentes privilegios en la comunidad que dirige. El hacedor Ea, hijo de Anu, habría creado a Adapa, un ser

humano ejemplar, un panadero que se ganaba el sustento con el sudor de su frente (situación equivalente ala que debería afrontar Adan, después de la expulsión del Paraíso). Adapa se encontraba dotado de inmensa sabiduría y bondad, era capaz de ver el futuro, pero de todos modos continuaba siendo tan mortal como cualquiera de los humanos con quienes convivía.

En aquellos días y aquellos años, el hombre sabio de Eridu,

Ea, lo hizo a él [Adapa] un rabino entre los hombres;

Un sabio, a cuyas órdenes nadie se hubiera opuesto.

El poderoso, el Atra-hasis o de los Anunaki es él. (Texto amorita)

Anu

Adapa es un sacerdote que atiende el altar donde se honra a Dios con ofrendas de pan y agua, mientras Ea duerme. Algo viene a arruinar la armonía inicial de la Creación. El naufragio que ocurre durante la pesca, enoja a Adapa, que quiebra las alas de Ninlil, el viento del sur, haciendo que durante una semana deje de refrescar las arenas del desierto. El dios Anu convoca a Adapa para explicar lo sucedido. Cuando llega al cielo, Ea le ha advertido que no debe comer ni beber nada de lo que le sea ofrecido allí, para evitar que lo envenenen. Adapa obedece a su padre, ignorando que está despreciando el alimento y el agua que le hubieran suministrado la existencia eterna.

Mientras Adan y Eva reciben de Dios pieles para cubrir su desnudez, cuando son expulsados del Paraíso, Adapa recibe de Anu ungüentos y pieles, después de rechazar la vida eterna. Tammuz y Gazzida, dos dioses antiguos y probablemente en descrédito, guardan las puertas del cielo, tal como los ángeles de fuego impiden a Adán y Eva cualquier intento de regresar al Paraíso, pero en el mito mesopotámico esos dioses pueden ser seducidos por Adapa, que se presenta vestido con ropas toscas y cubiertas de ceniza (signo de duelo por el olvido en el ambas deidades se encuentran sumidas) de acuerdo siempre a las instrucciones de Ea.

La perdición de la humanidad condenada a morir, en este caso, no puede ser atribuida a la pareja femenina, como sucede en la historia de Adán y Eva, sino a los malos consejos de una divinidad inferior, probablemente temerosa del crecimiento de los poderes de Adapa. Tampoco hubiera convenido a Yavé que los seres humanos creados por Él lo igualaran en la inmortalidad. En estas historias paralelas de la Creación del mundo, cuyas similitudes inducen a pensar que una es la fuente lejana de la otra, la bondad infinita de Dios suele aparecer contaminada por los celos ante la eventualidad de desarrollo posterior de sus criaturas (parece inevitable que los humanos proyecten en la imagen de un Ser Superior, no solo sus expectativas de protección y sus hipótesis de filiación, sino también sus propias pasiones inferiores).

Enki

Enki

En la historia de Adapa, que ocurre en el contexto de un panteón politeísta, hay dioses dotados de poderes desiguales, que compiten entre ellos y el primer hombre es utilizado como el peón de un ajedrez evidentemente superior a su limitada inteligencia. Tammuz y Gazzida son burlados por Adapa, pero a continuación Adapa es burlado por Ea. Anu no castiga a Adapa por su agresión a Ninlil, sino que lo oye, le ofrece ropas, perfumes y finalmente la eternidad que él desdeña. ¿Cómo pueden los humanos controlar sus vidas en medio de una anarquía de los dioses semejante? Sin duda, son víctimas, están condenadas a pagar por contradicciones que superan su discernimiento.

En los textos sagrados islámicos, la serpiente (Shaitan) tienta a la primera pareja en una prueba que Dios acepta, como sucede también en la historia del santo Job. A pesar de que los humanos reconocen de inmediato la falta que cometieron y solicitan el perdón de Dios, se les ordena abandonar el Paraíso, en un acto cuyo significado tiene la marca de cierta ambigüedad. Puede entendérselo como un simple castigo, pero también como una misión: ellos deben proclamar la palabra de Dios en el mundo de los mortales. Las ideas del pecado original y la Caída que tanto peso tienen para judíos y cristianos, no figuran en el Corán.

La desobediencia de la primera pareja bíblica se vuelve necesaria para justificar en un contexto mítico la desgracia reiterada que sufren sus descendientes y la espera de un Redentor, que los cristianos reconocen en Jesús de Nazaret y los judíos todavía aguardan.

En la Biblia, después de comer la fruta prohibida, Adán no se arrepiente ni pide perdón, sino que argumenta ante Dios que él no habría pecado, si la mujer que Dios le otorgó como compañera (y por lo tanto no le fue dado cuestionar) no lo hubiera inducido a hacerlo. Tanta humillación no le sirve de mucho. Eva hace algo parecido al denunciar a la serpiente, de manera tal que buena parte de la responsabilidad humana quedaría escamoteada, según los autores de la primera desobediencia.

No se trata de las palabras más respetuosas de parte de quienes no se encuentran en condiciones de negar lo sucedido, pero expresan al menos el sentimiento de un par de seres débiles, que nunca gozaron de demasiada libertad de elección hasta ese momento y tardan en reconocer su participación involuntaria en una disputa entablada desde mucho antes de su llegada al mundo, por fuerzas superiores que los utilizan a su antojo.

2 respuestas a ADAPA, ADÁN Y EVA

  1. ROBERTO dice:

    ADAPA = ADAN = ADN (EA = ENKI)

    Intersante,

    • oscar garaycochea dice:

      Interesante coincidencia, pero poco probable como relación. ADN es la sigla en castellano del DNA, por ejemplo (y no cuadra con ADAN)..

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