PAREJAS MITOLÓGICAS Y LA FIDELIDAD


Jean-Baptiste Corot: Orfeo y Eurídice

En la actualidad se da por descontado que las promesas de fidelidad de una pareja deben ser mutuas y  tienen la misma validez para los hombres y las mujeres. Uno tiende a aceptar que así debe haber sido siempre, pero la realidad demuestra lo contrario. Mientras la infidelidad femenina, tanto real como imaginada por el hombre celoso, es condenada siempre y constituye la causa de un alto número de agresiones, que culminan en crímenes pasionales, la infidelidad masculina, lo mismo real que imaginada, acumula un repertorio de anécdotas humorísticas, fantaseos y exhibiciones narcisistas que los hombres disfrutan.

Una mujer infiel es mal vista y aislada por la comunidad, cuando no se la condena a morir lapidada, como sucede en muchos países, mientras que un hombre infiel es en el peor de los casos considerado débil de carácter, víctima de una sexualidad incontrolable, de la que debería sentirse orgulloso, porque asegura la continuidad de la especie.

En la mitología griega, Zeus tuvo varias esposas en sucesión (Metis, Gea, Mnemosine, Leto, Démeter, Maya). Una vez casado con Hera, le fue infiel una serie interminable de ninfas (Europa, Leda, Calisto, Semele, Io) y mujeres mortales (Dánae, Alcmena), como si el solo hecho de que lo representaran como un hombre maduro, justificara que estuviera dispuesto a aceptar todas las tentaciones que se le cruzaran en el camino. Afrodita también era infiel a Hefesto (aunque en menor medida que Zeus) y sus amantes fueron Ares, Adonis y Anquises. Si bien ella es todo menos un buen ejemplo para las mujeres griegas, cuando Hefesto le tiende una trampa, gracias a la cual la sorprende en la cama con Ares y la expone de ese modo ante los otros dioses, quien queda en ridículo es él.

Pocas historias hay en la mitología griega que presenten la complejidad de las relaciones de pareja, como la de Orfeo y Eurídice. No solo se refieren al deseo que predomina durante las primeras etapas de la vida en común, sino también a los riesgos, decepciones y sacrificios que impone la continuidad en el trato.

Orfeo es un músico, probablemente hijo del dios Apolo, a quien se atribuye la invención de la lira de nueve cuerdas. Cuando él ejecuta, los seres humanos y los animales se detienen a oírlo, como las fuerzas de la naturaleza se calman y hasta los dioses se conmueven. Orfeo logra derrotar a las sirenas y adormecer al dragón que custodia el vellocino de oro capturado por Jasón. Las mujeres lo persiguen, como sucede en la actualidad con los músicos pop. Se enamora de la ninfa Eurídice y Zeus se le entrega como esposa.

Ella es codiciada por Aristeo, otro de los hijos de Apolo, que al encontrarla sola intenta violarla. Eurídice escapa del agresor, pero tropieza con una serpiente, que la muerde y le causa la muerte. Esto sume a Orfeo en un dolor sin límites. Cuando canta sus penas en la orilla del río Estrimón, decide viajar al infierno, un lugar del que ningún humano había regresado, con tal de recuperar a su esposa.

Gracias al canto, Orfeo convence primero a Caronte para que lo transporte en barca por la laguna Estigia; luego calma la furia de Cancerbero, que protege la entrada del más allá. Cantando, Orfeo logra poner de su parte a Hades y Perséfone, dioses del Inframundo, que aceptan entregarle a su esposa, con la condición de que durante el viaje de regreso al mundo de los vivos, ella lo siga y él no mire para atrás.

Cuando están por abandonar el reino de las sombras, no obstante, Eurídice suspira y Orfeo se voltea para mirarla. Basta ese gesto, para que ella desvanezca en el aire.Vanos resultan los intentos del músico, que regresa al infierno para recuperarla. En adelante, Orfeo no puede consolarse, ni tampoco mirar a otra mujer. Durante tres años oficia como sacerdote en el templo de Apolo. En algunas versiones, se dedica al amor de los adolescentes. Las ménades, mujeres maduras, enloquecidas por el vino que beben durante el culto a Dionisos, destrozan a Orfeo cuando advierten que no presta atención a sus reclamos amorosos.

Eurídice debe ser fiel a Orfeo, pero una vez muerta, aprovechando la excusa del duelo, el hombre se entrega sin demasiados escrúpulos a la pederastia. Es un desenlace que desconcierta, sobre todo porque se parte de la imagen del viudo inconsolable. Eurídice no pasa de ser una justificación para que Orfeo rechace al resto de las mujeres. Serle fiel a una muerta no tiene mucho sentido, excepto para quien piensa en disfrutar otro género de compañías. Cuando se observa la historia de ambos desde la perspectiva de aquel que sobrevive, llega la sospecha de que la verdadera pareja de Orfeo son los muchachos (no uno solo, situación que hubiera causado escándalo a los griegos, sino varios, para que no atarse a ninguno en particular).

Alcestes y Admeto

Una de las pocas historias donde se elogia la fidelidad, es la de Alcestes, la esposa del rey Admeto. Cuando el marido se encuentra a punto de morir, los dioses le conceden un último favor, que alguien de su familia pueda morir en su lugar. Los padres de Admeto no se ofrecen a sustituirlo, mientras que Alcestes sí. Ella muere y poco después llega Hércules, que se conmueve ante la historia de amor conyugal, pelea con la Muerte y logra que Alcestes regrese del más allá, para vivir junto a su marido. En otra versión del mito, Proserpina, diosa del infierno, es quien se apiada de esa víctima voluntaria y la devuelve a la vida. En un caso y otro, Alcestes debe probar su fidelidad y disposición para el sacrificio, antes de recibir ayuda superior.

La fidelidad no tenía para los griegos el mismo valor universal que hoy se le atribuye, aunque nuestra época no se distinga precisamente por otorgarle perennidad a esos compromisos. En el mundo antiguo, la fidelidad era una conducta que se esperaba de las mujeres, mientras que para los hombres formaba parte más bien de un argumento retórico. Alcestes no necesita salir del espacio que le han asignado, en el gineceo, para ofrendar su vida y salvar la de su marido, mientras que Orfeo realiza un viaje inhabitual, en el que sin embargo no arriesga nada.

SIRVIENTA: ¿Qué mejor homenaje puede ofrecerse al marido, que morir por él? La ciudad entera lo sabe. Sentirás viva admiración al conocer lo que ha hecho ella en su morada. Cuando sintió que el día sagrado se aproximaba, purificó su cuerpo en el agua del río, y sacando de los cofres de cedro un traje y adornos, atavióse ricamente aunque con decencia; de pie delante del altar, oró así: (…) “Puesto que voy a descender bajo tierra, al venerarte por última vez te pido que protejas a mis hijos huérfanos. Únele a él [se refiere a su marido] con una mujer que le ame y a ella dale un buen esposo. ¡Que mis hijos no mueran antes de tiempo, como yo, su madre, sino que con prosperidad lleven hasta el fin una vida feliz en la tierra de su padre”. (Eurípides: Alcestes)

En la saga teutónica de los Nibelungos, Kriemhild es la amante esposa del héroe Sigfried, que revela involuntariamente el secreto de la invulnerabilidad de su marido (y al mismo tiempo, el único sitio por el que es posible matarlo). Ocurrido el crimen por instigación del rey Gunther, hermano de Kriemhild, cuando se espera que la viuda se dedique el resto de su vida a llorar al muerto, ella acepa casarse con Atila, el temido rey de los Hunos, con el objeto de vengarse de su propia familia. En este caso, la fidelidad a la memoria de un hombre, lleva a la esposa vengativa a la paradoja de entregarse a otro y tener un hijo con él.

NOTA: lector, anota tus experiencias y opiniones sobre el tema, a continuación, utilizando el recuadro que sigue a este artículo. No es improbable que tengas algo que decir, aunque no acostumbres a hacerlo por escrito. Solo es cosa de intentarlo. O.G.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: