INVENCIÓN COLECTIVA DE ROMEO Y JULIETA


Franco Zeffirelli: Romeo and Giuliet

Romeo y Julieta son una de las parejas más conocidas de todos los tiempos, a pesar de no haber existido nunca. Ellos representan la intensidad del impulso erótico en los seres humanos, y paralelamente su incapacidad para guiar la vida de quienes lo experimentan. Si uno sigue el modelo de comportamiento de Romeo y Julieta, que piensan poco y se dejan llevar por los instintos, lo más probable es que encuentre la muerte, en lugar de la felicidad imaginada (o el aburrimiento y la ruptura, si la muerte no impide que la pasión decline).

Enamorarse al punto de desdeñar las normas del contexto donde el amor surge, es algo que puede ocurrir en cualquier época, no solo en el Medioevo, una época de férrea censura a la expresión individual, donde los amores más recordados son los imposibles. Cuando se revisan los textos literarios, no tarda en encontrarse historias de damas abandonadas por sus caballeros que están en guerras con sus vecinos o parten en busca del Santo Sepulcro, dejándolas solas con trovadores que suspiran y escriben poemas que intentan halagarlas con piropos y ardientes declaraciones de fidelidad, a pesar de lo cual no llegan a convertirse en sus amantes. La mujer amada y el enamorado se acercan al abismo de los hechos consumados, pero se detienen a último instante.

Cuando se dejan llevar por el impulso erótico, como le sucede a Tristan e Iseo, el efecto que producen en la audiencia es todavía más intenso. Causa molestia y fascinación contemplar la infracción ajena. Por un lado se condena a aquellos que desafían las convenciones y no por casualidad son descriptos como jóvenes y bellos, mientras que al mismo tiempo se los admira. Las historias de parejas del Medioevo, suelen ser desgraciadas, para que los observadores que las disfrutan puedan extraer una moraleja acorde con las ideas dominantes.

Cuando los individuos entran en conflicto con instituciones tan poderosas como la Iglesia y el Estado, que no aceptan ser desafiadas, terminan demostrando que las instituciones se imponen, para dolor (y muerte) de quienes pretendieron oponérseles. Abelardo y Eloísa no son muertos, pero tampoco pueden ser felices juntos, porque han violado las reglas del celibato eclesiástico. Paolo y Francesca son adúlteros que deben ser asesinados por el marido ofendido, para impedir que burlen las reglas del fidelidad que incluye el matrimonio cristiano. Los amantes de Teruel, víctimas de acuerdos que otros tomaron por ellos, tampoco sobreviven.

A pesar de que Romeo y Julieta son solteros, y por lo tanto se encuentran disponibles para unirse como pareja, desobedecen la voluntad de sus clanes familiares, en un contexto histórico en que el matrimonio no es un convenio entre dos individuos. Por lo tanto, deben sufrir un castigo ejemplar, en lugar de permitirles vivir su amor y reconciliar a quienes fueron pertinaces enemigos. Aunque se trata de una pareja literaria, resulta más atractiva y memorable que otras parejas históricas. Ellos nacen de la imaginación de muchas mentes que se suceden a lo largo de siglos y les otorgan una consistencia superior a la realidad.

Romeo y Julieta en el balcón

La rivalidad entre las familias de los Montesco y Capuleto, aparece mencionada en el Purgatorio de La Divina Comedia de Dante Alighieri, pero no se hace referencia a los amantes. Un siglo más tarde, en 1476, Masuccio Salernitano publicó en Il Novellino una narración que incluye los temas del matrimonio secreto de la pareja central, la intervención de un fraile cómplice (que a pesar de su buena voluntad, termina enredando todo) y el matrimonio al que sus familiares obligan a la protagonista.

Luigi da Porta adaptó esa historia, a la que incorporó el personaje de Paris, el prometido de Julieta, junto a elementos que provienen de un cuento de El Decamerón de Giovanni Boccaccio, texto en el que aparece el ruiseñor que despierta a la pareja después de su primera noche de amor (metáfora de los sucesivos coitos de la pareja) y predominan el erotismo y los juegos de palabras para designar a los órganos sexuales, en una atmósfera tan ingeniosa como ligera. Para Boccaccio, nada anuncia todavía el drama.

Una buena ficción no se agota en una sola lectura. El escritor y monje Mateo Bandello, amigo de da Porta, contó la historia de los jóvenes amantes contrariados en 1562 y el texto fue traducido al francés siete años más tarde, con lo que obtuvo una nueva audiencia. Bandello introdujo los personajes de Benvolio y la nodriza, que contrastan con los protagonistas y les permiten un mayor desarrollo.

William Painter publicó en 1582 una recopilación de relatos franceses e italianos que incluía la historia de Bandello. Shakespeare debió haber leído los textos de Painter, porque los utilizó como argumento de varias comedias (Mucho ruido y pocas nueces, Medida por Medida, El Mercader de Venecia, Noche de Reyes) y una tragedia que transcurría en Verona, ciudad desconocida para él.

No dudó en incorporar una serie de personajes secundarios (Mercucio, Rosalinda) que complican la trama y otorgan mayor densidad al protagonista. Algo parecido había hecho con el texto de Hamlet, que no le pertenecía pero tampoco dudó en alterar. Shakespeare utilizó elementos de la historia de Píramo y Tisbe, que aparece en las Metamorfosis de Ovidio. De allí proviene el equívoco funesto sobre la muerte de la muchacha, que detona el suicidio del hombre que la ama y a continuación el de ella.

En una narración de Xenofonte de Éfeso, escrita en el siglo III de nuestra era, figura el distanciamiento no querido de los amantes y la droga que permite simular la muerte de la mujer. El mismo material temático había sido utilizado por Geoffrey Chaucer en el siglo XIV. Tal como sucede hoy con los éxitos del cine y la televisión, una historia que capta el interés de quienes la reciben, no tarda en convertirse en objeto de innumerables versiones que rara vez respetan la totalidad y se dedican a quitar y agregar partes, con el objeto de renovar su atractivo ante una nueva audiencia y eludir el aburrimiento que provoca lo ya conocido.

En España, Lope de Vega utilizó el argumento de los amores contrariados para escribir su pieza Castelvines y Monteses, protagonizada por Roselo y Julia, que en este caso obtienen un final feliz para sus amores. El criado Marín y el amigo Anselmo cumplen funciones similares a las de Benvolio y Mercucio en el texto de Shakespeare. El contacto erótico de los amantes, en lugar de concentrarse en una única noche de felicidad, se prolonga durante dos meses. El temor a la censura de la Inquisición, explicaría la desaparición de un personaje como el fraile protector que casa a la pareja.

La obra de Shakespeare se representó por primera vez en 1597, no tardó en publicarse y desde entonces no cesa de conmover a las más opuestas audiencias, a pesar de lo cual nada parece haber sido más raro que la fidelidad al texto. Durante el siglo XVII, se cambiaron los nombres de los protagonistas, se ambientó la historia en el mundo antiguo y se le suministró un final feliz. El personaje de Rosalinda, primera mujer de la que se encuentra enamorado Romeo, desapareció para favorecer una imagen perfecta de la pareja ideal.

Verona: balcón de Julieta

La fama de los amantes que mueren por la enemistad que previamente se ha establecido entre sus dos familias, fue tal que en la ciudad de Verona se decidió en el siglo XVIII construir una casa, para presentarla a partir de entonces como el hogar de la infortunada Julieta. En el edificio se destaca un balcón en el que hubiera debido ocurrir la escena inolvidable (inventada por Shakespeare, de acuerdo al modelo suministrado por el cuento tradicional de Pelleas y Melisandre). El escenario destinado a suministrar verosimilitud a una ficción, es visitado todos los años por millares de turistas, tal como los filmes y ballets continúan atrayendo a espectadores con el espectáculo del sufrimiento y el disfrute de la joven pareja. ¿Cómo no sentirse atrapado por la imagen de estos amantes impetuosos, que desdeñan la razón, cuando se sabe por adelantado que recibirán el castigo que los aguarda, a pesar de lo cual continuarán repitiendo su ritual de enamoramiento, pasión y derrota?

El encanto de estos personajes deriva de que hombres y mujeres los emplean por igual para proyectarse e identificarse. ¿Cómo no ponerse en el lugar de aquel con quien se comparte el género, si son tan jóvenes y atractivos? Pero al mismo tiempo, ¿cómo no sentir que el personaje del otro género es el causante de todas las desgracias que uno sufre? Romeo revela una torpeza suprema, cuando se trata de arruinar su vida y la de su amada. Julieta no puede ser más inmadura en sus decisiones. Cada uno es letal para el otro, sin dejar pior eso de amarlo. Como espectadores, los observamos horrorizados, por la perdición que los aguarda y ellos buscan.

 

NOTA: lector(a), anota tus experiencias y opiniones sobre el tema, a continuación, utilizando el recuadro que sigue a este artículo. No es improbable que tengas algo que decir, aunque no acostumbres a hacerlo por escrito. Solo es cosa de intentarlo. O.G.

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