MUJERES SEDUCTORAS, CONSCIENTES DE SUS PODERES Y DESTRUCTIVAS


Mujer, mujer divina, / Tienes el veneno que fascina. / En tu mirar / Mujer alabastrina, / Tienes vibración de sonatina / Pasional. (Agustín Lara: Mujer)

John William Waterhouse: Una sirena

No es raro que los hombres sueñen con mujeres fatales, que les permitirían disfrutar una excitación improbable en las relaciones con mujeres sumisas. Hay parejas temibles, que mejor sería no encontrar, porque después de que eso ocurre, ya no es posible sobrevivir a su maldad. En la mitología griega, las sirenas atraían con sus cantos a los navegantes, con objeto de hacerlos naufragar. En las orillas del Rin, la virgen Lorelei cumplía la misma función. Entre los eslavos, eran las rusalkas. Se trata siempre de figuras femeninas seductoras, instaladas en roqueríos (las sirenas y Lorelei) o entre las ramas de los árboles de un bosque (las rusalkas) que no van en busca de sus víctimas masculinas. Aguardan, pacientes, como las arañas en el centro de su red, que las víctimas penetren el territorio que ellas controlan, para someterlos a su voluntad, que siempre es darles la muerte.

Encantan a los mortales que se acercan. ¡Pero es bien loco el que se detiene a escuchar sus cantos! Nunca volverá a ver a su mujer ni a sus hijos, pues con sus voces de lirio las sirenas lo encantan, mientras que la ribera vecina está llena de osamentas blanqueadas y de restos humanos de carnes corrompidas. (Homero: La Odisea)

Las Wilas de la mitología polaca son mujeres que pecaron de frivolidad mientras vivieron y no descansan después de muertas. Controlan las tormentas y metamorfosean en cisnes, caballos, serpientes o lobos. Ellas conservan de las sirenas clásicas las voces encantadoras y el comportamiento cruel respecto de los hombres que les son infieles.

Rusalka

Rusalka

Para los eslavos, las rusalkas fantasmales salen a la medianoche, de los cursos de agua donde viven, después de haber muerto ahogadas. Son hermosas y también sabias. A veces se las representa cepillándose la larga cabellera, a comienzos del verano. Cantan y bailan para atraer a sus víctimas, los hombres más hermosos, y ahogarlos a continuación (o si se prefiere, para llevarlos a vivir en el otro mundo con ellas). En algunas versiones, es suficiente con oírlas reír para morir.

No hay posibilidad de armar una pareja estable con las sirenas, porque destruyen a los hombres apenas los atrapan. A pesar de la crueldad de sus propósitos, estas hembras respetan algunas de las limitaciones que la sociedad tradicional impone a las mujeres: viven para complacer a los hombres (inicialmente, antes de destruirlos).

Hay sirenas no menos deseables en el mundo islámico, pero no son nada temibles para los hombres:

Dos maravillosas criaturas de largos cabellos ondulados como las olas, de cara de luna y de senos admirables y redondos y duros cual guijarros marinos; pero desde el ombligo carecían de las suntuosidades carnales que generalmente son patrimonio de las hijas de los hombres, y las sustituían con un cuerpo de pez que se movía a derecha y a izquierda, de la propia manera que las mujeres, cuando que a su paso llaman la atención. Tenían la voz muy dulce (…) pero no comprendían ni hablaban ninguno de los idiomas conocidos y contentábanse con responder únicamente con la sonrisa de sus ojos. (Anónimo: 1001 Noches).

Herbert Draper: Ulises y las sirenas

El ingenio que de acuerdo a los hombres caracteriza a su género, permite burlar la trampa mortal que plantean las mujeres. Orfeo logra derrotar a las sirenas cuando su canto tapa el de ellas y evita de ese modo que los marineros del Argos encallen. Irritadas por el fracaso de su maldad, en algunas versiones del mito las sirenas se ahogan voluntariamente (cuesta creerlas tan torpes) y en otras se convierten en piedra. Ulises vuelve a derrotarlas en la Odisea, cuando tapa los oídos de su tripulación con cera y se reserva para sí el privilegio de oírlas y sobrevivir, porque ha pedido que lo aten al mástil de la nave. Esta es una imagen formidable: el héroe se expone a las circunstancias que destruyen a otros hombres menos astutos, pero antes se pone a resguardo de cualquier riesgo.

Representación medieval de una sirena

Representación medieval de una sirena

En la mitología de Bretaña, la malvada Ahez, hija del rey Grallon, entrega las llaves de ciudad de Ys al demonio (que se le aparece como el milagroso San Corentin). El castigo no tarda en llegar. Ys es hundida en el mar y Ahez es convertida en sirena. Las historias recopiladas por Elsie Masson en Folk Tales of Britain, la describen como una mujer hermosa y cruel. Ella seduce a los hombres atractivos, les entrega máscaras que los vuelven invisibles, y les impiden abandonar a la princesa, porque el artefacto los estrangulan. Un asistente negro se apodera entonces de los cuerpos de las víctimas y los arroja al mar, donde sus almas continúan penando.

En Popular Legends of Brittany, una recopilación efectuada por Jane Elglee, la madre de Oscar Wilde, un joven comprometido en matrimonio oye hablar de una Bruja que vive en un lago. Sube a un bote en forma de cisne que lo conduce al fondo, donde encuentra a una mujer bellísima, habitante de un palacio construido con perlas y caracolas, con una escalera de cristal. Ella está recostada en un sofá dorado, vestida de seda verde y le propone compartir sus riquezas casándose con ella. Los pescados que fríen para el banquete, se convierten en hombres al ser tocados por el joven. La Bruja es la responsable del encanto. Al tratar de huir, la Bruja lo convierte en rana y le impide huir. La intervención providencial de la novia que se disfraza de hombre, otorga un final feliz a la historia. Contra la maldad de una mujer de otro mundo, que degrada a los varones mediante sus encantos, solo cabe esperar la ayuda de otra mujer, terrenal, que acepta someterse a quien la toma por esposa.

Sirena medieval con dos colas

Sirena medieval con dos colas

En la historia contada por Paracelso, Ondina es un espíritu de las aguas, inmortal y dotado de gran belleza, que aspira a tener un alma, gracias al matrimonio con un hombre, que debería darle un hijo. La Sirenita de Hans Christian Andersen y un siglo más tarde Ondine, la pieza teatral de Jean Giraudoux, le dieron forma literaria al mito del desencuentro de una pareja cuyos integrantes pertenecen a mundos distintos. Ondina se casa con Sir Lawrence, que promete serle fiel hasta que la muerte los separe, pero al parir a su hijo, la ninfa comienza a envejecer y el marido deja de sentirse atraído por ella. Cuando lo descubre durmiendo con otra mujer, Ondina lo maldice, condenándolo a morir apenas caiga dormido de nuevo y regresa al agua de donde salió, con lo que completa su trayectoria de mujer fatal, a pesar de ser presentada previamente como víctima del hombre al que destruye.

En la mitología de los mapuches del sur de Chile, los Sumpall, criaturas encargadas de la salvaguarda de fuentes de agua, atraen a seres humanos, por igual machos y hembras a los que seducen desde el fondo de las corrientes de agua, con sus voces incomparables. En ocasiones, se vengan de aquellos que dañan las fuentes de agua potable. Sus víctimas pueden volver a la superficie, con regalos de peces y mariscos para las familias que dejaron. Otras veces, las mujeres solas que pasean junto a los ríos, pueden ser fecundadas por los sumpall machos.

La Pincoya y el Pincoy, son sirénidos de la mitología del archipiélago de Chiloé. Podría observarse a la Pincoya en noches de luna llena, sentada en las piedras, peinando su larga cabellera rubia. Cuando sigue una embarcación, es porque se ha enamorado de algún marinero, a quien le otorga una pesca abundante. Como toda mujer de otro mundo, es de desconfiar (probablemente, porque los hombres temen también a las mujeres de este mundo).

2 respuestas a MUJERES SEDUCTORAS, CONSCIENTES DE SUS PODERES Y DESTRUCTIVAS

  1. Javi V. dice:

    Interesante artículo, y es verdad que esa clase de mujeres tienen su encanto, quizá en la actualidad ese tipo de mujeres crueles, poderosas, y hasta letales, se vea representado en las mujeres cazadoras, es decir, en las mujeres que practican la cacería deportiva, pues son mujeres que matan animales por el puro gusto de hacerlo, por mero deporte o diversión.

  2. Zamorano dice:

    A mi me parece que en la actualidad las mujeres seductoras y destructivas, es decir las mujeres fatales, son todas aquellas mujeres dominantes que de una ó de otra forma ejerzan su crueldad hacia hombres ó hacia animales, y dichas mujeres no son una fantasía, sino que en verdad existen, y entre esta clase de mujeres crueles y dominantes podemos encontrar a las mujeres militares, a las mujeres asesinas, a las mujeres sicarias, a las mujeres cazadoras, a las mujeres toreras, y a las coleadoras que hay en Venezuela, ya que en todos esos casos se trata de mujeres crueles ó sadicas, ya sea en contra de otros seres humanos, ó en contra de los animales

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