PAREJAS ESPARTANAS


Frank Znyder: 300

Es curiosa la situación de las parejas espartanas. Desde la Antigüedad se conserva de hombres y mujeres de ese origen, una imagen de guerreros tan atractiva como difícil de aceptar para los valores del común de la gente, que considera preferible la paz al enfrentamiento bélico. Esa imagen de combatientes dispuestos a sacrificar la vida, se ha convertido en caricatura gracias al filme 300, basado en un comic de Frank Miller, que asimila a los espartanos a hooligans (fanáticos actuales del fútbol) que tienen como único objetivo la defensa del territorio patrio.

Esparta es recordada como una sociedad militarista, que reducía al mínimo las posibilidades de contacto físico entre los hombres y las mujeres, con el objeto de evitar un crecimiento demográfico excesivo para los limitados recursos disponibles, y sobre todo para mantener intacta la estructura autoritaria del Estado.

El servicio militar de todos los hombres libres se prolongaba desde la infancia hasta los sesenta años (vale decir, ocupaba toda su vida útil). Las mujeres, en cambio, gozaban de una independencia impensable para esa época y las que siguieron, durante más de dos mil años. Ellas decidían, por ejemplo, con quién habrían de casarse. Mientras en otros pueblos lo habitual era el matrimonio impuesto apenas una mujer quedaba en condiciones de concebir, las espartanas aguardaban hasta los veinte años para elegir pareja y sus padres no tenían nada que opinar respecto del hombre que fuera escogido.

Aunque llegaran hijos a la pareja establecida de hecho, la consagración del matrimonio ocurría bastante más tarde, cuando se habían superado los cinco años de convivencia, etapa durante la cual estaba prohibido a las parejas que pasaran las noches juntos. La ley establecía que los contactos sexuales se efectuaran en la más completa oscuridad. Para el legislador Licurgo, que dio forma al Estado espartano, esas circunstancias eran las adecuadas para mantener vivo el deseo de una pareja (otorgándole, de paso, un evidente anonimato al sexo).

Una vez casados, los hombres no disfrutaban la posibilidad de comer con sus esposas, que de ese modo hubieran podido seducirlos por el paladar. Lo hacían en cambio con sus compañeros de armas, igualados por las tareas encomendadas, las ropas y la dieta. Comer con los otros soldados, era una obligación estipulada por las leyes para todos los ciudadanos, que ni siquiera los altos mandos se encontraban en condiciones de eludir. El rey Agis fue multado porque al regresar de una campaña militar, decidió llevarse la comida del regimiento, para consumirla en su casa, acompañado por su esposa, de quien se había visto separado durante meses.

La vida cotidiana en Esparta solía ser austera, en el mejor de los casos, cuando no sacrificada para todos, hombres y mujeres por igual, pero al mismo tiempo carecía de restricciones respecto de cómo se obtenía la satisfacción sexual. Los compañeros de armas podían ser amantes, siempre y cuando esa relación garantizara un mayor apego entre los soldados. No era una práctica ignorada por los estados vecinos. El Batallón Sagrado del ejército de Tebas, estaba compuesto por 150 parejas masculinas. El guerrero más experimentado, conocido como heniochoi, se responsabilizaba de la instrucción del más joven o paraibatai.

Un batallón cimentado por la amistad basada en el amor, nunca se romperá y es invencible, ya que los amantes avergonzados de no ser dignos ante la vista de sus amados (…) se arrojan al peligro para alivio de unos y otros. (Plutarco)

 En Esparta, una mujer joven, a quien su marido no fuera capaz de darle descendencia, estaba facultada para buscar entre solteros de la comunidad, el reproductor que ella estimara más adecuado. Si una mujer casada se interesaba en otro hombre, por evaluarlo mejor dotado que su esposo, podía solicitar la autorización del marido para concretar una relación con propósitos procreativos. En compensación, las esposas aceptaban que sus maridos tuvieran amantes de un sexo u otro, incluso dentro del hogar.

Las mujeres tenían voz y voto en las asambleas que decidían la marcha del Estado (mientras que los más refinados atenienses consideraban que esa función debía negarse por igual a los menores de edad, las mujeres, los dementes y los esclavos). Ellas educaban a su progenie en la idea de subordinación de todos los ciudadanos a los supremos intereses de la Patria. Cuando los varones cumplían siete años, los entregaban a los mentores designados para formarlos de acuerdo a la disciplina militar. En defensa de la salud pública, las madres no dudaban en matar a los hijos que nacían deformes.

El historiador Jenofonte describió estas prácticas espartanas con la repugnancia propia de un demócrata ateniense, que consideraba a la esposa como una de las posesiones masculinas, carente de voluntad propia, que debía permanecer relegada entre las cuatro paredes del gineceo durante la mayor parte del año.

Las mujeres espartanas, en cambio, participaban libremente en los torneos atléticos, a la par que los hombres y en muchos casos competían con ellos (vistiendo ropas livianas y cortas o desnudándose como ellos, para facilitar sus movimientos).

Frank Znyder: 300

La posibilidad de establecer una igualdad entre los sexos, era vista por los atenienses como un signo de debilidad de los hombres. De acuerdo a Aristóteles, los pueblos guerreros (los espartanos lo eran, sin lugar a dudas) tendían a dejarse dominar por las mujeres. El observador actual puede malinterpretar esa situación, presentándola como el reconocimiento de los derechos de la mujer. En la fuerte especialización por géneros de todos los miembros de la sociedad que reclamaba el militarismo espartano, se volvía necesario otorgar mayores atribuciones a las mujeres, para que hicieran y deshicieran lo necesario para continuar la vida de las familias, sin recurrir al auxilio de los hombres, porque ellos se encontraban dedicados a las tareas más apreciadas de la guerra.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: