ENDIMIÓN Y SELENE, PAREJA DE DOS MUNDOS


Edward Burne-Jones: La Bella Durmiente

La imagen de un cuerpo femenino dormido, incapaz de resistir los deseos del hombre que la contempla y puede despertarla con un beso (aunque también podría abusar de su indefensión), se presenta más de una vez en los cuentos de hadas. En la versión de Giambattista Basile, la Bella Durmiente es violada por el príncipe y solo despierta nueve meses más tarde, al sentir que uno de sus hijos (porque ha parido mellizos) muerde su seno en busca de alimento. Lo más probable es que los cuentos presenten figuras femeninas, que despiertan para descubrir a quien será su definitiva pareja masculina, aquel que le ofrece la felicidad, la descendencia biológica y el ascenso social.

Un hombre dormido, contemplado por una mujer poderosa, que puede  decidir entre despertarlo o abusar de él durante el sueño, es una imagen menos frecuente, porque la cultura patriarcal no está dispuesta a erosionar la posición dominante del macho en la pareja.

Yo dormía en la cumbre y era hermoso / Mi cuerpo, que los años han gastado. / Alto en la noche helénica, el centauro / Demoraba su cuádruple carrera / para atisbar mi sueño. Me placía / dormir para soñar. (Jorge Luis Borges: Endimión en Latmos)

El mito de Endimión y Selene perturba más de un esquema mental de nuestra cultura, que otorga un enorme valor a la belleza femenina, mientras le quita gran parte de la iniciativa en todo lo que se refiere a la sexualidad. La mujer aparece creada para satisfacer el deseo masculino, que se contenta incluso con el simulacro de su cuerpo, según demuestra el mito de Pigmalion y Galatea.

Endimión y Selene

Esta concepción patriarcal se complementa con la escasa importancia que se le concede a la belleza masculina. El hombre puede ser, de acuerdo al refrán español, como el oso, cuanto más feo más hermoso, sin que ese detalle altere su iniciativa para elegir y desechar parejas. En el caso de que una mujer se le resista, él utilizará la fuerza, convencido de estar haciendo lo correcto. Incluso cuando el varón contraría la voluntad de la mujer, de acuerdo a la opinión dominante él estaría dando placer y cumpliendo el loable rol de procrear hijos.

El esquema machista aparece trastornado en la historia de Selene y Endimión. Ella es la hija de Hiperión, hermana del sol y la aurora, por lo tanto una diosa, la Luna, que sale a recorrer el mundo por las noches, mientras que el hombre no pasa de ser un mortal que había sido rey de Elida, quien había sido destronado y obligado a vivir en los montes, de acuerdo a lo que cuenta Apolonio Rodio, cuidando el ganado y observando el firmamento nocturno. Endimión era hermoso y desprevenido en su soledad.

De acuerdo a Pausanias, Selene lo sorprende desnudo mientras duerme, se enamora y en lugar de despertarlo, se acopla con él, de manera tan satisfactoria para ambos, que no deja de visitarlo noche tras noche (o de acuerdo a otras versiones, solo  en aquellas noches en que no brillaba en el cielo). Gracias al sueño del mortal y la pasión de la diosa, la pareja llegó a tener cincuenta hijas (entre las cuales Naxos) y un hijo (Etolo, que alcanzó a ser el Rey de Elis y Etolia).

Tras una convivencia tan prolongada como unilateral, Endimión despierta y descubre que se ha convertido en el amante de una diosa. Selene solicita de Zeus la inmortalidad para su amado. El don que el padre de los dioses le concede, tiene un precio: Endimión no habría de envejecer mientras durmiera. Para Suetonio, Endimión dormía durante el día, para recibir a la diosa durante la noche.

En otra versión del mismo mito, que intenta otorgarle al hombre un rol más activo, él se enamora de la Luna. Cuando duerme, ella baja y lo posee. Endimión ignora que su pasión es repetidamente correspondida y mientras tanto los dos engendran medio centenar de hijos. Cuando él despierta una noche y se entera de lo sucedido, pide a su amante que interceda ante Zeus para que lo conserve siempre joven. El don que obtiene es el de no envejecer mientras duerma. Para mantener cerca de su amada, duerme y al despertar solo le queda una vaga sensación de la felicidad que ha disfrutado mientras no tenía conciencia de ello.

La belleza es un don excepcional, que al darse en un ser humano abre todas las puertas y deshace todas las barreras, como demuestra la pasión que un pastor despierta sin saberlo siquiera en una diosa. La belleza es un don condenado a perderse con la edad, la dieta y otros incidentes de la vida cotidiana que se oponen a su permanencia. Eso diferencia a los mortales de los inmortales. ¿Acaso cambia la Luna, noche tras noche, año tras año, siglo tras siglo? Se altera, pasa por distintas fases y sin embargo sigue siendo la misma.
Selene controla a Endimión, pero es una diosa, que no necesita atarse a las reglas que definen las relaciones humanas. Su fidelidad es paradojal, porque no supone ningún compromiso para ella. Ama a Endimión, como podría amar a cualquier otro, antes, después o simultáneamente.
Endimión recibe el homenaje que le rinde la fidelidad de Selene, pero carece de la conciencia del privilegio que le ha sido concedido. Si la belleza de Endimión se perdiera, ¿la eterna Selene continuaría enamorada?

Pintura medieval: Melusina y Raymond

Durante la Edad Media abundaron las historias de mujeres sobrenaturales (las hadas) que se enamoraban de los hombres que encontraban cazando en el bosque o que atraían hacia ese lugar, generalmente de noche, a la luz de la luna, para seducirlos. De acuerdo al relato del siglo XIV de Jean D´Arras, Melusina accede a contraer matrimonio con Raymond y residir como una mujer más, comprometiéndose a darle hijos y suministrarle riquezas al marido, con la condición de que él respete ciertas prohibiciones. En algunas variantes, ellas es una mujer perfecta, pero no entra en ninguna iglesia. Nadie debía ver a Melusina los sábados, porque de la cintura para abajo se convertía en serpiente. Cuando Raymond espió a su esposa, ella lo abandonó para regresar al mundo de sus ancestros.

A diferencia del mito griego, el acuerdo entre la mujer dotada de poderes superiores y el hombre inferior, pero capaz de procrear, puede mantenerse durante un tiempo, con contratiempos tales como la anormalidad física de los hijos, pero termina fracasando, por causa de la inconstancia del hombre que quiebra su promesa. Una profunda desconfianza se ha instalado respecto de la mujer que se revela superior al promedio. La posibilidad de destacarse es un handicap, más que una ventaja que la vuelve más deseable. Algo debe ocultar para haberse destacado, un secreto inaceptable para todo el mundo, comenzando por su pareja.


Una respuesta a ENDIMIÓN Y SELENE, PAREJA DE DOS MUNDOS

  1. Irene Dueñas dice:

    Las mujeres que tienen voz propia, son la peor de las pestes para muchos hombres. Eco es la mujer ideal de los machistas. Solo vive para adorar al centro de su universo, que no est{a en ella sino en el hombre que la ignora. De todos modos, hay que agradecerle al mito su conexión con la realidad. A Eco no le va mejor por carecer de iniciativa.

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