EL DOLOR EN PAREJA


Michael Haneke: Amour

Michael Haneke: Amour

En Amour, el filme de Michael Haneke, una pareja anciana sufre de dos maneras el deterioro de la edad. Mientras la mujer se hunde en el mutismo y la voluntad de desaparecer, el hombre intenta sostenerla sin pedir ayuda a nadie, hasta que se rinde y la ayuda a morir. ¿Es el último acto de amor de una pareja que ha resistido junta durante medio siglo? En todo caso, se trata de un gesto extremo, paradojal, que hace retroceder a muchos espectadores y no obstante completa la dedicación de uno por el otro.

Si hay un dolor insidioso, es el que comparten las parejas humanas, donde uno de los integrantes sufre y el otro quizás lo acompaña, lo asiste día tras día, le dedica su vida, intenta consolarlo, pero no por eso logra evitar o aminorar el sufrimiento de quien ama. Es un dolor que afecta al que lo experimenta y también, de rebote, a quien lo observa y trata de aliviarlo (no siempre con éxito), desde una distancia tan corta, que difícilmente puede pasarle desapercibida ninguna circunstancia del tormento. No por nada, los torturadores han incluido tradicionalmente entre sus prácticas más eficaces, causar dolor a parientes y amigos, para ablandar la resistencia de aquellos a quienes esperan que confiesen.

C.S.Lewis y Helen Joy Davidson

El discurso de un hombre tan firme en sus convicciones religiosas como el escritor católico Clive Staples Lewis (autor de Las Crónicas de Narnia), se trastorna cuando debe afrontar el cáncer de Helen Joy Davidman, la escritora norteamericana con quien se había casado por solidaridad, más que por otra cosa. ¿Por qué Dios manda el dolor a quienes de ningún modo lo merecen? Es la pregunta de Job en la Biblia, que no puede hallar una respuesta dentro de sí mismo o desde el más allá. Cuando se sufre, la vida se vacía de sentido.

¿Acaso sirve de algo estar acompañado por alguien que nos ama, cuando se sufre? ¿La proximidad de la pareja vuelve más fácil de soportar el dolor individual o conjunto? En muchos casos la respuesta es afirmativa, pero hay otros en los que el amor de la pareja no alivia nada. Una de las torturas más odiosas que los regímenes totalitarios pusieron en práctica durante el siglo XX, cuando se proponía doblegar la resistencia de un adversario, consistía en hacer sufrir no a la persona de quien se esperaba obtener una confesión, sino a alguien próximo, a quien esa persona amaba, en su presencia: sus hijos, sus padres, sus amigos, sus parejas.

¡Qué penoso puede ser decir: “Ella vivirá por siempre en mi memoria!” ¿Vivir? Eso es exactamente lo que no sucederá. Uno podría pensar como los antiguos egipcios que será posible conservar a los muertos, embalsamarlos. ¿Nada nos persuadirá de que se han ido? ¿Qué nos dejan? Un cadáver, una memoria (y en algunas versiones) un fantasma. (C.S. Lewis: A Grief Observed)

Laurence Sterne

Elizabeth Lumley, aquejada de una enfermedad mental que la hacía creerse Reina de Bohemia, intentó matarse en la Inglaterra del siglo XVIII. Lumley rechazaba la compañía de su esposo, el clérigo (y escritor) Laurence Sterne, obligándolo a peregrinar con ella por las capitales europeas, en busca de alguna cura para la dolencia y colaborando involuntariamente en la creación de Tristram Shandy, una novela tragicómica donde el autor explora y exhibe ante sus lectores las diferentes maneras de huir de la realidad penosa, mediante la escritura cómica.  El maduro Sterne se enamoró de otra mujer, la joven Eliza Draper, pero no por eso abandonó a la esposa enferma.

La experiencia del dolor es una que confirma los límites de cada ser humano. Los expertos en tortura, desde el Medioevo a los tiempos modernos, han explotado el poder persuasivo del tormento que se ejerce no sobre la persona de quien se espera la confesión, sino sobre alguien que ama. Ser responsable del sufrimiento de la otra persona (de alguien con quien existe un fuerte lazo emotivo) es una experiencia que pocos toleran.

Robert Schumann y Clara Wieck

El músico alemán Robert Schumann alentaba ideas extrañas. Decidió fortalecer uno de sus dedos, para favorecer su carrera de concertista de piano. En lugar de conseguirlo, quedó con el dedo paralizado, provocando el final de su carrera de concertista. No era la única opción desacertada de su vida. Las secuelas de una sífilis lo acompañaron hasta el día de su muerte. Esto no impidió que se enamorara de Clara Wieck, una concertista adolescente, hija de uno de sus maestros, que la cortejara durante años por carta y se casaran gracias a una acción judicial, a pesar de la oposición del padre. Clara le dio ocho hijos a Schumann.

Cuando el matrimonio llevaba poco tiempo unido, comenzaron a manifestarse los signos de desequilibrio mental del hombre, que intentó matarse en varias oportunidades, vivió encerrado, oyendo voces y sufriendo alucinaciones visuales. En la actualidad, se supone que Schumann sufría un trastorno bipolar, en el que se alternaban las etapas de euforia (durante las cuales componía música frenéticamente) y períodos depresivos (que desembocaban en varios intentos de suicidio).

Después de su muerte en una institución mental, la viuda se dedicó a divulgar la obra del marido y no llegó a casarse con Johannes Brahms, otro músico, varios más joven que ella, que la había acompañado durante años, mientras Schumann estaba vivo e incluso había compartido el domicilio con ella, como la fidelidad a la memoria de su marido estuviera por encima de todo.

Alguna vez creí que tenía talento creativo, pero he renunciado a esta idea. Una mujer no debe componer [música]. Ninguna ha sido capaz de hacerlo, así que ¿por qué podría esperarlo yo? (Clara Wieck)

El escritor italiano Luigi Pirandello se casó en un matrimonio arreglado por la familia, con María Antonieta Portulano, hija del socio de su padre en la explotación de minas de azufre en Sicilia. La dote que aporta la mujer es invertida en la empresa. El escritor publica su primer libro de cuentos en ese momento. Llegaron tres hijos, hasta que la inundación de las minas arruina por igual a los Pirandello y Portulano.

La esposa comenzó a mostrar signos de desequilibrio mental, celos al parecer injustificados de un marido que trabaja como profesor y articulista de prensa durante la semana, y solo disponía de los domingos para escribir su obra. Los ataques de violencia de la mujer aterrorizan a los hijos, se prolongaron durante 17 años, hasta que los recursos provenientes de la explotación de la obra del autor, le permitieron recluirla en una institución especializada.

La experiencia de la locura de su pareja y el absurdo de la vida en sociedad, marcan toda la obra de Pirandello. Tanto una rutina familiar opresiva, como el forzado aislamiento que le permite contener a la mujer, se convierten en motivaciones fundamentales de su trabajo artístico.

Francis Scott Fitzgerald y Zelda Sayre

Francis Scott Fitzgerald tardó en conquistar a Zelda Sayre, una joven atractiva que no se fijaba en alguien tan insignificante como un escritor joven y sin dinero. Cuando logró casarse con ella, tras el éxito de ventas de su primer libro, la pareja compartió la buena vida que se encontraba disponible para los norteamericanos que disfrutaban la bonanza económica de los años ´20, a pesar de ciertas amenazas como las deudas, los celos del hombre (llegó a encerrarla en la casa, para evitar que se encontrara con otros hombres) y el consumo de alcohol que fueron acumulándose, hasta el diagnóstico de la esquizofrenia que sufría Zelda, en 1930.

Fizgerald incorporó buena parte de sus experiencias matrimoniales a su producción literaria. También publicó como suyos, cuentos escritos por Zelda y fragmentos de sus diarios. Ella tuvo que ser internada en una clínica para enfermos mentales en 1932, mientras él escribía cuentos y guiones de cine para mantener un tren de vida que había pasado de la fiesta interminable al dolor prolongado, hasta su muerte en 1940.

Frida Kahlo y Diego Rivera

La pareja formada por los pintores Frida Kahlo y Diego Rivera estuvo marcada por circunstancias tan sombrías como las secuelas de la poliomelitis, un grave accidente de tránsito y la amputación de una pierna que sufrió ella, combinadas con el donjuanismo de él y la militancia política de izquierda de ambos. Era una pareja incompatible en ciertos aspectos que se consideran fundamentales.

Frida no podía tener hijos y sus handicaps físicos dificultaban la posibilidad de mantener una vida sexual normal con Rivera. Se sucedieron las infidelidades notorias de ambos, un divorcio tras una década de matrimonio y una nueva unión, mientras la salud de Frida continuaba deteriorándose. A pesar de todo, continuaron juntos, ella siempre a la sombra de él, aunque su trayectoria de artista le aseguraba un lugar independiente del marido. Sin duda, se necesitaban. Ella para convertirlo a él en centro y justificación de sus dolores, él no se sabe muy bien para qué.

Una respuesta a EL DOLOR EN PAREJA

  1. PhilipJFry3000 dice:

    Hola, antes que nada, excelente blog y contenidos muy buenos. Soy un gran lector de C.S. Lewis y me encanto lo que escribiste, solo una nota, Lewis crecio como protestate, vivio gran parte de su vida como ateo (principalmente por influencia de obras clásicas) y finalmente se convirtio en Anglicano; algo parecido ocurrio con H.

    Aunque paresca irrelevante, en realidad es muy importante para entender algunos de sus escritos (como Una Pena Observada y Narnia), asi como los de su gran amigo Tolkien (El Señor de los Anillos) quién si era católico.

    Un gran saludo.

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