BAILES DE SALÓN


baile-de-salon

Bailes de salón

Vals, fox-trot, pasodoble, tango, danzón, rumba, samba, salsa, quickstep, jive, mambo, cha-cha-cha: los bailes de salón que en algunos casos nacieron durante el siglo XIX, gracias a la radio y los discos, facilitaron los acercamientos de innumerables parejas durante la primera mitad del siglo XX. No obstante, perdieron vigencia durante un par de generaciones, en la segunda mitad del siglo XX, cuando a partir del twist puesto de moda a comienzos de los ´60, los bailarines se distanciaron de sus parejas y se dedicaron a moverse solos, dejando de lado las reglas que los coordinaban, aunque (nominalmente) continuaran bailando de a dos, en medio del caos visual y sonoro de las discotheques.

De pronto, cuando nada lo anunciaba, un programa de televisión norteamericano (Dancing with the Stars) y la serie de imitaciones que se producen en todo el planeta, devuelve los bailes de salón a la consideración pública. Comienzan a ser vistos como una modalidad válida de relación entre los sexos, por jóvenes que no tenían memoria de ellos. ¿Qué era, se preguntan, eso de coordinar los movimientos de alguien con la pareja? ¿Qué disfrute o aburrimiento depara a los bailarines el conocimiento y respeto de ciertas reglas que definen lo propio de un determinado estilo de baile?

fred astaire

Fred Astaire

El cine sonoro mostró desde los años ´30 las habilidades coreográficas de Fred Astaire con sus diferentes parejas: Ginger Rogers, Judy Garland, Rita Hayworth, Cyd Charisse. Un hombre pequeño, delgado, poco atractivo, de movimientos exactos y elegantes, coordinado con una mujer espléndida a la que él conduce, rodea, sostiene (pero no eleva), moviéndose en escenarios que deben más al sueño que la realidad, no le permite nunca lucirse sola, como era costumbre en la danza clásica.

Era la concreción de una fantasía masculina de control absoluto sobre la pareja. Gracias a la coreografía, el hombre se permitía lucir a la mujer como un ornamento más. Cuando el mundo la admiraba a ella, era porque reconocía la habilidad de él, que la guiaba y subordinaba todo el tiempo. El baile de salón se revela desde esa perspectiva como una utopía de la relación entre los sexos, que en la realidad no suele tener mucho espacio para manifestarse.

Para la mujer, el baile de salón era el ámbito de un contacto regulado entre los sexos (no solo por el hombre, como había decidido la visión machista del mundo, sino también por el resto de la comunidad). Mientras bailaba en público, la mujer podía asomarse a la excitación del encuentro físico con todos los hombres que ella aceptara como pareja, sin el riesgo implícito en otras vecindades, en las que no estaba de pie ni disponía de la excusa del fin de la música para separarse después de tres minutos.

Cuando el baile de salón retorna en la actualidad, convencional, estudiado, respetuoso de un sinfín de reglas, conserva el encanto mustio de las flores guardadas en libros que nadie abre desde hace tiempo. Una mujer y un hombre se mueven, sincronizados por la música, enlazan pasos que ensayaron durante horas, realizan proezas de equilibrio y fluidez junto a otras parejas, bajo la mirada de espectadores, jurados y competidores que evalúan su desempeño y los aplauden o critican en público.

¿Qué se aprende en el ámbito controlable de un baile de salón, que resulte aplicable a los mayores riesgos la vida en pareja? El buen desempeño de una pareja depende del tiempo que pasen juntos y les permita no solo memorizar las rutinas, los ritmos y los desafíos que pueden sobrevenir, sino también encontrar soluciones compartidas, dignas de ser recordadas y aplicadas en el futuro. A esto se agrega el disfrute de estar juntos, en ocasiones también la saciedad de estar juntos y el renovado interés de continuar juntos.

A pesar de toda la buena voluntad que pongan los miembros de la pareja, si no existe entre ellos alguna compatibilidad emocional (química, no buscada), resultará imposible que nada bueno salga de su reunión. El resultado final de su desempeño suele depender de los detalles, de la técnica, si se prefiere, más que de las declaraciones verbales.

vals-vienes-bailes-deportivos

Vals vienés

¿Cómo se acerca uno al otro? ¿Cómo se retiene a la pareja? ¿Cuánto tiempo se la retiene? ¿En qué momento se toma la iniciativa? ¿Cuándo se cede el turno? Una multitud de situaciones básicas, que se suceden cada vez en el encuentro de esos dos, debe ser experimentada y analizada, para resolver las dificultades efectivas que se plantean durante la relación.

La posibilidad de complementarse entre dos, no llega siempre de inmediato, ni por casualidad, sino después de pruebas y errores. Incluso cuando se cree haber alcanzado ese acuerdo admirable, pronto se advierte que es posible ir más allá en tal o cual aspecto, por lo que el desempeño de una pareja de bailarines se revela como una fuente constante de aprendizaje del diálogo, donde cada uno se abre al otro y se propone al otro y negocia, pierde, replantea al otro, sin considerar que esté ganando o perdiendo solo.

gardel

Carlos Gardel

El baile de salón recuerda que la pareja casi nunca está del todo sola. En buena hora y también por desgracia, otros la observan, la evalúan, la toman como ejemplo, la imaginan, la envidian, la censuran, la idealizan, la confrontan con quienes la observan, y ese tejido tan denso de diálogos con el resto del mundo carga de sentido a la pareja.

Las aves que se cortejan, vuelan o marchan, aletean, hasta comprobar que son capaces de sincronizarse. Los mamíferos corren, fingen agresiones que abandonan apenas insinuadas, para dejar en claro que el objetivo no es agredirse. Hasta los temibles escorpiones se palpan, se sueltan, vuelven a moverse y tocarse durante el cortejo, en lugar de luchar hasta la muerte.

La danza que entablan las parejas de las distintas especies, les permite presentarse de la manera más seductora, someter a prueba su estado físico y verificar si han elegido correctamente a quien habrá de acompañarlos en el proceso de reproducción. La fluidez y coherencia que exige la danza de una pareja, requieren una concentración, un esfuerzo de sus integrantes, donde la decisión de estar juntos facilita los ajustes, las pruebas y errores mediante los cuales ambos construyen algo que los trasciende.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: