PAREJAS APASIONADAS

Se miran, se presienten, se desean, / Se acarician, se besan, se desnudan, / Se respiran, se acuestan, se olfatean, / Se penetran, se chupan, se demudan, / Se adormecen, despiertan, se iluminan, / Se codician, se palpan, se fascinan, / Se mastican, se gustan, se babean, / Se confunden, se acoplan, se disgregan, / Se aletargan, desfallecen, se reintegran. / (Oliverio Girondo)

 Desde hace un milenio, en el imaginario de Occidente, la posibilidad de que la pasión amorosa nazca en las circunstancias menos apropiadas y viole todas las reglas que traten de morigerarla, que desafíe a cualquier institución que pretenda oponérsele, es un hecho tan evidente que no requiere ser puesto a prueba por nadie. No es cuestión de hormonas que efectúan su trabajo de seducción en silencio, ni de imágenes arquetípicas que se persiguen sin llegarlas a conocer del todo, como pretendía Karl Jung. Una vez que los amantes descubren a quien habrá de ser su pareja, sin importar que la busquen de manera consciente, o que el azar, el Diablo o Dios faciliten el encuentro, se instala entre ellos una lógica incontrolable, que promete momentos de felicidad incomparable y (lo más seguro) un desenlace fatal. Continuar leyendo ‘PAREJAS APASIONADAS’

¿CUÁNTOS FORMAN UNA PAREJA?

William Etty: Candaules exhibe a su esposa ante Giges

La historia de Candaules, rey lidio del siglo VII antes de nuestra era, ha sido contada por Herodoto e inspiró a varios escritores y artistas plásticos, desde la Antigüedad a los tiempos modernos. Se afirma que locamente enamorado de su esposa, el Rey no pudo resistir la tentación de describir su belleza delante de Giges, uno de sus ministros.

Para demostrar que no exageraba, propuso a Giges esconderse en la habitación de la pareja y contemplar con sus propios ojos la belleza de la mujer( (según otras versiones, le entregó un anillo que lo volvía invisible). Obligado por la subordinación a aceptar el desafío, Giges pudo ver a la mujer desnuda y se retiró de la habitación cuando la pareja dormía, no sin que la reina lo descubriera en el momento de retirarse. Aterrada, ella guardó silencio entonces, pero lo buscó el día siguiente, para plantearle una disyuntiva. Giges debería matarse, para que el Rey no pudiera obligarlo a reiterar una situación tan inaceptable para el pudor de la mujer, o bien debería matar al Rey y casarse con ella. Giges optó por lo segundo, y Candaules recibió un castigo que de acuerdo a la opinión de entonces y ahora parece merecido. Continuar leyendo ‘¿CUÁNTOS FORMAN UNA PAREJA?’

EL DOLOR EN PAREJA

Si hay un dolor insidioso, es el comparten las parejas, donde uno sufre y el otro quizás lo acompaña, lo asiste, pero no por eso logra evitar el sufrimiento ajeno. Es un dolor que afecta al que lo experimenta y también a quien lo observa y trata de aliviarlo, desde una distancia tan cercana, que difícilmente puede pasarle desapercibida ninguna circunstancia del tormento.

C.S.Lewis y Helen Joy Davidson

El discurso de un hombre tan firme en sus convicciones religiosas como el escritor católico Clive Staples Lewis, se trastorna cuando debe afrontar el cáncer de Helen Joy Davidman, la escritora norteamericana con quien se había casado por solidaridad, más que por otra cosa. ¿Por qué Dios manda el dolor a quienes de ningún modo lo merecen? Es la pregunta de Job en la Biblia, que no puede hallar un respuesta dentro de sí o desde el más allá. Continuar leyendo ‘EL DOLOR EN PAREJA’

LA PAREJA EN LA TRADICIÓN CRISTIANA

Matrimonio en sepulcro romano

Son verdaderamente dos en una sola carne y donde la carne es única, único es el espíritu. Juntos rezan, juntos se arrodillan, juntos practican el ayuno. Uno enseña al otro, uno honra al otro, uno sostiene al otro. (Tertuliano)

El hombre es la cabeza de la mujer, del mismo modo que Cristo es la cabeza del hombre. (Tomás de Aquino).

Hay religiones orientales que toleran o promueven el disfrute de la sexualidad humana, pero las monoteístas no se cuentan entre ellas. Para la tradición del cristianismo, resulta legítimo el emparejamiento humano, siempre y cuando se efectúe con fines reproductivos y en el interior de un matrimonio celebrado ante la Iglesia; que garantiza el cumplimiento de un contrato de asistencia y compañía, hasta que la muerte separe a los contrayentes. Gracias a un acuerdo solemne, que pone a Dios como testigo, el hombre se compromete a mantener y orientar a quien acepta como su esposa, mientras la mujer accede a que ese único hombre utilice su cuerpo como instrumento para aplacar la concupiscencia, vale decir, para evitar males mayores, tales como el adulterio efectivo o el abandono a pensamientos pecaminosos. Continuar leyendo ‘LA PAREJA EN LA TRADICIÓN CRISTIANA’

PAREJAS ABIERTAS

¿Para qué tomarse el trabajo de formar una pareja, cuando se aspira a mantener una libertad de acción de sus integrantes, que hallaría menos limitaciones en la soltería? Primera hipótesis: la sociedad no suele aceptar que los individuos permanezcan célibes, exceptuando aquellos que se dedican a la vida religiosa (que suele ser entendida como la vida en pareja con la divinidad). Segunda hipótesis: habrían descubierto su insatisfacción respecto del esquema de la pareja tradicional, solo después de haber establecido una.

Negarse a entablar compromisos puede ser una decisión cómoda para los individuos, pero contradice las expectativas de la comunidad. Cualquier disponibilidad para entablar y concluir relaciones de acuerdo al capricho de los individuos, trastorna el rol regulador del mundo privado que las distintas sociedades asumen. Los infractores, que siempre hay, suelen cuidarse de proclamar sus proyectos divergentes de vida, para evitar que los sancionen, aunque solo sea con miradas y susurros adversos. Continuar leyendo ‘PAREJAS ABIERTAS’

DISPAREJAS DEL ABUSO

Fiodor Dostoyevsky

A mis ojos estaba ella hasta tal punto humillada, que a veces me inspiraba compasión, aunque, por otra parte, el pensamiento de su humillación me resultaba decididamente grato. Sí, sí, me agradaba pensar en nuestra desigualdad. (Fiodor Dostoyevsky: La mansa)
 

 

 Pocos han trabajado como Dostoyevsky la materia oscura de la injusticia de las relaciones de pareja, hasta revelar la intensidad del goce desigual que depara a hombres y mujeres. La pareja dispar que forman alguien que domina a otra persona y alguien que acepta sin chistar ese dominio (tal vez quejándose de vez en cuando, pero no haciendo nada para cambiar la situación), disfruta de una estabilidad que suele negársele a otras parejas basadas en la igualdad de aportes o la negociación objetiva de acuerdos entre las partes. Continuar leyendo ‘DISPAREJAS DEL ABUSO’

ESPACIO COMPARTIDO CON LA PAREJA

Imagen publicitaria comienzos siglo XX

La separación temporal es útil, ya que la comunicación constante origina la apariencia de monotonía que lima la diferencia entre las cosas. Hasta las torres de cerca no parecen tan altas, mientras las minucias de la vida diaria, al tropezar con ellas crecen desmesuradamente. Lo mismo sucede con las pasiones: los hábitos consuetudinarios que como resultado de la proximidad se apoderan del hombre por entero y toman forma de pasión, dejan de existir tan pronto desaparece del campo visual su objeto directo. Las pasiones profundas (…) recuperan su vigor bajo el mágico influjo de la ausencia. (Karl Marx: carta a su esposa Jenny von Westphalen)

No cuesta mucho entender que la gente se atraiga y por lo tanto se acerque, pero la idea de compartir durante la mayor parte del tiempo posible, el espacio disponible con la pareja, no siempre ha sido vista como la forma ideal de disfrutar la vecindad de la persona amada, para tocarla, dialogar y experimentar con ella todas las alternativas de la comunicación humana. Para algunos, se trata de una decisión atemorizante, que amenaza con trastornar todos sus hábitos de vida. Continuar leyendo ‘ESPACIO COMPARTIDO CON LA PAREJA’

PAREJAS EN TIEMPOS DE CAMBIOS

En épocas convulsionadas, los roles que habitualmente se atribuyen a los hombres y las mujeres pierden su rigidez habitual y permiten atisbar otro tipo de relaciones (que alientan a unos e intimidan al resto). La Revolución mexicana de comienzos del siglo XX fue una de estas etapas que combinan la inseguridad social con la aparición de parejas no convencionales.

Jerónimo Hernández: Soldaderas

Popular entre la tropa era Adelita, / la mujer que el sargento idolatraba, / porque a más de ser valiente era bonita / y hasta el mismo coronel la respetaba. (Anónimo: Adelita)

Las soldaderas que siguieron al ejército revolucionario, tanto para alimentarlo como para ofrecerle compañía, tiene figuras destacadas. Adela Velarde Pérez fue inmortalizada por una canción que lleva su nombre. Jesusa Palancares peleó junto a los hombres, vestida como ellos y no dejó de lado sus costumbres cuando la guerra terminó. El día en que su marido trató de encerrarla en su casa, para que volviera a la sumisión tradicional de su género, se resistió pistola en mano. Continuar leyendo ‘PAREJAS EN TIEMPOS DE CAMBIOS’

EPISODIOS DE LA GUERRA DE LOS SEXOS

 

Ludmila Jirincová: Lysistrata

No puede usted vivir con ellas, ni puede usted vivir sin ellas. (Aristófanes: Lysistrata)

La matrona ha de ser inferior a su marido, porque si no, no están suficientemente igualadas las fuerzas de la mujer y el hombre. (Marcial)

Gran parte de las parejas humanas se establecen y mantienen a partir de una desigualdad de los aportes de cada género, que va más allá de los aspectos biológicos. La naturaleza ha definido la complementación de los aportes de hombres y mujeres para la reproducción, mientras las distintas culturas se han encargado de atribuirles roles muy variados, que deciden quiénes ejercen el poder, quiénes se subordinan, como si se tratara de una guerra encubierta por las inevitables alianzas. Continuar leyendo ‘EPISODIOS DE LA GUERRA DE LOS SEXOS’

ABELARDO Y ELOÍSA (RIESGOS DE UNA PAREJA EDUCADA)

Edmund Blair: Abelardo y Eloísa

A comienzos del siglo XII, el clérigo Abelardo era un famoso profesor universitario, asediado por los estudiantes de Paris, tras haber derrotado en una polémica a su maestro, Guillaume de Champeaux. Hasta cinco mil jóvenes habían asistido a sus conferencias pagas, que le suministraban prestigio y riquezas.

Que la Teología pudiera despertar tal entusiasmo en la juventud de entonces, indica las enormes restricciones ejercidas sobre el ambiente intelectual de la época, dominado por el magisterio de la Iglesia, que limitaba las búsquedas intelectuales a la relectura de unas pocas fuentes del pasado, las únicas autorizadas por la institución. Continuar leyendo ‘ABELARDO Y ELOÍSA (RIESGOS DE UNA PAREJA EDUCADA)’

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